Huelva

El puerto de Sevilla busca en la UHU una solución a su nivel de turbidez

  • El presidente de la Autoridad Portuaria hispalense visita al equipo de investigación de la Facultad de Experimentales onubense

  • Los sedimentos vienen de las zonas de cultivo y se buscan alternativas para su disminución

El presidente del puerto de Sevilla en los laboratorios donde se analizan las tomas de las catas realizadas en el Guadalquivir. El presidente del puerto de Sevilla en los laboratorios donde se analizan las tomas de las catas realizadas en el Guadalquivir.

El presidente del puerto de Sevilla en los laboratorios donde se analizan las tomas de las catas realizadas en el Guadalquivir. / Josué Correa (Huelva)

Una vez abandonado el proyecto del dragado de profundización, rechazado tanto por instituciones internacionales como por los tribunales de justicia, el puerto de Sevilla pone sus ojos en la investigación para tratar de aumentar su calado hasta lo razonablemente posible. Fue lo que reafirmó ayer Rafael Carmona, responsable de la Autoridad Portuaria sevillana, en el transcurso de una visita al grupo de investigación de Geociencias Aplicadas e Ingeniería Ambiental (GAIA) que lleva a cabo un estudio –todavía en fase de análisis– sobre los sedimentos del Guadalquivir, “el río más turbio de Europa” que, según sus primeras conclusiones señalan a la cuenca alta del mismo como su origen, así como que no cambia en todo su curso.

El objetivo, expresado por el propio Carmona es “consolidar el trabajo que hacemos para garantizar las mejores condiciones de navegabilidad en todo el curso del río, por lo que este tipo de estudios nos ayudan mucho a la hora de determinar desde dónde vienen esos sedimentos”. El trabajo, financiado por el puerto de Sevilla con un montante de 175.000 euros, está dirigido por el director del departamento de Ciencias de la Tierra, José Borrego, quien explicó las principales conclusiones de un trabajo que ha analizado los sedimentos depositados en el río a lo largo de los últimos 1.500 años.

Junto a él el decano de la facultad de Ciencias Experimentales, Rafael Torronteras, los miembros del equipo Berta Carro y Juan Antonio Morales explicaron los pormenores en presencia de al rectora de la UHU, María Antonia Peña, que agradeció la colaboración del puerto de Sevilla, “que demuestra que sabe aprovechar los recursos de investigación que tiene a su disposición sin necesidad de irse a otras provincias de España y que requiere un grupo de estudio tan importante como el que tiene la Universidad de Huelva”.

Rafael Carmona saluda a la rectora de la Universidad de Huelva, María Antonia Peña. Rafael Carmona saluda a la rectora de la Universidad de Huelva, María Antonia Peña.

Rafael Carmona saluda a la rectora de la Universidad de Huelva, María Antonia Peña. / Josué Correa (Huelva)

Tubos de acero de 7 metros de longitud que, mediante vibración pueden alcanzar los sedimentos más profundos; estaciones de muestreo desde Sanlúcar de Barrameda hasta las presas de regulación del caudal en Alcalá del Río, Villaverde y Cantillana y muestreos de agua superficial con seis estaciones desde Vados de Torralba en Jaén hasta Lora del Río, constituyen los instrumentos de los que se han servido para un análisis.

Se trata de determinar las fuentes de aporte de sólidos para “delimitar con precisión cuáles son las zonas responsables de estos aportes y poder estudiar medidas que disminuyan la alta carga de sólidos en suspensión que soporta el sistema y que afectan a la zona marina adyacente”, reconoció Borrego quien explicó que una de las técnicas empleadas en el estudio es el análisis de las denominadas tierras raras, entre ellas “un pico de un elemento conocido como Europio que es exclusivo del Guadalquivir”.

Parte de las muestras recogidas por el equipo de investigación de la Universidad de Huelva. Parte de las muestras recogidas por el equipo de investigación de la Universidad de Huelva.

Parte de las muestras recogidas por el equipo de investigación de la Universidad de Huelva. / J. C. (Huelva)

El grupo de investigación concluye con que “la alta turbidez del sistema se debe alas altas tasas de erosión de los suelos margosos de la cuenca fluvial”, es decir, de aquellos suelos formados por arcilla y limo. Son, en definitiva, los sedimentos aportados por las zonas cultivadas de la cuenca alta del río la que determina ese grado de turbidez. A partir de ahora queda, además de completar el estudio, analizar las “medidas correctoras para limitar su aporte a todo el canal y mejorar las condiciones de navegabilidad”.

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