Un siglo del vuelo que hizo historia: el rey Felipe VI preside en Palos de la Frontera el centenario del Plus Ultra
El municipio palermo conmemora la hazaña que unió por aire a Europa y América con un acto militar que une memoria, simbolismo y exhibiciones aéreas y terrestres
El monarca recibe el cariño de unos vecinos que agradecieron su presencia en tan señalada fecha
Paracaidistas y helicópteros 'bailan' en el cielo de Palos de la Frontera con una milimétrica y precisa coreografía
Un siglo después de que el hidroavión Plus Ultra despegara desde tierras onubenses para tender por vez primera un puente con América, Palos de la Frontera volvía a mirar al cielo. Bajo la presidencia del rey Felipe VI, el municipio palermo conmemoró este martes el centenario de esta hazaña mundial con un acto militar que combinó memoria, simbolismo y exhibiciones aéreas. Un aniversario que no solo evoca la histórica gesta de 1926, sino que también reivindica el legado de esta localidad onubense en el fortalecimiento de los lazos entre España e Iberoamérica.
El monarca llegaba pasadas las 11:30 al muelle de la Calzadilla, en La Rábida, lugar desde el que el 22 de enero de 1926 iniciaban su viaje el comandante Ramón Franco, el observador Julio Ruiz de Alda, el teniente Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada. Allí, donde ya estuvo como príncipe de Asturias con motivo del 75º aniversario de la gesta, el monarca inauguró una placa conmemorativa en el monumento Plus Ultra, después de ser recibido por el jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio general del aire, Francisco Braco Carbó; la alcaldesa de Palos, Milagros Romero; y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
Uno de los momentos más emotivos de esta visita al enclave rabideño fue la entrega al Rey de una carpeta con imágenes históricas de La Rábida, obra de la fotógrafa onubense María Clauss, fallecida junto a su esposo Óscar Toro en el accidente ferroviario de Adamuz. El dossier reunía instantáneas inéditas de los reyes Juan Carlos y Sofía, de Alfonso XIII y del propio Felipe VI en su etapa como príncipe de Asturias. El monarca recibió el obsequio con estima y aprecio, en un gesto no exento de simbolismo y recuerdo hacia una creadora muy vinculada a la memoria gráfica de Huelva.
Tras ello, el rey Felipe VI se dirigió a Palos de la Frontera, recorriendo a pie la calle Rábida hasta la plaza Aviador Ramón Franco, donde se ubica el Consistorio. El recorrido, de apenas unos metros, se tornó un paseo pausado entre apretones de manos, fotografías y constantes muestras de cariño con los palermos. La cercanía del monarca con los vecinos, que esperaban entusiasmados entre banderas y vítores, alargó la caminata durante casi veinte minutos. Tras fotografiarse con la corporación municipal, firmar el Libro de Oro de la localidad y visitar una exposición del Plus Ultra, el Rey salió al balcón principal para saludar nuevamente a los palermos.
Sobre las 12:40, daba comienzo el acto castrense que servía de homenaje al centenario del Plus Ultra. Tuvo lugar en la explanada junto al Coso del Descubrimiento, un espacio al que llegó en coche Felipe VI, aplaudido por los vecinos que allí se congregaban. Fue recibido con honores por el jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio, el general del Aire, Francisco Bravo Carbó, y seguidamente, pasó revista a la formación, saludando a las distintas unidades participantes en el desfile militar.
Durante el acto tomó la palabra el general Juan Francisco Sanz, jefe del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire y del Espacio, quien comenzó con unas palabras de recuerdo hacia las víctimas de la tragedia de Adamuz. En su intervención, subrayó que la historia de Palos de la Frontera dialoga consigo mismo porque conecta dos hitos separados por más de 400 años: la partida de Cristóbal Colón en 1492 y el despegue, desde este mismo entorno, del Plus Ultra en 1926 para culminar primer viaje aéreo hacia Iberoamérica.
Sanz destacó que aquella empresa fue “proyecto de Estado” para estrechar los vínculos con el continente americano en un contexto internacional complejo. Los aviadores del Plus Ultra, dijo Sanz, "se convirtieron en símbolo de unidad y de la capacidad de la nación para alcanzar nuevas metas". Asimismo, puso el acento en el impacto científico y tecnológico de la gesta, al impulsar avances en navegación, meteorología, radiocomunicaciones y planificación de rutas aéreas, evidenciando la viabilidad de las conexiones comerciales transatlánticas.
El homenaje a los caídos, en el que la corona de la ofrenda floral fue portada por familiares de los tripulantes del Plus Ultra, y un desfile aéreo, con la participación de tres aviones del Grupo 43 del Ejército del Aire, apagafuegos conocidos como Botijos, y terrestre llevado a cabo por tres secciones de la Agrupación de Escuadrillas de Honores del Ejército del Espacio y de la Plus Ultra, pusieron fin al acto militar.
A escasos metros del Coso del Descubrimiento, otra explanada acogió la exhibición aérea a cargo de la patrulla acrobática de paracaidismo Papea y los helicópteros de la patrulla ASPA del Ejército del Aire y del Espacio, que daban por concluido un programa conmemorativo que comenzaba este lunes con la firma del hermanamiento oficial con la localidad argentina de Luján, en cuyo Museo del Transporte descansa, desde que culminó la hazaña, el Plus Ultra original, después de que le fuera donado por Alfonso XIII.
Han pasado 100 años, pero el eco de aquellos motores -que cubrieron una distancia de 10.270 kilómetros en un tiempo de vuelo real de 59 horas y 39 minutos- sigue resonando en tierras onubenses. Palos alzaba nuevamente la vista al cielo este martes para recordar una hazaña que no solo unió dos continentes, sino que proyectó a un país que era capaz de mirar más lejos.
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