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Festival de Cine Iberoamericano de Huelva

El páramo es un vergel

  • La argentino-chilena 'La novia del desierto' arrasa con el Colón de Oro y los dos premios de interpretación para Paulina García y Claudio Rissi

  • La brasileña 'Elis' se lleva los dos restantes

Carlos Sorín dio una nueva dimensión a esas historias mínimas de la gente a la que parece que nunca le ocurre nada. Pero siempre pasan cosas, incluso en medio de un erial y a personajes que parecen ya en la recta final de su periplo vital. Así lo entendieron las cineastas argentinas Cecilia Atán y Valeria Pivato cuando construyeron la historia de Teresa y El Gringo. Y muy bien supieron plasmarlo Paulina García y Claudio Rissi en los personajes, cuando de Huelva salen estatuillas de Colón para todos ellos.

El jurado oficial de la 43 edición del Iberoamericano lo tuvo muy claro también. En muy poco tiempo, con opiniones coincidentes y un consenso natural, los cinco galardones que les tocaba adjudicar quedaron repartidos en sólo dos películas. La novia del desierto, coproducción de Argentina y Chile, sale como gran triunfadora. Suyo es el preciado Colón de Oro al mejor largometraje, pero también los dos Colón de Plata que se reservan para el equipo artístico: la chilena Paulina García, por su recreación de Teresa, y el argentino Claudio Rissi, por hacer de salvavidas en medio de ese páramo en el que ella creyó perder su vida. Tres de cinco: un triunfo incontestable.

Sólo faltaba que Atán y Pivato fueran también recompensadas como realizadoras, pero el trabajo del brasileño Hugo Prata en Elis no podía irse de vacío, según el jurado. Los cinco premios fueron concedidos por unanimidad, según la lectura que hizo por la mañana su presidenta, la directora mexicana Lucía Carreras. También los que reservaron para Prata, las dos restantes de plata: al mejor director, y a la mejor contribución técnico-artística, se entiende, del filme en su conjunto. No hubo más por esta parte.

Ha querido el destino que Paulina se volviera a cruzar, ahora en Huelva, de modo testimonial, con Sebastián Lelio, que la catapultó a la fama internacional hace cuatro años con Gloria. Por ahí le llegó el Oso de Plata en Berlín y entonces el primer Platino a la mejor interpretación femenina, para ella entre un puñado más de distinciones. Ayer no estuvo Lelio en la gala de clausura pero sí se proyectó tras la entrega de premios su última película, Una mujer fantástica. Fue como el pequeño guiño del director chileno a su actriz por llevarse ese Colón de Plata, "mi primer premio español", confesó con alegría y timidez en el escenario.

A Paulina García le cogió este final de fiesta onubense en España, "donde casualmente estoy trabajando", explicó. Feliz coincidencia para que diera lustre al acto de premiación y se dirigiera en persona al público del Iberoamericano. "Agradezco a estas dos directoras argentinas extraordinarias que me hicieran participar en este proyecto desde el comienzo, de lo que han pasado casi cuatro años. Estoy muy emocionada y muy agradecida", añadió sobre su premio la actriz. "Espero que la disfruten mañana [por hoy] cuando la vean", refiriéndose al pase de esta tarde en el Gran Teatro (19:30).

Puede que parezca ventajismo atribuir el éxito de La novia del desierto al buen recorrido previo que ha tenido en festivales de primera categoría. Nada concluyente, como suele comprobarse cada año. Pero esta coproducción argentino-chilena no pasó por casualidad por la sección Un certain regard de Cannes, ni tampoco fue capricho que las debutantes Cecilia Atán y Valeria Pivato quisieran en su proyecto a Paulina García para que esa historia de soledades y relaciones humanas desembocara en un relato de amor maduro, una historia mínima creíble y cercana.

El paralelismo no podía evitarse. Ocho años antes fue otra actriz chilena, Catalina Saavedra, la que se fue de Huelva con el Colón de Plata de interpretación por la genial La nana, que le valió también una ristra de reconocimientos en medio mundo, incluido Sundance. Ayer a Paulina García le tocó llevarse más estatuillas, de oro y de plata, que hará llegar a sus directoras y compañero de reparto Rissi.

Hugo Prata tampoco pudo estar en la gala de clausura y se libró de pagar el sobrepeso en su equipaje por los dos colones plateados de Elis, la película biográfica de la conocida cantante brasileña Elis Regina, convertida en un fenómeno de público en Brasil, y de la que ya el fin de semana pasado el uruguayo César Troncoso, aquí con un papel secundario, habló maravillas.

Como suele ocurrir cada año, la visión de los espectadores del festival fue otra. La Carabela de Plata del Público se la llevó una película española, Luna grande, un tango por García Lorca, de Juan José Ponce, excepcional por ser un documental entre la abundante oferta de ficción. Lo destacó el propio Ponce, junto a su hija "la mayor", antes de homenajear con ese premio "a todos los represaliados por la dictadura, de cuya gran tragedia fue García Lorca cabeza visible".

Fuera de la sección oficial de largometrajes, el palmarés oficial se completó con la Carabela de Plata de Nuevos Realizadores, otorgada por el Jurado Joven del IES Pablo Neruda a la mexicana Verónica, de Carlos Algara y Alejandro Martínez-Beltrán. Y el Premio Juan Ramón Jiménez, para las producciones de la sección Talento Andaluz, se concedió a Murillo, el último viaje, un documental más, en este caso de José Manuel Gómez Vidal, también muy feliz "en el decano de los festivales andaluces".

El Jurado Joven para los cortometrajes nacionales e internacionales a concurso, premió con sendas carabelas de plata a la española Madres de Luna, de Alicia Albares, que anoche recogió el premio en persona, en su "hito cinematográfico", porque nunca fue premiada "en un festival de estas dimensiones", y a la argentina La prima sueca, de Inés María Barrionuevo y Agustina San Martín.

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