Cultura

Enciclopedia de la mina

  • Coinciden en el mercado un disco y un libro, el primero firmado por el onubense Jeromo Segura y el segundo por el investigador José Luis Navarro, dedicados a los estilos flamencos mineros

El cantaor onubense Jeromo Segura se sintió fascinado en 2013 por los cantes de las minas, fascinación que se vio potenciada por su obtención de la Lámpara Minera en el Concurso Internacional de los Cantes de las Minas de La Unión de ese mismo año. Tanto es así que para su segunda grabación ha elegido estos cantes como temática exclusiva. Segura ha hecho una auténtica enciclopedia de estilos mineros, una demostración de amor flamenco a estos cantes únicos, y da cuenta de los mismos con su voz dulce, sentimental, muy afinada y cercana. Para ello se vale de las denominaciones que hoy se aplican a estos cantes, derivadas en muchos casos de las bases del concurso citado. Así el cante llamado taranto, nombre que no se aplicó a un estilo del flamenco hasta 1957, año en el que Fosforito denominó de esta manera, en su primer disco, a lo que hasta ese momento se llamaba minera. O la Murciana de Manuel Vallejo que el cantaor sevillano etiquetó en 1923 como Cante de levante pero que hoy, al parecer debido a una ocurrencia del coleccionista Yerga Lancharro, se llama murciana. Por cierto que Segura incluye una muestra de este último cante, con la letra grabada en su día por Vallejo.

Por su parte, el libro de José Luis Navarro García es una reedición del publicado con el mismo título en 1989. La obra reproduce el texto de la primera edición y se articula sobre las biografías de los grandes creadores e intérpretes históricos de los cantes mineros, desde los más o menos míticos como Pedro el Morato o La Gabriela hasta aquellos que tienen registros mineros y cuyas biografías están bien establecidas como Antonio Chacón o El Cojo de Málaga. Los diferentes estilos mineros -tarantas, cartageneras, levanticas, murcianas, etcétera...- se van describiendo allí donde se exponen los datos biográficos de sus creadores. En el original de 1989 se usaban negritas cuando se citaba cada uno de los estilos mineros, recurso que ha desaparecido en la nueva edición. La historia de los cantes mineros, de sus intérpretes y de los festivales a ellos asociados, especialmente el de La Unión, se detiene pues en 1989. Incluye también un capítulo dedicado a los inicios de la minería en Jaén, Murcia y Almería. Desde la edición original de esta obra han surgido nuevas investigaciones sobre los cantes mineros, entre las que el propio Navarro cita la de José Francisco Ortega, responsable, por otra parte, del amplio y clarificador libreto explicativo que acompaña al disco de Jeromo Segura. A esta investigación añado por mi parte la que firmó hace dos años Rafael Chaves Arcos: ambos libros han contribuido enormemente a aumentar nuestro conocimiento de los estilos y los intérpretes mineros. La investigación ha avanzado notablemente pero hay que subrayar la condición de texto pionero del libro de Navarro García. Durante muchos años fue la obra de referencia respecto a dichos cantes.

El estilo matriz de los cantes mineros es la taranta, acaso oriunda de Linares: así lo consideran Rafael Chaves y José Manuel Gamboa, entre otros estudiosos de estos cantes. Todos los demás estilos son modalidades de tarantas y, dentro de las tarantas, encontramos una gran variedad melódica, alcanzando alguna de estas variantes denominación propia. Además, todos ellos sin excepción se acompañan con el toque de tarantas en la actualidad. Dos son los estilos taranteros que ofrece Segura en su disco, el de la Gabriela, que está a la base probablemente de las mineras, y el de Fernando el de Triana. El primero, acaso compuesto en el siglo XIX, fue grabado por vez primera en 1908 por el sevillano Manuel Escacena y tiene versiones memorables en las voces de la Niña de los Peines de Sevilla, la Rubia de las Perlas de Jaén o Emilia Benito de La Unión. La taranta de Fernando el de Triana, de cuya autoría no se duda hoy, la grabaron el Cojo de Málaga y la Niña de los Peines, que fue la primera en registrarla. Sorprenderá a muchos de los que desconocen la discografía temprana de la cantaora sevillana su magisterio en los cantes mineros. Pero es que la genial Pastora Pavón fue maestra en todos los cantes siendo muchas de sus grabaciones referentes para otros cantaores, contemporáneos y posteriores. Las versiones de Segura son sentimentales, intimistas, dulces y también académicas.

Respecto a la cartagenera, Chaves considera que la llamada -en el disco de Segura- "grande" está vinculada melódicamente con la malagueña, mientras que la de Chacón sería, razonablemente, una "taranta cartagenera". En todo caso, ambas se acompañan hoy en día con el toque por tarantas, como el resto de cantes mineros. Y ambas fueron registradas en su día por Chacón, que es, lógicamente, el responsable de las versiones de referencia de estos dos cantes. De la minera, estilo estrella del Festival de La Unión, Segura nos ofrece hasta siete versiones, aunque se trata de una única melodía base. Tradicionalmente se asocia esta melodía a El Rojo el Alpargatero, aunque la impronta de Antonio Piñana, Pencho Cros y Encarnación Fernández resulta bien patente en el cante por mineras de hoy y, en consecuencia, en este disco. Segura ofrece una entrega de Piñana, cuatro de Cros y dos de Fernández en esta obra.

La levantica y la murciana son, como la minera, tarantas con una melodía específica, una sola. Ambas están asociadas a la figura de El Cojo de Málaga y con la letra de este cantaor hace Segura la murciana, un cante que en su momento fue etiquetado por Gabriel Moreno como "taranta de Linares". En la levantica sigue el modelo de Encarnación Fernández y se vale de una conocida letra que Ginés Jorquera compuso para esta cantaora unionense nacida en Torrevieja. El taranto, como queda dicho más arriba, era conocido en tiempos de Chacón con el nombre de minera, denominación que en esa época comprendía diferentes cantes pero que en la actualidad se asocia a un solo estilo, el analizado más arriba. Segura sigue en este disco, por partida doble, el modelo impuesto por el jerezano Manuel Torre en los años 20 en los que, como queda dicho, jamás usó la denominación de taranto.

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