Huelva

El tenedor con cuchilla que fabricó un preso para atacar a dos funcionarios en Huelva

  • La rápida actuación de los compañeros, que lograron reducirlo, evitó que hubiera lesionados

  • Acaip pide el traslado del recluso a otro centro y que se abra una investigación judicial

Torre de control del penal onubense, epicentro de la penitenciaría. Torre de control del penal onubense, epicentro de la penitenciaría.

Torre de control del penal onubense, epicentro de la penitenciaría. / Alberto Domínguez (Huelva)

Un nuevo susto dejó en la noche del miércoles con el corazón en un puño a la plantilla del centro penitenciario de Huelva: un recluso conflictivo atacó a dos funcionarios con un pincho carcelario durante la cena, incidente que, como confirmaron ayer desde la dirección del penal de La Ribera a Huelva Información, "no ha causado ninguna lesión, ni siquiera con carácter leve", a los trabajadores públicos.

Los hechos acontecieron en el módulo 2 de la cárcel onubense. Los internos se hallaban en el momento de la cena. Según el sindicato Acaip, "un interno, sin mediar palabra, lanzó varias bandejas metálicas a los funcionarios de servicio". Estos consiguieron esquivarlas e intentaron acercarse hasta donde estaba el recluso, momento en el que este "sacó un pincho carcelario con la intención de agredir" a los empleados públicos.

La asociación profesional de trabajadores penitenciarios Tu Abandono Me Puede Matar explicó a este diario que "de repente un interno se levanta de la mesa, tira la bandeja de la comida y le dice a los funcionarios "si tenéis cojones, venid a por mí". En el momento en el que estos se acercaron para tratar de restablecer el orden, "saca una cuchilla e intenta agredirles".

Como precisan las fuentes de este diario, el arma en cuestión estaba conformada por "un tenedor de plástico duro (los que usan para comer) con una cuchilla de afeitar pegada a modo de cuchillo".

Los dos funcionarios involucrados directamente en el suceso pidieron auxilio y, ayudados por otros compañeros, consiguieron reducir al reo y arrebatarle el arma improvisada, "aunque recibiendo alguna patada" sin mayores consecuencias.

Una vez restablecido el orden, el recluso fue trasladado al departamento de aislamiento. Y de allí, a una celda de observación de la enfermería, "ya que parecía sufrir un trastorno por consumo de sustancias", según señalaron desde Tu Abandono Me Puede Matar. Reconoció entonces haberse tomado la medicación que tenía prescrita a base de sustancias psicotrópicas "de una vez".

Tanto el colectivo de profesionales como Acaip coinciden en que situaciones como esta, que se concatenan en las prisiones de toda España con más asiduidad de la que corresponde, serían menos frecuentes si se considerara a los trabajadores penitenciarios figuras de agentes de la autoridad, algo que llevan años reclamando por la peligrosidad de su labor diaria.

Los trabajadores reclaman que de una vez se les considere agentes de la autoridad

Acaip subraya que "gracias a la actuación de los trabajadores de servicio no tenemos que lamentar una desgracia mayor, pero exigimos que dichos hechos sean puestos en conocimiento de la autoridad judicial por las responsabilidades penales que pudieren derivarse".

El sindicato solicita el traslado del preso a otro penal "dada la gravedad y por la larga lista de incidentes que este interno ha protagonizado en el centro penitenciario de Huelva a lo largo de su dilatada trayectoria penitenciaria".

Asimismo, estima que el protocolo de actuación contra la violencia en el trabajo de Instituciones Penitenciarias es "ineficaz por no decir absurdo: simplemente sirve para maquillar estadísticas". De hecho, evidencia, este ataque de anteayer "no sería definido como agresión según este protocolo".

Alude Acaip a la "dejadez de los gestores", recalcando la falta de medio centenar de efectivos en la provincia "que aportarían una mayor seguridad tanto a los trabajadores como a la población reclusa", así como la "gestión nefasta del área de recursos humanos, tratando Instituciones Penitenciarias a sus trabajadores como si fueran ganado".

Como ejemplo, destaca el trato recibido por los funcionarios de nuevo ingreso en prácticas que, "en poco más de siete meses, han sido trasladados a cuatro centros penitenciarios de diferentes puntos del territorio nacional".

Por todo, realiza un llamamiento a las fuerzas políticas y a sus representantes para que "de una vez por todas traten la situación de los funcionarios de prisiones como un asunto de Estado", pues la condiciones laborales que padecen "son casi más propias de estados fallidos, lo que lógicamente repercute en las condiciones de vida de los propios internos".

Tu Abandono Me Puede Matar lamenta que no se tomen medidas ante estos sucesos y apunta a la falta de personal y medios materiales, la deficiente formación, a la legislación penitenciaria "obsoleta", las carencias de personal médico y al reparto de medicación psicotrópica en módulos conflictivos para varios días como causas del hecho de que "trabajar en las prisiones sea una profesión con un riesgo muy alto para la integridad física o la vida, tanto de los trabajadores penitenciarios como de los propios internos".

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