Una superviviente de Huelva en Adamuz denuncia el "impago" de los gastos médicos por parte de Renfe: "En mi vagón murieron tres personas y tengo que rogar para que me paguen la rehabilitación"
Sara, que viajaba en el vagón 3 del Alvia accidentado, denuncia el abandono del seguro de Renfe tras adelantar 1.200 euros en gastos médicos y pide explicaciones a Óscar Puente
A la tragedia y la deuda se ha sumado un ataque inesperado: el odio en redes sociales por haber optado por la sanidad privada
El discurso completo de Liliana Sáenz de la Torre en nombre de las víctimas de Adamuz durante el funeral en Huelva
El accidente ferroviario en Adamuz sigue pasando factura a sus supervivientes, y el daño ya no es solo físico. Sara, una onubense que vivió el horror desde dentro, ha decidido romper su silencio en redes sociales para denunciar la "desprotección económica" que sufren ella y su marido tras el accidente. Según relata a este diario, la aseguradora de Renfe (Everest-HNA) aún no les ha reembolsado los más de 1.200 euros que han tenido que adelantar de sus ahorros para costear una recuperación que no puede esperar.
Sara viajaba con su pareja en el vagón 3, uno de los que recibió el impacto más brutal. Aunque Renfe autorizó el uso de servicios médicos privados con la promesa de un reembolso rápido, la realidad ha sido bien distinta: "A día de hoy hemos pagado más de 1.200 euros y cada semana la cifra sube 320 euros más. La aseguradora nos dice ahora que no sabe cuándo nos lo ingresarán".
La desesperación llevó a la joven a mencionar directamente al Ministro de Transportes, Óscar Puente, en la red social X. El Ministro respondió personalmente asegurando estar "pendiente" del caso y en conversaciones con la empresa ferroviaria: "Acabo de consultar con Renfe. Me dicen que están hablando con los seguros de tu caso. Espero que pronto se resuelva. Estoy pendiente".
Pero para Sara y los cerca de 100 afectados que comparten su angustia en un grupo de WhatsApp, las palabras no pagan las facturas. "Nos dijeron que cobraríamos el día 20, pero no ha llegado nada. Estamos tirando de ahorros y yo el mes que viene no puedo permitirme 320 euros a la semana; tenemos los gastos de nuestra casa", confiesa con impotencia.
Una oleada de críticas en mitad del drama
A la tragedia y la deuda se ha sumado un ataque inesperado: el odio en redes sociales por haber optado por la sanidad privada. "A mí esto me resulta, cuanto menos, extraño. No quiero pasarme, pero me parece mentira. No tienes Seguridad Social? La Seguridad Social no te va a pedir dinero a no ser que seas de Muface o IFAS", respondía atacando un usuario a la afectada.
Sara, cuya familia -para más inri- trabaja en la sanidad pública, se defiende con el corazón en la mano: "No es una cuestión ideológica, es una cuestión de tiempos médicos. No huimos de la pública, pero necesitamos recuperarnos ya de un accidente que NO fue culpa nuestra". Ante la lentitud del sistema, la pareja buscó rapidez para tratar sus esguinces cervicales, desplazamientos de cadera y el trauma psicológico.
"Estábamos en shock; en mi vagón fallecieron tres personas"
"En mi vagón fallecieron tres personas y ahora tenemos que rogar para que nos paguen el coste médico", relata con la voz entrecortada, propia de quien aún no ha podido procesar el duelo. Un shock que fue tan intenso que Sara confiesa haber sufrido alteraciones físicas inmediatas: "Me derivaron incluso al ginecólogo porque, del impacto y el estrés, perdí la regla". El shock inicial obligó también a suspender una operación de espalda que tenía programada su marido solo tres días después del siniestro: "El anestesista dijo que en ese estado de ansiedad no se podía operar".
El shock y la falta de información
El dolor físico no fue lo primero en aparecer. "Tras el accidente, en ese momento tienes como una especie de euforia por salir de allí. No te duele hasta el día siguiente", explica Sara. Tras ser atendidos en el Hospital Juan Ramón Jiménez para descartar fracturas graves, comenzó un laberinto burocrático. "Nadie nos informaba de nada. Nadie nos decía que había un seguro, ni qué compañía era. Llamamos a Renfe y todo era difuso".
Aunque inicialmente no les detectaron nada roto en la pública después de hacerles radiografías y una primera observación, el paso de los días reveló la realidad: esguince cervical para ambos, desplazamiento de cadera en ella y una posible hernia lumbar en él. Ante la lentitud de las citas y la necesidad de una atención especializada, decidieron acudir a la sanidad privada bajo la supuesta cobertura de la aseguradora Everest.
"¿Nosotros voluntariamente fuimos al privado? Sí. ¿Renfe nos ha autorizado ya el privado? Sí. No sé qué problema hay", se pregunta Sara con indignación. La gravedad de lo vivido en el interior del tren dejó también secuelas psicológicas inmediatas, por lo que la pareja se ha visto obligada a acudir también a una psicóloga de pago de manera urgente.
La situación económica empieza a ser asfixiante y Sara es tajante sobre el motivo de su denuncia pública: "Estamos tirando de ahorros. No podemos costeárnoslo más. Queremos que nos lo paguen ya. Me dijeron por teléfono que el día 20 reembolsaban y es lo que pedimos".
Al gasto médico y de medicamentos, se suma el del transporte. Debido a los mareos y la fuerte medicación cervical, no pueden conducir. "Mi padre tiene que venir desde El Portil dos veces por semana para llevarnos y esperar allí una hora sentado. Los tickets de taxi y la gasolina también los pagamos nosotros porque no nos han devuelto ni un euro".
"Ni los taxis, ni la gasolina... todo sale de nuestro bolsillo"
Ocho días con la maleta en la vía: "Llegó empapada y rota"
Incluso los bienes materiales se han convertido en un símbolo del desprecio sufrido. Sara relata con indignación cómo recuperó sus pertenencias: "Mi maleta se llevó ocho días tirada en la vía. Yo tenía un GPS dentro y veía que no se movía. Cuando llegó, estaba rota y empapada, con mi portátil dentro". A Nico, el golpe le infló la batería del móvil, dejándolo inservible. "Son cosas materiales, pero es que ni en eso nos han dado facilidades".
A pesar de estar "tirando de ahorros" y del desgaste emocional de ir detrás de un seguro que no responde, Sara mantiene una generosidad asombrosa hacia el grupo de los más de 100 afectados que viven su misma situación. Ni siquiera ha solicitado aún su indemnización general: "Solo queremos recuperarnos y descansar. Prefiero que cobren antes los familiares de los fallecidos o los que siguen ingresados en Córdoba. Mi indemnización no es urgente, pero el dinero para poder pagar el fisio y la psicóloga cada semana, sí".
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