Entre dos orillas

Juan A. Romero

jaromero@paginasdelsur.com

Huelva necesita de intrépidos almirantes

Nos encontramos a las puertas de otro 12 de octubre, uno más en el calendario de la historia de la humanidad y, pese a quien pese, tamaña gesta sigue siendo un hito que marcó la historia del ser humano. Y, oiga, resulta que por una vez sucedió en nuestros predios. Y ocurrió que tres naos decidieron emprender la locura de cruzar la masa oceánica hasta ultramar y encontrar nuevos confines y por ende nuevas civilizaciones con quienes establecer intercambios culturales que, a la postre, serían determinantes y marcarían el devenir de los tiempos.

Nada de cuanto sucedió hubiera sido posible sin las dotes aventureras de uno de los personajes más misteriosos, estudiados y quizá hasta desconocidos de la historia, el almirante ¿genovés? Cristóbal Colón. El intrépido y misterioso nauta fue capaz de convencer y congregar a una gavilla de periciosos marinos, muchos de ellos onubenses, que le siguieron sin desazón hasta dar con las tierras del Nuevo Mundo, aunque bien es cierto que Colón buscaba El Dorado de la especiería y no darse de bruces con el continente iberoamericano.

Lejos de congratularnos de aquel episodio, parece que la sociedad onubense sigue dormida en su letargo de no querer reconocerse en su propia historia. Ni siquiera las palabras de un Papa Santo como San Juan Pablo II, cuando dijo que profundizáramos en la forma de entender nuestra propia identidad: "Huelva: sé tú misma, descubre tus orígenes, aviva tus raíces", provocaron ese efecto. Pasamos de puntillas por este episodio colombino que algunos pretenden hasta reescribir para hacernos ver que fuimos simplemente unos crueles conquistadores, a menos que algún underground se saque de la chistera términos como binómico o lemas como el "encuentro entre dos mundos".

Lo cierto es que 529 años después Huelva necesita más que nunca de la pericia de buenos almirantes que la sepan conducir por nuevas singladuras y trazar nuevas derrotas que la sitúen nuevamente en el mapa y le devuelvan el brillo que lució en otros tiempos para dejar de ser el rincón más olvidado del sur de Europa y convertirse, de una vez, en la puerta de entrada de Iberoamérica al viejo continente. La foto de toda la familia política onubense unida con motivo de la presentación del Congreso Gastronómico Iberoamericano invita al optimismo de ver cómo nuestros dirigentes, cuando quieren, pueden envolverse bajo una misma y noble idea, la de proyectar la vetusta Onuba en el mundo, todos al unísono, alejados de siglas e intereses espurios. Huelva debe seguir encontrando aquellos lugares comunes que nos acercan y umbilican con Iberoamérica.

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