La esquina
José Aguilar
Sísifo revive en la izquierda radical
Si no fueran ya suficientemente bochornosas las comparecencias gubernamentales, ahí tenemos la factura pasada a la señora Alegría en Aragón, por salir cada martes en televisión contando las inexactitudes del Consejo de Ministros que le venían dictadas por el argumentario inspirado en la “Ética del engaño”, tesis doctoral del asesor sanchista fundamental, señor Rubio, Director de Gabinete de Presidencia, pero dicho esto, la de días pasados, supera con creces cualquier calificativo que se le dedique.
Resulta insólito en una democracia auténtica, no en la nuestra actualmente pues cada vez perdemos más posiciones en el “ranking internacional de corrupción”, que el Presidente comparezca después de dos meses y dedique su intervención, con matices de “filibusterismo parlamentario” a cumplir el trámite de justificar -sin responsabilizarse- del caos ferroviario de una manera superficial para luego dedicarse, una vez superada la regleta de cinismo, dedicarse a una de sus mejores artes: oponerse a la Oposición. Sin embargo, lo que resulta esperpéntico por grotesco es la actitud y declaraciones desde la tribuna del neoconverso -después de confrontar- sanchista, Paco López a quien no le duelen prendas para ofender a las víctimas de ETA acusándolas de “bailar” al son que les marca el PP, pero no se opone a la celebración y homenajes de recepción a las salidas de etarras de la prisión o culpar a Lamban electoralmente.
Y lo nombro como Paco, en el uso y derecho de utilización del argot popular en mi tierra, donde no solemos necesitar el discurso con alusiones lingüísticas anglosajonas cuando el propietario de las palabras dichas es de habla hispana.
En definitiva, con el resentimiento demostrado por el inclito Paco López, muy olvidadizo, autobiográficamente, pues si ha llegado al puesto político que ostenta, lo debe en parte al PP cuando le permitió acceder al máximo cargo del Gobierno vasco, como lehendakari. De no haberlo hecho, junto a su conversión sanchista, sería un olvidado para la política.
De Rufián, ¿para qué opinar?. Viendo su situación sólo induce a pensar en una aspiración de equipararse al “modelo” Yoli.
Por fin, afirmar que del batiburrillo pretendido por Sánchez para escapar de sus responsabilidades, solo quedan claras las incapacidades de gestión del Gobierno y 47 vidas perdidas, presuntamente por ello.
También te puede interesar