Hay argumentos que no son explicables, y mucho menos convincentes. Nacen por el simple hecho de la justificación, y perduran en el tiempo y en las mentes como grabados a fuego. Hay argumentos que son erróneos, fatalistas, pero deben permanecer en el sistema para que el sistema siga siendo sistema.

El gremio de libreros anda revuelto con Amazon, nuevamente, y no será la última. El gigante virtual, para estas fiestas navideñas, ha creado una campaña de descuentos del 25% aplicable tan solo a un número limitado de títulos (que no hayan sido reeditados en los últimos dos años y ofertados durante seis meses), y el gremio de libreros cree que vulnera la Ley del Libro y atenta contra la normativa del precio fijo.

Así vamos a estar mucho tiempo. Unos crean argumentos atractivos de venta para estar a la orden del día, y otros pretenden vivir del precio fijo. Nos hemos empeñado en fijar. No paramos de fijar. Ya fijamos hasta el clima, y hasta el climaterio. Mientras fijemos las cosas estaremos tranquilos, hasta que alguien salga con una propuesta que rompa los argumentos de la fijación.

Europa está demostrando cada día que no está en el mundo, de por sí Europa ya es una fijación, premeditada y obsoleta. Unos pretenden abrir un expediente sancionador a Amazon por sus campañas abusivas y otros permanecen anclados a la fijación. Y son los mismos. Cerró Círculo de Lectores, e incluso saltó la noticia de la destrucción de su colección de Obras Completas. Al final parece que esos libros tendrán un destino mejor: biblioteca, donaciones, universidades… Pero ¿usted lo cree? El libro ya no es atractivo. Para que un libro sea atractivo debemos eliminar la fijación y hacernos un poco más grandes, gigantes diría. Con la cantidad de recursos que dicen que poseen los libreros, además de su experiencia, ¿no se podía crear algo ajeno a la fijación? La Ley del Libro debe ser revisada, pero adaptándola a los tiempos que corren, teniendo en cuenta que Amazon (ya saldrán otros) va a seguir innovando, sin argumentos (¿sirven para algo?) o con argumentos que no queremos entender pero que son reales.

Tiene Confucio una analecta que dice: "En una clasificación jerárquica de los hombres, los primeros serían aquellos que ya nacen con conocimiento, vendrían después aquellos que adquieren el conocimiento por medio del estudio, aun siendo torpes. Los últimos de todos los hombres son aquellos que además de ser tontos no estudian". La Ley del Libro debe ser revisada, y debe hacerse ajena al sistema y más al sentido común.

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