Crónicas Levantistas

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Un PP fuerte también se traga a Vox

Cuando de alguien de izquierdas escuchas que este presidente "no lo está haciendo mal" es que el tipo está que se sale

Muchas veces se ha agradecido a Manuel Fraga que su Alianza Popular integrase a la extrema derecha y la llevase por la senda constitucional, aunque aquella digestión provocó no pocos empachos hasta que los cuadros y dirigentes de la extinta UCD se integraron en lo que fue el embrión del PP y disolvieron el rancio olor de la dehesa. La toxicidad de la campaña electoral de Madrid no nos ha permitido apreciar un fenómeno que recuerda a aquella construcción ochentera del gran partido del centro y la derecha, y es que allí donde el candidato del PP es un dirigente fuerte, Vox no crece o mengua.

Alberto Núñez Feijóo ha conseguido que Vox no entre en el Parlamento gallego porque es un presidente popular que gana mayorías plenas, la derecha no es tan plural como la izquierda, que a veces parece un popurrí, y lo que más le gusta es votar a dirigentes vencedores. Feijóo es un hombre moderado que, con su potencial de victoria, ha sido capaz de impedir el nacimiento del partido de Santiago Abascal en su comunidad.

Isabel Díaz Ayuso está en las antípodas del presidente gallego. Ella es estridente, polémica, faltona, extrema si lo considera, pero el resultado va a ser similar: Vox casi no va a hacer falta en el Gobierno de la comunidad de Madrid. Ayuso no los va a meter en su Ejecutivo y reducirá su papel al de muleta del PP porque Vox no puede llegar a acuerdos con los partidos de izquierdas.

Juanma Moreno surfea sobre la espuma de la cuarta ola, los aplausos del restaurante de Sevilla y los memes que celebran la apertura del tráfico entre provincias certifican que el presidente de la Junta vive un momento dulce, una luna de miel que ha llegado a los dos años de lograr el Gobierno con uno de los resultados más malos obtenidos por el PP en la historia andaluza. Cuando de un dirigente se comienza a escuchar de gente de izquierda eso de que "no lo está haciendo mal" es que el tipo está que se sale. Esa es la música que ha acompañado a Paco de la Torre en Málaga, a Teófila en Cádiz y a Pedro Rodríguez en Huelva.

Y cuando eso ocurre, cuando un partido de derechas logra un dirigente que le funcione, muchos votantes de más allá de la vieja Alianza Popular comienzan a sentirse reconocidos en él. ¿Para qué otros?

Vox es más fuerte en Andalucía que en Madrid, aquí ha logrado arraigar en otros ambientes que no son los del barrio de Salamanca, se le vota en los Remedios, pero también en muchos pueblos del interior, pero la creciente popularidad de Juanma Moreno ha puesto los límites a su crecimiento.

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