Manual de disidencia
Ignacio Martínez
Sudoku samurai 2
Se pregunta uno qué es peor, si lo de Venezuela o lo de Groenlandia, la agresión imperialista a una nación soberana por motivos egoístas de negocio y geoestrategia o la apropiación por la fuerza de un territorio aliado por su cercanía e interés para la metrópoli del imperio. Respuesta: las dos son peores.
Ni en las peores pesadillas emanadas de su primer mandato llegábamos a concebir el alcance de la distopía que iba a traer el multimillonario en el que confiaron tantos americanos del norte. Esperábamos –y temíamos– nacionalismo, aranceles, dureza contra la inmigración, rasgos de autocracia e incluso deterioro de los equilibrios del sistema democrático. Pero no esperábamos la persecución del disidente, y aun del simplemente distinto, la represión a jueces y periodistas, ni la configuración de un mundo sin reglas, regido por la ley del más fuerte y expresamente entregado a los amos del poder y el dinero. No es el mundo que viene, es el mundo que ya llegó.
La brutal sinceridad de Trump y su condición irrefrenable de payaso pendenciero, narcisista y jactancioso permiten comprender bien los perfiles de este nuevo paradigma. Le preguntan si está reviviendo la doctrina Monroe (presidente USA que en 1823 teorizó el “América para los americanos” como doctrina para que las potencias europeas no intervinieran en los asuntos de América, considerada el patio trasero de Estados Unidos) y contestó: “Estamos haciendo algo mejor. Yo lo llamo la doctrina Don-Roe [se ve que no tiene abuela]. Lleva mi nombre y el de Monroe, pero es mucho más fuerte. Significa que Estados Unidos es el jefe de este hemisferio. No vamos a permitir que China, Rusia o Irán tengan presencia en nuestro patio trasero”.
Como jefe de este hemisferio Donald Trump se ve como el único estadista con pleno derecho a, y absoluta capacidad de, intervenir tanto en Venezuela como en Groenlandia, sin que esto signifique descartar la posibilidad de otras irrupciones en el continente que cualquiera puede adivinar. Venezuela ha sido sólo el principio. Una agresión imperialista para destituir a un tirano y sustituirlo por su número dos o tres, guiada por el afán reconocido de recuperar el negocio petrolero y devolvérselo a las grandes compañías yanquis dañadas por el chavismo y la exclusión de todo lo que huela a China, Rusia e Irán. América para los americanos (del Norte).
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