Movilizaciones en el campo onubense

Una protesta con nombres y apellidos

  • La mayoría de sus reivindicaciones son comunes y se centran básicamente en los bajos precios

José Castellano Aparicio y José Iglesias Álvarez. José Castellano Aparicio y José Iglesias Álvarez.

José Castellano Aparicio y José Iglesias Álvarez. / Jordi Landero (San Juan del Puerto)

as protestas que desde hace semanas protagonizan agricultores de todos los rincones de nuestro país, y que este jueves han sacado a las carreteras de Huelva por segunda ocasión en apenas una semana a miles de profesionales del campo, no son anónimas. Tienen rostro y tienen nombres y apellidos. En este caso los de los miles de productores de frutos rojos, cítricos, frutales de hueso y ganaderos que viven del campo onubense, y que ven como cada día empeoran sus condiciones hasta llegar a situaciones en muchos casos insostenibles e inviables desde el punto de vista no solo empresarial, sino también humano.

Y aunque la mayoría de sus reivindicaciones son comunes y se centran básicamente en los bajos precios que reciben por sus productos, en muchos casos por debajo de los costes de producción, detrás de cada participante en la tractorada de ayer jueves hay una historia distinta.

También coinciden casi todos en destacar que, de seguir así, y si no se produce un cambio radical en el actual sistema productivo, el campo desaparecerá tal y como lo conocemos hoy, aunque por otra parte mantienen viva la esperanza de que esto no suceda ya que son conscientes de que tanto la agricultura como la ganadería son imprescindibles para seguir alimentando a una población que no para de crecer.

Es el caso de Charo Perera, que regenta en Cartaya junto con su marido una explotación agrícola donde se producen distintas variedades de frutos rojos, así como caquis y kiwiberrys, y que afirma haber participado en la tractorada de este jueves para reivindicar mejoras en los precios, que según sus palabras “nos tienen ahogados”. Y es que según explica, “las cantidades que recibimos por nuestros productos no tienen nada que ver con los precios de venta al público. Se pasan cuatro pueblos”.

A la derecha, el olivarero José Romero. A la derecha, el olivarero José Romero.

A la derecha, el olivarero José Romero. / Jordi Landero (San Juan del Puerto)

Charo Perera pone como ejemplo el precio de la fresa, que “incluso antes de Semana Santa ya están para reírse porque solo recibimos unos 90 céntimos de euro por kilo, cuando en los supermercados, salvo que estén de oferta, se venden a siete euros el kilo”. Una situación que, a su juicio, es “indignante” para el agricultor, que según explica “es el que tira el dinero a la tierra y quien le pone todo el trabajo, y siempre con la incertidumbre de que pueda venir una helada, un viento, o cualquier otro contratiempo que lo tire todo por tierra”.

Esta agricultora cartayera también pone de relieve la fuerte presión impositiva a la que están sometidos los empresarios agrícolas, algo a lo que “no hay derecho”, por lo que piensa que el Gobierno “tiene muchísimo que hacer para solucionar esta situación”, que para ella “viene ya de muy lejos” y que “quieren solucionar con ayudas para taparnos la boca, cuando nosotros no queremos que nos regalen dinero, queremos que se nos respete y ganar por lo que hacemos”.

Sobre el futuro del campo afirma que no lo ve claro porque “si esto sigue así, yo ya, por ejemplo, este año he sembrado menos que el año pasado. Y si esto sigue así, en pocos años, en lugar de tener veinte personas trabajando, pues tendré solo cinco”.

Charo Perera, agricultora de Cartaya Charo Perera, agricultora de Cartaya

Charo Perera, agricultora de Cartaya / Jordi Landero (San Juan del Puerto)

Para José Romero, olivarero de la Cooperativa San Bartolomé de Paterna del Campo la razón de acudir a la marcha es básicamente “los bajos precios del aceite de oliva”. Y es que según detalla, actualmente “no estamos trabajando ni al costo de lo que tenemos que trabajar.

A pesar de ello, y aunque inmerso en la “más absoluta incertidumbre”, Romero no pierde la esperanza en que, gracias a todas las protestas que se están produciendo en España en las últimas semanas, el Gobierno “aporte alguna solución al problema del campo”, que según añade “viene desde hace ya muchos años, ningún gobierno se ha preocupado por solucionar, y cada vez se va agravando más porque ya ni cubrimos los costes de producción”.

