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Cantar con don fraterno

El barítono Juan Jesús Rodríguez, durante su actuación del lunes acompañado por Manuel Burgueras al piano. El barítono Juan Jesús Rodríguez, durante su actuación del lunes acompañado por Manuel Burgueras al piano.

El barítono Juan Jesús Rodríguez, durante su actuación del lunes acompañado por Manuel Burgueras al piano. / m.g.

Lírica con fines benéficos. Así ha echado a rodar la segunda edición del festival de música de cámara de Isla Cristina, que auspicia la asociación Mundo Arte. El barítono Juan Jesús Rodríguez, acompañado de Manuel Burgueras y Ana Pérez, da un paso adelante en su proyecto humanitario Kiva mirando a India, con el que la música se embarca en la digna empresa de ayudar e instruir a niños inmersos en el desarraigo.

Cautivadora la impresión del barítono en su primera pieza, con timbre penetrante y natural línea de canto; Alfonsina y el mar sonó a modo de díptico: los aterciopelados graves daban paso a unos firmes medios. Aplomo, fiato y musicalidad son recursos suyos que le llevan a interpretaciones memorables. L'ultima canzone de Tosti gustó con sus largas frases e inteligente discurso, algo que permite al público degustar el valor trascendente de la música. Punto culminante era el Don Carlos de Verdi, profundo drama en el que el recitativo y el aria se distinguieron con perfección de artesanía y en el que el registro medio-agudo alcanzaba su definición idónea. Sin embargo, se notó, a diferencia de su participación en La Rábida del año pasado, cierto apuramiento en los agudos de cierre, como sucediera en el tema zarzuelístico. Al Jerjes handeliano le faltaron matices y le sobró vibrato.

El barítono Juan Jesús Rodríguez ofrece su lírica exquisita en un concierto solidario

Manuel Burgueras es un pianista diestro en acompañar a grandes cantantes. Con suma facilidad se adentra en la partitura: brindaba a Rodríguez toda la enjundia armónica y rítmica que requieren las célebres canciones y arias. Precisamente Un ballo in maschera manifestó sus cualidades llevando el pulso de la trama con una fuerza que subyugaba al oído y al corazón (matices y reguladores de alta escuela). Muy cuidado el detalle de las modulaciones dentro de la ópera, como hiciera en la primera parte, realzadas con silencio elocuente. Su pieza a solo, introspectiva y sin alarde, desveló todo el potencial de un instrumentista familiarizado con el gran repertorio.

Tres hermosos números hizo Ana Pérez con su danza, imbricada también en una libre dramatización que se engarzaba al canto y al piano; el número más exquisito, hacia el final, vestida de blanco con quitasol. En contraste, sus intervenciones con música pregrabada incluyendo chelo y arpa a un volumen desmesurado, no resultaron apropiadas.

La presencia de la periodista onubense Ana Vega Toscano, uno de los baluartes de Radio Clásica, fue un incentivo en este concierto de inauguración. Ella incidió en el imprescindible papel que la música desempeña en la sociedad y la cultura.

Al término de la velada Juan Jesús Rodríguez compartió con el público ese talante universal tan comprometido como desinteresado donde todas las cosas han de aspirar a su valor más intrínseco. ¡Es verdad que la música desde el alma es un Sol sin ocaso!

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