Paracaidistas y helicópteros 'bailan' en el cielo de Palos de la Frontera con una milimétrica y precisa coreografía

La explanada junto al Coso del Descubrimiento acoge una exhibición aérea de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio y de la Patrulla Acrobática de Helicópteros ASPA que, un siglo después del Plus Ultra, sitúan nuevamente el protagonismo en el municipio palermo

Palos rememora su papel clave en la hazaña del Plus Ultra con un simbólico acto militar presidido por el Rey Felipe VI

Tres paracaidistas de la Papea ejecutan un complejo ejercicio sobre el cielo de Palos de la Frontera.
Tres paracaidistas de la Papea ejecutan un complejo ejercicio sobre el cielo de Palos de la Frontera. / Alberto Domínguez

El cielo de Palos de la Frontera se convertía este martes en un escenario de riesgo, precisión y velocidad con motivo del centenario del histórico vuelo del histórico hidroavión Plus Ultra. No había mejor homenaje para una de las mayores gestas de la aviación española que una exhibición aérea de suma complejidad y emoción. A escasos metros del Coso del Descubrimiento y bajo la presidencia del rey Felipe VI, la explanada era testigo, como también lo eran los cientos de palermos allí apostados, de un completo ejercicio aéreo protagonizado por helicópteros y paracaidistas.

Los primeros en mostrar sus dotes sobre el cielo eran los paracaidistas de la Papea, la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio, quienes hicieron gala de su destreza militar sobre el aire. A casi 200 kilómetros por hora, un primer paracaidista cortaba el aire con precisión milimétrica y aterrizaba en tierra, donde una línea de indicadores y botes de humo aportaba seguridad al descenso vertiginoso del profesional. Los primeros especialistas demostraban un control absoluto en los últimos metros, con una técnica depurada y una precisión impecable que compartían tanto los veteranos como los más jóvenes.

Una de las maniobras de los paracaidistas de la Papea, sobre el cielo de Palos de la Frontera.
Una de las maniobras de los paracaidistas de la Papea, sobre el cielo de Palos de la Frontera. / Josué Correa

Tras ello, una segunda pasada traía consigo a otros cinco saltadores que irrumpían en el cielo para dar paso a las acrobacias. Divididos en equipos, los mismos llevaron a cabo maniobras espectaculares, como la denominada espejo de tres, o el dibujo de la estela nacional entre dos paracaidistas que portaban una bandera. La sincronización entre los especialistas era milimétrica y la coreografía que dibujaban sobre el aire no daba lugar al azar.

La estampa seguía siendo vibrante y también arrancó los aplausos la maniobra de dos saltadores que quedaron entrelazados en el aire, uno sobre el otro. Y para cerrar la exhibición de la Papea, dos paracaidistas ejecutaron el espejo con bandera: la unión de ambos en el aire daba lugar a una separación muy limpia que terminaba con el despliegue de una gran bandera de España que ondeaba en el cielo, imprimiendo color y simbolismo a la escena.

Dos paracaidistas, uno sobre el otro, durante una de las maniobras.
Dos paracaidistas, uno sobre el otro, durante una de las maniobras. / Alberto Domínguez

Llegaba el turno de la Patrulla Acrobática de Helicópteros ASPA que, compuesta por cinco vehículos, entraba en escena acompañada por los acordes de la mítica canción de Miguel Ríos, Bienvenidos. Comenzaba entonces una coreografía de roturas y cruces que daba buena cuenta de las horas de entrenamiento acumuladas. La rotura Alhambra, con cruces en el eje central y separación por parejas, daba paso al cruce Albaicín, donde un helicóptero ascendía hasta más de mil metros deleitando a los presentes con un looping que desafiaba las leyes de la aerodinámica.

Uno de los helicópteros hace un 'looping' en el cielo.
Uno de los helicópteros hace un 'looping' en el cielo. / Alberto Domínguez

Tras varios cruces y virajes que hacían mantener la tensión en lo más alto, los helicópteros también realizaban maniobras de 'dos contra dos' o 'dos contra uno', medidas al milímetro y con un evidente riesgo. Aunque en el cielo nada se improvisa. Asimismo, otra maniobra que despertó la ovación del público fue el tornado, donde dos helicópteros se enfrentaban y ascendían en paralelo como si de baile aéreo se tratase, manteniendo una alineación perfecta antes de culminar con un picado. Todo ello bajo históricos temas musicales como The show must go on o el Highway to Hell.

Los helicópteros desplegados en el cielo palermo.
Los helicópteros desplegados en el cielo palermo. / Josué Correa

Finalizaba el homenaje aéreo con una última gran figura, la rotura España, que mostraban los colores de la bandera nacional en el cielo mientras sonaban los acordes de Granada. El público, como no podía ser de otra forma, en pie.

El rey Felipe VI preside la exhibición aérea en la explanada junto al Coso del Descubrimiento.
El rey Felipe VI preside la exhibición aérea en la explanada junto al Coso del Descubrimiento. / Alberto Domínguez

Palos de la Frontera disfrutó de maniobras de enorme complejidad que hicieron de este momento una exhibición aérea a la altura de la gesta que hace cien años unión los continentes de Europa y América. Un siglo después, el protagonismo sigue en el cielo del municipio palermo.

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