La firma
Antonio Fernández Jurado
¡Vaya tándem!
El consejero del ramo ha hecho un vídeo triunfal sobre el mejor año de la historia del turismo en Andalucía. Ha creado escuela la afición del presidente de la Junta a las fotos y los vídeos de autobombo. Es la vía andaluza a Hollywood. El consejero celebra cifras nunca vistas de 38 millones de visitantes mayormente nacionales, que el año pasado se han dejado 30 mil millones de euros en hoteles, alquileres, viajes, restaurantes, tiendas y demás establecimientos. Negocios privados a los que les ha ido divinamente, pero necesitan inversiones públicas pagadas con los impuestos: infraestructuras, sanidad, seguridad, patrimonio, cultura, limpieza, recogida de basuras o cuidado del paisaje y el medio ambiente. El propio consejero lo recuerda para darle un pellizco de monja al Gobierno: “está en juego el potencial de una tierra que lidera el turismo en España, perjudicado por falta de certidumbre en la conexión ferroviaria”. Liderazgo relativo: en turismo extranjero Andalucía está por detrás de Cataluña, Baleares o Canarias.
Olvida el consejero que alcaldes de las grandes ciudades de Andalucía, casi todos de su partido, reclaman una tasa turística. La tiene Cataluña desde 2012 y Baleares desde 2016, para compensar el exceso de gasto generado por la avalancha turística a sus municipios. Es práctica habitual en la Unión Europea, que el viajero paga en Berlín, Viena, Bruselas, Dubrovnik, París, Atenas, Amsterdam, Florencia o Lisboa. Aquí no, porque el sector está en contra y el Gobierno andaluz prefiere proteger negocios particulares antes que ocuparse del interés general. Los turistas generan alza de precios, sobre todo en vivienda; ruido, contaminación, suciedad, masificación, deterioro del medio ambiente o del mobiliario urbano que le salen caros a los ayuntamientos.
Ocho grandes municipios costeros de España, entre los que está Torremolinos, que acogen al 9% de los visitantes extranjeros y suman el 19% de las pernoctaciones, alertaban hace unos días en un reportaje de El País que dedican el 40% de su presupuesto a dar servicios a los turistas. Esta Alianza de Municipios de Sol y Playa reclama al Gobierno central participar en los impuestos de gasolinas y tabaco. En vez de presumir tanto, la Junta podría empezar por establecer una tasa turística, que es competencia autonómica. El turismo sigue siendo la primera industria andaluza. Pero no puede abusar de recursos públicos para productos y negocios privados.
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