Un día en la vida

Manuel Barea

mbarea@diariodesevilla.es

Burofax

Correos debería aprovechar y hacer una campaña de publicidad del burofax con Messi como protagonista

El genio del fútbol Lionel Messi ha demostrado que sirve, además de para hacer jugadas espectaculares y meter goles magníficos, para descubrir a muchos el significado de una palabra. Burofax. Ha tenido que ser un futbolista el que haya dado a conocer un servicio de Correos. Después vienen algunos zopencos y dicen que no hay ni pizca de cultura en el fútbol. Ya pueden ir aprovechando en la sociedad estatal para hacer una campaña de publicidad insuperable con el icono argentino como imagen protagonista, como gancho. El burofax no se ha visto en otra. No parece que se limite a ser bautizado como el Burofax del Siglo, por lo que tengo visto y leído lleva todas las de convertirse en el Burofax de la Historia. El uso de ese documento, que hasta la fecha parecía estar reservado a comunicar mundanas solicitudes de divorcio, ariscas cancelaciones de arrendamientos o desabridas particiones de una herencia, ha tomado de la noche a la mañana cuerpo de hito. Con todo lo ocurrido, sólo puedo poner a la altura del burofax de Messi la declaración de guerra de Rooselvet a Japón después de la cabronada de Pearl Harbor. Si el presidente estadounidense hubiese tenido un burofax a mano, seguro que le manda uno a Hirohito advirtiéndole de la que le iba a caer encima.

Pero ha sido ahora cuando Estados Unidos ha descubierto la palabra burofax. Hasta el New York Times se ha hecho eco de ella. Otros muchos, mayormente en el extranjero, se lanzaron a buscarla en Google -la búsqueda tuvo un pico como el Everest- en cuanto conocieron la noticia de Messi. Algunos analfabetos se burlaron, desde su desconocimiento, de este método de comunicación: creyeron que el argentino había enviado un fax. Los llamo analfabetos porque hacen gala de su ignorancia. Vi un tuit de un boludo de Boca: "Jajaja qué mierda es el burofax, en qué idioma habla esta gente?". Sostienen algunos que la ignorancia es atrevida. Pero no, son atrevidos algunos ignorantes, temerarios que a esta condición agregan la de imbécil. Pero hay ignorantes muy prudentes que asisten en silencio al espectáculo. Observan, oyen y recogen. Y cuando acaba el número han aprendido, su ignorancia se ha esfumado. Los demás tontos continúan babeando y tecleando frenéticamente sus estúpidos tuits. Más les valdría utilizar el burofax. Pero no, claro, que es un documento que sirve como prueba jurídica. Mucho mejor Twitter, como Trump. Y es gratis.

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