Huelva en su tinta

Motivar desde niños para el éxito

Terminaron los Juegos Olímpicos y el medallero ha sido el espejo donde se reflejan las capacidades organizativas y el reconocimiento al esfuerzo individual de los países que compiten.

España ha vuelto a obtener un resultado mediocre, resultado que no está en consonancia con el lugar que le debería corresponder en función a su estatus socioeconómico, y quizás este resultado tenga mucho que ver con las políticas educativas y sociales que estamos aplicando en las últimas décadas, en las que el esfuerzo no es reconocido y valorado como un hecho diferenciador.

Entre los países que obtienen sistemáticamente los mejores resultados encontramos dos modelos de reconocimiento al esfuerzo: de un lado, los países del ámbito social-comunista, China, las repúblicas procedentes de la antigua URSS, e incluso Cuba; y de otro lado están los países democráticos del ámbito capitalista, Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Países Bajos e Italia. Los motivos del éxito olímpico de estos países son complejos, aunque tienen como nexo común el reconocimiento del trabajo y el esfuerzo como único camino hacia el éxito, aunque desde perspectivas diferentes.

En los países de origen comunista, el éxito se consigue siendo el mejor en algo, conseguir ser diferente a la masa y así tu país se encargará de apoyarte para que seas un ejemplo a seguir, tanto dentro como fuera de sus fronteras, vendiendo las bondades de su modelo de sociedad, y para ello trabajan con los que demuestran habilidades desde que son niños.

En cuanto a los países capitalistas, el éxito viene igualmente de ser el mejor en un mundo en el que el marketing lo es todo, destacar como el mejor producto, el que obtiene mejores resultados, y de aquí el deportista alcanzará patrocinios como reconocimiento a sus logros, además del apoyo incondicional de su país.

En ambos modelos, el éxito deriva del reconocimiento al mejor, al diferente, al que más se preparó. Pero qué ocurre si el esfuerzo no se reconoce, si desde el colegio ya te dicen que no es necesario aprobar para pasar de curso, si las tareas no son obligatorias y no se premia al que trabaja frente al vago sin más; si cuando eres adulto es más fácil conseguir una paguita que un puesto de trabajo, si se protege al que ocupa una vivienda sin demostrar un estado de necesidad perentoria, frente al legítimo propietario, si hay delincuentes con más de cien antecedentes en la calle que continúan haciendo lo mismo sin mayores consecuencias.

En los resultados de estos Juegos de 2021, una vez más, entre los diez primeros están los países que reconocieron el esfuerzo de sus ciudadanos como fórmula para el éxito. España obtuvo el puesto 22, por detrás de Cuba, Hungría, Polonia o Corea, y a muchos solo les preocupó el resultado en fútbol.

Por mi parte, felicitar a los deportistas españoles que obtuvieron buenos resultados, desearles que sigan encontrando la motivación necesaria, y con su constancia, y ojalá con el reconocimiento de su país, algún día consigan los resultados que le corresponden a los que trabajan para el éxito desde niños.

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