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Ha dicho el señor Pedro Sánchez que la formación del nuevo Gobierno en Andalucía ha provocado una involución. Y se ha quedado tranquilo después de pronunciar esas palabras. Creo que no quería decir eso, pero como lo ha dicho, se ve que Pedro Sánchez no lee. Si lo hiciera dejaría de decir tonterías tan a menudo. Los políticos deberían llevar un libro a su puesto de trabajo. Pero un libro de los de verdad. Un clásico vamos. ¿Hay algo más lamentable que escuchar a un político en un discurso mencionar las citas de otros políticos de peso o de intelectuales de prestigio? No, no hay nada más lamentable, porque ellos toman prestadas esas citas de internet y ya se sabe, la cita no es fidedigna. Para citar a alguien hay que coger su libro, y empapárselo, y llevarlo consigo subrayado. A partir de ese momento el político se convierte en persona y gana en prestigio y en humildad.

Para poca o ninguna humildad lo del escrache a las puertas del Parlamento de Andalucía el pasado martes. Corroboré, con esa manifestación o escrache o como quieran llamarlo, que la democracia no existe en España. Los autobuses ¿los ha pagado Susana Díaz de su bolsillo? Es una cuestión que hay que preguntarse muy seriamente. Ese despropósito implica que no se trataba de un acto espontáneo. Porque los actos espontáneos suelen ser lícitos siempre que en su naturaleza sean justos y razonados. Y resultó que ese acto era todo lo contrario. Era una manifestación más de la guerra, de la guerra que vivimos, de una guerra sin armas. De la guerra del odio y la deslealtad. Pero Susana Díaz tampoco lee. Solo le gusta lo efímero, como a los amantes de las redes sociales. Y lo efímero es vacío. No leen.

El mundo del libro se está quedando huérfano. Ha muerto Claudio López Lamadrid joven, muy joven. Va a cerrar la librería Los Portadores de Sueños en Zaragoza, y también se anuncia el cierre, después de 156 años, de la librería de Madrid Nicolás Moya. Y para colmo los datos de venta de libros de la campaña de Navidad vuelven a indicarnos que son malos, muy malos. Pero nadie habla de esto. No interesa. Como nadie, en los discursos de la toma de posesión del nuevo presidente andaluz, habló de Cultura, y mucho menos de libros.

Fíjense por ejemplo en Inglaterra. Siguen mirando por encima del hombro. Pobrecillos, se siguen creyendo imperialistas. Un país que se está desangrando poco a poco, y se irán o no se irán de Europa, pero todo esto, ¿quién va a pagar todo esto?

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