Postdata
Rafael Padilla
Todo se puede decir
Ha sido inteligente y hábil la estrategia del ministro de Transportes ante la catástrofe ferroviaria de Adamuz. Ha trabajado mucho, ha dado la cara y se ha puesto al frente de la emergencia nacional. Nada hay que reprocharle al respecto.
No se pueden eludir, sin embargo, algunos objetivos partidistas y personales que acompañan a este propósito honroso de cumplir con su deber de gobernante. Uno de ellos es la comparación obvia con la gestión de Mazón en la dana de Valencia. Mazón no es que lo hiciera mal, es que no lo hizo. No estuvo. Con ese oponente tan lamentable, Puente tenía muy fácil salir airoso y, de paso, estigmatizar al PP.
Otro truco, más sinuoso y políticamente relevante, es que el ministro de Transportes insiste deliberadamente mucho en su actuación después de la tragedia para no decir nada de su gestión antes de la tragedia. Asumir responsabilidades políticas no puede consistir en decir que se asumen y seguir como si estuviéramos ante una catástrofe natural inevitable.
Se llama escaqueo. Hace un rato, como quien dice, Óscar Puente presumía de que teníamos la red de alta velocidad más extensa del mundo –después de la china–, que el transporte ferroviario de España iniciaba ahora su edad dorada y que pronto el AVE Madrid-Barcelona iba a circular a 360 kilómetros por hora. Ahora, después de Adamuz y las cercanías catalanas, nos damos cuenta de que el sistema ferroviario en su conjunto se ha ido agrietando silenciosamente sin que los responsables políticos (no sólo este ministro, que conste), subidos a una ola triunfalista injustificada, hayan sido conscientes de que la calidad es tan importante como la cantidad, la red ferroviaria necesita inversiones crecientes para su conservación y mejora constantes porque crecientes son el número de usuarios y la frecuencia de sus viajes, también de éxito se puede morir y conviene escuchar y atender las demandas de los trabajadores del sector que llevan años reclamando incremento de la seguridad en las vías y trenes en los que desarrollan su labor.
No es sólo este ministro. Es todo el Gobierno, y quizás los anteriores, el que ha decidido priorizar con sus inversiones que el AVE llegue a todos lados por encima de que llegue con seguridad. Una responsabilidad política que nadie asume y Puente elude.
También te puede interesar
Postdata
Rafael Padilla
Todo se puede decir
Gafas de cerca
Tacho Rufino
Sin barra, ¿qué bar?
La esquina
José Aguilar
Puente se mueve para escaquearse
Crónicas levantiscas
Juan M. Marqués Perales
El pueblo de las mantas
Lo último