Voces nuevas
María Fernández
Febrero, danos una tregua
Tras el “circo”, un espectáculo brillante, atractivo y nostálgico para muchos, debemos recordar que en el mismo siempre hubo un personaje importante que ejercía un papel provocador, protagonista, a veces autoritario e incluso petulante, por despreciativo hacia su interlocutor, para inducir a la risa al público a costa del humilde acompañante en escena. Ese personaje, ciertamentente endogámico y hasta prepotente, era el “payaso” que aunque antipático con frecuencia, no por ello dejaba de tener sus seguidores entre el público. Pues bien, tras la denominación circense a la Comisión senatorial por el compareciente de “alto rango” y la breve exposición inicial, no creo haya que explicar mucho, en ese “circo” quien asumió el papel referido con anterioridad.
Y es que cuando se es capaz, después de siete años de presencia pública, instalado en el Poder pero no, precisamente, gobernando todo resulta posible porque la trayectoria, las actitudes, los “cambios de opinión”... ya no sorprenden a nadie, salvo quizás al PP que todavía no se ha enterado del perfil de su adversario, capaz de definir, sin recato alguno la “acción espejo: imputar al otro, lo que haces tú”, cuando su norma es hacer oposición a la Oposición, no dar respuestas a las preguntas, respondiendo según le convenga o no la coyuntura hasta, convertirse en “maestro” del “y tú más”, si el tema a debate le afecta en lo cercano o en sus decisiones de gestión. No le importan los contenidos sino el consolidar su relato por el uso de la escenificación e interpretación impostada de lo que sabe mueve a sus seguidores, dejando al margen la veracidad, la necesidad o la realidad de los acontecimientos a resolver que le resultan accesorios o secundarios, tan solo importa su propio interés. Así, es capaz de en el aniversario de la “dana” preguntarse en la Sesión de Control, apelando a la empatía y el recuerdo para no contestar cuando, en los momentos de la tragedia, con más de dos centenares de fallecidos, no tuvo reparo alguno en “colonizar” la RTVE y no consentir el aplazamiento de la votación pertinente como sucedió con otras cuestiones del Orden del Dïa de la Sesión.
Cómo será el personaje que ha sido capaz de contaminar a Puigdemont, prófugo independentista, que no es ningún valiente y aterrado con el crecimiento de la ultraconservadora Alcaldesa de Ripoll, con lo que por escurridizo que sea nuestro personaje-circense, se le va oscureciendo el panorama.
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