Crónicas Levantistas

Juan Manuel Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

San Telmo ha dejado vacío San Fernando

Si gobierna de nuevo, Juanma Moreno también deberá dotar de más referentes a su Ejecutivo, donde muchos parecen figurantes

El último congreso del PP andaluz nos dejó la constancia, una vez más, de lo temerario de hacer previsiones tajantes en política. Nadie pensó que Juanma Moreno iba a asistir como presidente de la Junta al siguiente congreso, que se celebrará el fin de semana próximo en Granada. En aquel cónclave se olvidaron de Elías Bendodo, que fue nombrado, a la postre, portavoz del PP, aunque no fue citado cuando se leyeron los nombres de la nueva dirección ante los delegados. El PP ganó la Junta, todos se fueron a San Telmo, y la sede de los populares, la de la calle San Fernando de Sevilla, se quedó vacía, con Loles López de secretaria general, pero como si no estuviese. Trabaja, visita las provincias, pero no se nota la presencia. El peso del partido en el nuevo engranaje de poder del PP es escaso. Antonio Sanz, que sabe ejercer de aparato, está en San Telmo, donde manda Bendodo con permiso de Juanma Moreno, y en el Parlamento sigue José Antonio Nieto de portavoz, pero la formación política está escasa, hasta el punto de que algunos sostienen que el PP andaluz, como partido, está muerto. No es que haya fallecido ni que no tenga futuro en la Junta, sino que ha dejado de emitir, no se proyecta, no pesa, no tiene músculo. Es invisible.

El próximo congreso de Granada viene a recomponer esta falta, aunque Juanma Moreno lo hará a su manera, que no es de muchos titulares. Loles López le ha demostrado que su lealtad es de titanio, que ni se le pasa por la cabeza jugar a sus intereses con la ventaja que le hubiese dado quedarse sola en San Fernando. Juanma Moreno la dejará como secretaria general del PP si ella lo desea, pero se prepara un cambio.

Antonio Sanz puede regresar al partido o alguien de Sevilla, tipo Sol Cruz, una persona que tenga recorrido en el futuro, porque Moreno no va a deshacer la dirección del PP en Granada, sino recomponerla para lo que venga. Los nuevos cargos de vicepresidente y coordinador general del organigrama estarán por debajo de la secretaría general, pero serán los determinantes después de las elecciones autonómicas.

Manuel Chaves siempre tuvo alguien de mucha confianza al frente del partido, otro en el Gobierno y uno más en el Parlamento; era la mesa camilla sobre la que articuló un poder que no fue personalista como el de sus sucesores. Fue un modelo satisfactorio que Moreno puede revivir para después de las elecciones. Para entonces, y si gobierna, el presidente también tendrá que pensar en dotar de mayores referentes al Ejecutivo andaluz, donde muchos parecen figurantes de un guión que no estaba escrito en aquel congreso de Málaga.

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