Va camino de dejar de ser noticia. La naranja se marchita de forma inexorable. Los últimos líos de Aljaraque no son más que otro capítulo más en una historia que cuyo final todos prevén y sobre el que los esfuerzos no están ya centrados en impedirlo, sino en prolongarlo lo máximo posible sin otro objetivo de tomar posiciones para el día después. El gran bastión de Ciudadanos en la provincia se resquebraja por dentro y las bases señalan a la plenipotenciara María Ponce sin que aparezca mucho atisbo de autocrítica por su parte.

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