El faro

El parque de las palomas

La población de estas aves se ha multiplicado y extendido por la ciudad pero sigue siendo el parque de las palomas

Costumbres sencillas, el acercamiento del ser humano al mundo animal, la convivencia cotidiana entre estos en el medio urbano y gestos que protagonizan estampas de la Huelva de ayer y hoy se siguen dando en la era de las nuevas tecnologías.

Hay cosas que no cambian y se mantienen en el tiempo. Desde la construcción de los Jardines del Muelle, conocidos popularmente como el parque de las palomas (estas aves tienen un gran protagonismo en este espacio público de la capital onubense en el que habitan, constituyendo parte de su atractivo), se repite la escena de pequeños dando de comer a las palomas y junto a ellos, sus padres, que también de niños pedían a sus progenitores que compraran cucuruchos de papel con comida para alimentar a estas aves y disfrutar de su raudo vuelo en bandada hacia su dirección para posarse a sus pies e iniciar un picoteo incesante con el objetivo de deglutir los granos que los pequeños, ayudados por sus mayores, arrojan, entrando estos seres alados en una competición entre ellos para consumir la mayor cantidad de alimento y no desperdiciar la ocasión que se les brinda de no tener que ir a buscar la comida por ellos mismos.

Es una escena que los niños contemplan mientras esbozan una amplia sonrisa, satisfechos de llevar a cabo una acción que se repite de generación en generación en este emblemático parque de la ciudad, una costumbre que incluso familias, con niños pequeños, procedentes de distintos puntos de la geografía española e incluso de otros países, asentadas en Huelva, han hecho también suya, contribuyendo con ello a perpetuarla en el tiempo, un tiempo que parece congelarse durante unos instantes y transportarnos a nuestra niñez.

Para los críos darle de comer a las palomas es una atracción más junto al castillo de juegos, y no estaría de más que estas instalaciones infantiles, por las que pasan un gran número de niños, se limpiaran y desinfectaran con más asiduidad, sobre todo ahora, en época de pandemia.

Desaparecieron , hace ya años, los patos del estanque, pero aún quedan las palomas, que con los juegos infantiles constituyen una completa oferta de ocio y conforman una de las características de este espacio público de Huelva.

La población de estas aves se ha multiplicado en los últimos años, se ha extendido por la ciudad pero los Jardines del Muelle seguirán siendo el parque de las palomas.

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