Las diez y diez

13 de enero 2026 - 03:07

Tic, tac. Las diez y diez. Es una hora espejo y es lunes. Según los supersticiosos, significa que se avecinan cambios, un fin de ciclo. Transformaciones. Qué apropiado que sea en enero.

El año tiene dos comienzos: uno en septiembre y otro en enero. Eso es una verdad tan universalmente aceptada en nuestro país que podríamos tomarnos las uvas también el 31 de agosto. Sin embargo, el año nuevo de septiembre es el de los proyectos, mientras que el de enero es el de los propósitos. «Tú decides qué hacer con el tiempo que se te ha dado». Reivindiquemos a Gandalf como la gran referencia filosófica que es.

Enero es el mes de los nuevos propósitos, de los nuevos caminos, de las buenas intenciones y la buena voluntad, tiempo de reajustar las velas y marcar un nuevo rumbo. Las diez y diez son ya las diez y cuarto. Tic, tac.

En 2026 cumpliré 42 años. Soy testigo de un mundo que no esperaba encontrarme a los veinte, con unas coordenadas políticas que parecían inverosímiles hace dos décadas. De repente, la ley es opcional. Cede su trono a la fuerza, sin diplomacia, creando un clima de incertidumbre y desasosiego. Sin embargo, al mismo tiempo, siento que este año es un año de abrir, de crear, de crecer. La política internacional sucede en una esfera distinta a aquella en la que tengo que tender una lavadora y comprar el pan.

En 2026 cumpliré 42 años. ¿Puedo ya decir que he llegado, con suerte, al ecuador de mi vida? Si me quedan en la tierra otros tantos como los que he vivido me consideraré afortunada. «Tú decides qué hacer con el tiempo que se te ha dado». Me gusta esa idea del tiempo como un regalo concedido, otorgado por un ente superior, misterioso y enigmático. Qué puedo decir, soy una romántica. Una romántica que aún tiene que descubrir cómo llenar las horas de este nuevo año que acaba de comenzar.

El paso del tiempo ha obsesionado a los artistas a lo largo de toda la historia. Nuestro Siglo de Oro es básicamente un canto sobre esto, sobre la belleza y la muerte. Carpe diem, memento mori, tempus fugit. Collige virgo rosas. No les quedó un sólo tópico literario relacionado con el paso del tiempo por utilizar, porque se va, se derrama entre los dedos tan deprisa que no te da tiempo a beberlo.

A veces, la vida concede segundas oportunidades. Un reseteo. Restart. Pantallazo azul y reinicio. Hora de reflexionar y de elegir qué queremos hacer con este año que apenas acaba de comenzar, cuáles serán las instantáneas que resumirán 2026 el próximo mes de diciembre. Los días cada vez son más largos y las noches más cortas.

Las diez y diez ya pasaron, son ya las once y tres. Tic, tac.

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