En directo Los fallecidos eran "tres buenos estudiantes con vocación social"

Agradezco a Juan Carlos de Lara el envío de su libro "La mitad del recuerdo", así como su entrañable dedicatoria, porque para mí recibir un texto poético es el mejor regalo, llegado en un tiempo en el que abundan este tipo de obsequios pero ninguno tan valioso, tan sensible y tan preciado como un poemario de un autor que uno admira desde hace mucho tiempo. El libro, además, ha conseguido el XX Premio Nacional de Poesía "Ciega de Manzanares" (Centro Cultural de Ciudad Real en honor de la poetisa del siglo XIX, así conocida popularmente, María Francisca Diaz Corralero Rodelgo), un galardón más que añadir a los ya conseguidos por nuestro poeta a lo largo de su brillante trayectoria.

Juan Carlos de Lara, cuyo noble rango poético le viene de familia, es un poeta familiarizado con los galardones, que ya consiguió en 2016, el Premio Leonor de Poesía otorgado por la Diputación Provincial de Soria a su obra "Depósito de objetos perdidos". Mucho antes había ya publicado libros tan admirables como "Caminero del aire" (1985), texto siempre propicio a la relectura más gratificante y provechosa. Después vendrían "Elegía del amor y de la sombra" (1987), "Antes que el tiempo muera" (2000), "Memoria del tiempo claro" (2008), del que yo escribía en esta columna: "su encanto lírico se sustancia tierno y sugerente de formas y de tonos, se remansa en una evocación siempre grata y esperanzadora. Así en un soneto dodecasílabo de singular belleza que empieza así: "A la sombra de tu luz, niña morena,/ mi ilusión se desbarata en tu sonrisa./ A la sombra circular de yerbaluisa,/ a la sombra triangular de Yerbabuena". Sostenía yo que su encanto lírico se encarna tierno y sugerente en una evocación siempre grata y esperanzadora, rejuveneciéndonos y recobrando el tiempo, tal vez olvidado, que no perdido, como en Marcel Proust.

Pero lo que celebramos en este nuevo poemario de Juan Carlos de Lara es el logro de una madurez poética que reafirma en todos sus versos la fresca y refulgente lozanía de su más genuino estilo poético, la cadencia, el vigor, la turgencia, el incontenible afán y la inagotable efusión de una sabiduría lírica que brota en versos admirables: "Hay momentos aún en los que soy el joven/ que siempre tuvo pájaros en la tristeza. Nunca/volveré, sin embargo, a ser el mismo/ que por nada se hacía/ un nudo en la garganta con tu nombre". Y en este constante discurrir de emociones y recuerdos, como en su inolvidable "Paseo del chocolate" (2008), en esa afluencia efusiva, surge la emotiva y enternecedora exaltación de los encuentros: "Ahora que volvemos a encontrarnos tú y yo/ delante de esta nueva pizarra de la vida,/ quisiera que supieses que en todos estos años/ te he recordado siempre mi memoria más limpia". "La mitad del recuerdo", nuevo y galardonado libro de poemas de Juan Carlos de Lara, nos ha permitido reencontrarnos con un poeta al que admiramos de siempre. Mi agradecimiento por ello.

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