Doble crimen de Cartaya Uno de los cadáveres presenta un tiro y otro múltiples lesiones en la cabeza

  • Los dos arrestados reconocen la autoría de los hechos

  • La mujer de uno de ellos figura como investigada por encubrimiento

  • Manuel Granado ‘El Sevillano’ es la otra víctima

Los dos cadáveres aparecen en el pozo de una finca del camino de Los Bayos de Cartaya. Los dos cadáveres aparecen en el pozo de una finca del camino de  Los Bayos de Cartaya.

Los dos cadáveres aparecen en el pozo de una finca del camino de Los Bayos de Cartaya. / Jordi Landero (Cartaya)

El doble crimen del camino de Los Bayos ha dejado un reguero de familias destrozadas y mucho dolor ante el sinsentido. Huelva Información adelantó ayer en su edición digital que uno de los asesinados era el joven onubense Samuel Vizcaya, desparecido desde el Domingo de Ramos. Este rotativo ha podido saber además que la otra víctima respondía al nombre de Manuel Granado, un hombre de 37 años y natural de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), pero afincado en Huelva y que podría tener un estrecho vínculo con el narcotráfico. Lo conocían con los sobrenombres de Manuel El Sevillano o El Gitano.

Ambos hombres fueron localizados en la tarde del pasado martes en el interior del pozo de una finca abandonada de Cartaya, ubicada a unos 100 metros del camino de Los Bayos. Uno de ellos recibió un tiro, el otro presentaba múltiples fracturas craneales, detallan las fuentes de este periódico. Los forenses del Instituto de Medicina Legal de Huelva les practicaron la autopsia en la jornada de ayer. No finalizaron la tarea hasta las 18:30.

Tras el hallazgo de los cuerpos fueron arrestados dos hombres cartayeros de entre 30 y 45 años. Se trata de J.A.M.B. y J.M.P.P., quienes se sometieron ayer a un arduo interrogatorio en la comisaría de la Policía Nacional de Huelva. Las fuentes de este diario confirman que los dos han reconocido su participación en los hechos. No han incriminado a más personas, si bien Huelva Información ha podido saber que hay una tercera persona investigada, concretamente la mujer de J.A.M.B., por encubrimiento.

La Policía Judicial tiene claro a estas alturas que el móvil del crimen es el ajuste de cuentas y que el asunto está relacionado con el tráfico de drogas. Las fuentes consultadas hablan de Samuel como una "víctima circunstancial".

El pozo en el que los asesinos ocultaron los cuerpos de las víctimas. El pozo en el que los asesinos ocultaron los cuerpos de las víctimas.

El pozo en el que los asesinos ocultaron los cuerpos de las víctimas. / M.G. (Cartaya)

Todo apunta a priori a que el onubense, que tenía relación con Manuel El Sevillano, se prestó a llevarlo en su Seat Ibiza rojo a Cartaya. Allí habrían citado a Manuel, presuntamente, los dos autores confesos del doble crimen. Habrían usado como cebo el ofrecimiento de entrevistarse cara a cara para llevar a cabo un trato o una negociación de narcotráfico. Pero parece que fue una trampa para llevar a efecto el pretendido ajuste de cuentas. El "objetivo", no obstante, "no era Samuel, era Manuel", subrayan las fuentes de Huelva Información.

La Policía baraja también la hipótesis del rapto, pero parece que pierde fuerza conforme investigados y testigos van aportando detalles con los que armar el puzzle del caso.

La cuerda se ha tensado hasta tal extremo que se ha ordenado a la Guardia Civil que proteja a los familiares de los detenidos para evitar altercados.

Las fuentes de este diario apuntan a Samuel como una “víctima circunstancial”: Manuel era el objetivo

Los allegados a Samuel Vizcaya recibieron la noticia en la mañana de ayer como un auténtico jarro de agua fría. La mujer del onubense, María José de los Ríos, transmitió a este periódico que "no nos lo esperábamos". Mantenían la fe en que encontrarían al desaparecido con vida. "Estoy fatal, estoy es muy fuerte", expresaba mientras recibía las condolencias de su gente en el tanatorio.

La subdelegada del Gobierno en Huelva, Manuela Parralo, aplaudió ayer en declaraciones a este diario la "extraordinaria labor y la rapidez con la que ha actuado" la Policía Nacional de Huelva, que ha resuelto el caso en apenas dos días.

"Encontrar el sitio en el que estaban los cuerpos entrañaba muchísima dificultad", subrayó. De hecho, los asesinos habían tomado la precaución de taponar el pozo al que arrojaron los cuerpos con una gran cantidad de plásticos agrícolas. De ese modo pretendían que nunca fueran encontrados.

La extracción de los cadáveres no fue fácil. Se hizo necesaria la intervención de los bomberos del Consorcio Provincial de Huelva, concretamente del destacamento de El Portil, "quienes han demostrado una gran profesionalidad ante la dificultad que presentaba la maniobra", apuntó la subdelegada.

Zona de Cartaya en la que la Policía practicó registros. Zona de Cartaya en la que la Policía practicó registros.

Zona de Cartaya en la que la Policía practicó registros. / M.G. (Cartaya)

Fuentes del Consorcio de Bomberos detallaron que hasta el lugar del macabro descubrimiento se trasladó en la noche del martes una dotación de cuatro efectivos, que fueron los encargados de sacar los cuerpos de la prospección para riego, que tiene entre diez y 15 metros de profundidad.

La operación fue "técnicamente complicada" porque requería del uso de material específico. La juez ordenó el levantamiento de los cuerpos en torno a las 1:00 de ayer.

El Cuerpo Nacional de Policía contó con la colaboración de la Guardia Civil para llevar a cabo diversos registros en Cartaya, algunos de ellos en el barrio de La Carreña. En el municipio se practicaron también las detenciones de J.A.M.B. y J.M.P.P.

Samuel Vizcaya tenía 25 años, una hija de dos años y era vecino de la barriada onubense de La Orden. Desde el Domingo de Ramos estaba en paradero desconocido. La última vez que lo vieron eran aproximadamente las diez de la noche y llevaba puesto un chándal de color oscuro. Trabajaba en el campo recogiendo arándanos. Su coche, un Seat Ibiza de color rojo, apareció parcialmente calcinado en el antiguo camino del cementerio de Huelva.

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