TOROS

Emilio Silvera encara una ocasión de oro frente a la afición de la Maestranza

  • Mañana jueves hace el paseíllo en Sevilla en una novillada con el hierro de Fuente Ymbro

Emilio Silvera en su actuación en una novillada el pasado año en La Maestranza. Emilio Silvera en su actuación en una novillada el pasado año en La Maestranza.

Emilio Silvera en su actuación en una novillada el pasado año en La Maestranza. / Juan Carlos Muñoz (Sevilla)

A Emilio Silvera le espera Sevilla mañana jueves. Otra fecha más de Corpus Christi en la capital hispalense y el de Huelva anunciado en el cartel más altivo de esa temporada de novilladas en el Baratillo.

Realmente, el torero no puede quejarse del trato que sobre el albero sevillano ha tenido en su trayectoria, porque han sido dos tardes de auténtico lujo dentro de la temporada sevillana. Esta y aquélla. La de más atrás para quedar esperanzado con aquella oreja de legitimidad artística. La de ahora, la cita, para agarrar con fuerza una temporada que respira con dificultad en el escalafón difícil de los novilleros.

“Corté una oreja y tengo un recuerdo bonito de esa tarde del pasado año. Lo mejor, la enseñanza de saber soportar esa presión grande que tenía mi debut con el utrero. De este año me gusta Fuente Ymbro. Nunca se sabe, claro, pero está en un momento brillante y es lo mejor para todo lo que tengo en juego: que haya movilidad, casta y transmisión.”

"Sé lo que ha faltado en mi carrera; regularidad, continuidad y la espada”

Emilio anda en ese momento interesante y difícil donde decidir qué interesa más. Quizás eso lo tienen que decidir otros por él. Lo que Emilio tiene que decidir es buscar esa templanza que la persona aporta al torero. “Yo sé lo que le ha faltado en muchos momentos a mi carrera; le ha faltado regularidad, continuidad y la espada. Seguramente tendría un poco mejor las cosas. Poco más”.

Mas a estas alturas de la historia, pensar que alguien regale algo en este bazar del toreo es no haberse enterado de qué va la historia. Sinceramente, uno está convencido de que Emilio Silvera no es tonto ni desconoce la realidad de que mañana noche tiene una oportunidad a ley para aferrarse a la barandilla que libra de ese infierno del olvido en el que han caído las novilladas y por añadidura los novilleros. Porque Sevilla sigue siendo plaza importante para arreglar cosas.

La minigira mexicana le ha venido bien a ese apresto de madurez que enseña el torero respecto a otras temporadas. Dos actuaciones y la contundencia necesaria para dejar sensaciones bonitas entre quienes le han visto dan moral y templanza. Mas aquello da para lo que da y Sevilla es otra cosa más seria.

"Cuando me cuaje como torero yo vendré a buscar a Huelva como plaza de mi alternativa”

Seria y determinante para un torero al que agosto no le va a servir para recalar en su Huelva porque han borrado de un plumazo la novillada de feria. Aunque tampoco nos engañemos; Huelva, desgraciadamente, aporta poco lustre a cualquier tarde victoriosa de toreo para hacer temporada.

Esto está complicado le digo al torero por cruzar esta conversación más al hilo de lo que debe significar un año crucial para el onubense.“Complicado no, está duro para todos. Hay que tener raza y mirar al sitio donde hay que llegar, pero desde luego este tiempo para los novilleros está siendo muy duro. Hay que tener fe pero no son fáciles de responder muchas preguntas que uno se hace sólo para sí”.

Un novillo de Garcigrande le devuelve en Tordesillas la moral necesaria para aspirar a todo lo que convoca el invierno en un novillero que solo se ha vestido cuatro o cinco tardes en la temporada. “Aquel novillo vino en el momento preciso y supuso rebelarse contra la rabia que provoca la falta de oportunidades. De allí me vine con nuevo apoderado porque esa tarde estuve muy bien”.

Madrid aparece inevitable en la conversación de un torero con recorrido en este escalafón. Habla de buscar el momento idóneo. “Madrid no es cualquier cosa; hay que ir preparado y arreglar todo lo que esté pendiente pero sí, está a la vista de nuestras pretensiones”.

A estas alturas no creo que la pregunta que le haga falta hacerse a Emilio sea ese topicazo del qué hace un chico como yo en un sitio como este. Creo que Emilio quiere ser torero, puede ser torero y sabe dónde quiere estar este Silvera que anuncian los carteles. Son solamente diecisiete novilladas las que se echa a la espalda un torero muy joven para poder aceptar el reto de la alternativa ofrecida en su tierra en esta próxima feria. “No te digo que la vaya a tomar ahora pero tampoco la veo muy lejos.

Claro que me siento capaz, tengo condiciones y quiero estar ahí arriba luchando por aceptar retos cada vez mayores. Estoy preparado para que esta sea una temporada de consolidación que me impulse y ojalá dentro de poco tiempo le pueda decir a alguien que sí, que me encantaría hacerme matador de toros en esta plaza de Huelva”.

"Ser novillero no es que esté complicado, está de una dureza increíble en todos los aspectos”

Es poco tiempo aún para que alguien caiga en la tentación de pensar que Silvera no tiene recorrido porque sí lo tiene, y uno sigue creyendo inevitablemente que no es pasión de amigo sino convencimiento de que aquellos naturales de Huelva al utrero de Pereda o las sensaciones tan extraordinarias de sus segundas Colombinas no surgen por casualidad, sino que están dentro del torero y el toreo de Emilio anda siempre buscándolos en cada tarde. Debe encontrarlos en Sevilla porque Sevilla es la llave de esa velocidad de crucero que Silvera necesita para que alguien le preste la atención necesaria.

Mira muy serio el torero a este imbécil que le está sermoneando después de acabar la entrevista con mil palabrería de no dejarse ir, de estar por encima de la condición de cualquier novillo del lote, de pegarle una patada a la indolencia y tirar para adelante si se quiere ser y estar en esto. Maldita la osadía de uno, que no ha pasado de la tronera de un burladero... Hasta que salta Emilio con un “Yo sé que tiene que ser en Sevilla y en Sevilla va a ser”.

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