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Si resulta que el fulano no pasa el corte de cultura general debería ser enviado a su lugar de origen

Con esto de oficializar los dialectos como lengua vehicular se llega hasta el absurdo de imponer un examen de aptitud con temor al suspenso por parte del opositor, mientras tanto, vascuences, catalanes y baleares se jactan de dictar su dogmático acento a quien decida pisar sus fronteras, sin otro mérito que hablar castellano, o sea, el idioma oficial del reino de España.

Metidos en faena, habría que preguntar por qué en Andalucía no planteamos las mismas payasadas que estos chiquilicuatres de la lengua y pedimos a quien no hable, escriba y asimile el histórico poso andalusí en cada una de sus formas orales y expresiones vernáculas, que aprenda en un plis plas o que coja el petate y regrese a su casa con viento fresco.

Imaginen que, sin salir de Huelva, para ocupar plaza de guarda municipal, agente forestal o inspector de consumo, se convoca por decreto juntero la consabida prueba en la que hay que conseguir la suficiente nota para tener acceso al puesto de trabajo, evaluado por competentes censores idiomáticos.

Sigan imaginando que, una vez superada la fase, puramente técnica, llega la hora de enfrentarse a nuestra extensa y enjundiosa enciclopedia popular, de la que el propio ha de tener amplio conocimiento para dilucidar y distinguir a la medusa del agua mala, al autobús de la camioneta, al alcaucil de la alcachofa, al citrato del regaliz, al abombao de un atontado, a una mascá de un puñetazo, a un abanaó de un soplillo, al pero de la manzana, a la mosqueta de una hemorragia nasal, al cosqui de un pescozón, a un pa ná de un sin servir, a la pandorga de la cometa, al doblao del desván, al saborío del antipático, al gañafote del saltamontes ... a lo que hay que sumar las expresiones típicas de cada comarca, donde se interiorizan diversidad de voces, locuciones y formas gramaticales que muestran su histórico acerbo costumbrista, conservando su raíz a través de los tiempos.

Valoremos si el foráneo describe correctamente el juego del chichimoni, el ajoporro, chicharito la jaba o la billarda, si tiene conocimientos sobre el trompo paíto, la boca chigüata o el paralí de turno, si sabe traducir los anglicismos, chipichanga, likendoi y orsai, y deducir qué significación tiene ser bilorio, estar emprifollao o tener chamba. ¿Qué me dicen?

Si resulta que el fulano no pasa el corte de cultura general debería ser tratado de forma solidaria y enviado a su lugar de origen.

Es lo que se merecen estos paisas. Como el dicho, "o tos moros o tos cristianos".

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