Una cuestión que tacha de “abusiva” para el agricultor. “Por ejemplo –añade- hace 20 años la aceituna valía el doble que ahora, o los cereales siguen valiendo lo mismo que entonces. Y no sabemos por qué, solo sabemos que nosotros somos quienes lo sufrimos”.

Juan José Martín. Juan José Martín.

Juan José Martín. / Jordi Landero (San Juan del Puerto)

Por su parte el presidente de la Cooperativa Olivarera de Villarrasa, José Castellano Aparicio, afirma estar en la manifestación para “reivindicar el futuro del campo y de su gente y sus trabajadores. Y es que, según sus propias palabras, “no hay derecho a que las personas que trabajan en el campo tengan sueldos como los que tienen actualmente porque el empresario no puede pagar más ya que el producto no da para que ambos puedan vivir dignamente del campo”.

Por todo ello asegura que se trata de “un problema del sistema porque el patrón no puede pagar más, ni el obrero puede comer con el sueldo que recibe”, y todo ello “pensamos que tiene su origen en la comercialización y en los márgenes que hay entre lo que recibimos la gente del campo y lo que paga el consumidos por los productos”.

Así las cosas, Castellano se muestra confiado en que el Gobierno “adopte algún tipo de medida. Si no es así, estamos perdidos ya que ningún gobierno le ha metido mano a esto, y ya va siendo hora de que alguien coja este toro por los cuernos”.

Agustín González, presidente de Ovipor Agustín González, presidente de Ovipor

Agustín González, presidente de Ovipor / Jordi Landero (San Juan del Puerto)

José Iglesias Álvarez también viene de Villarrasa, aunque en su caso como presidente de la Cooperativa Vitivinícola Nuestra Señora de los Remedios y como productor de uva, y asegura estar en la protesta porque “ya no podemos más”. Y es que según sus palabras “estamos cobrando el kilo de uva más barato que hace 40 años, cuando por el contrario han subido los productos fitosanitarios, el gasoil y, en definitiva, todo”. En definitiva, señala, “los productos agrícolas están todos tirados por tierra, mientras que los intermediarios y las grandes superficies son quienes están ganando dinero”.

Para este productor vitivinícola todo pasa por “hacer las cosas bien buscando una solución intermedia que nos permita a todos vivir de nuestro trabajo”. De esa forma, prosigue, “el campo tendría futuro ya que si seguimos como estamos no lo tiene”. Para ello pide al Gobierno que “interceda”, porque “casi todo lo que comemos sale del campo”.

Otro productor vitivinícola, Juan Carrellán Díaz, se desplazó ayer desde Bollullos par del Condado a la manifestación porque “ya el elástico no da más de sí”. Y es que según sus palabras “llevamos con los mismos precios 30 años, cuando todo lo que nosotros compramos para nuestra actividad no para de subir”.

Silvia Bermejo, de Ovipor Silvia Bermejo, de Ovipor

Silvia Bermejo, de Ovipor / Jordi Landero (San Juan del Puerto)

Para este bollullero “no es lógico que el agricultor no decida el precio de nada, ni de lo que compra, ni de lo que vende. Solo estamos para pagar, aportar y trabajar. Y ahí está el problema”.

Sobre la situación del campo afirma que “está abandonado por los gobiernos desde hace muchos años, y ya no aguantamos más. O esto se cambia, o el campo morirá y desaparecerán los pueblos”, afirma con pesimismo, para añadir que “estamos viviendo con migajas que dejan quienes están ganando dinero con el campo, y así no podemos aguantar más”.

La ganadería onubense también estuvo ayer ampliamente representada en la protesta ya que, según indicó Juan José Martín, ganadero caprino procedente de El Granado, “nuestro sector también padece el problema de los bajos precios que se paga a los productores”. En su caso, precisa, “a pesar de regentar una explotación familiar, la actividad no es rentable durante muchos periodos del año por los bajos precios que recibimos por la leche y la carne de cabrito que producimos”.

Por todo ello ve el futuro de la ganadería onubense “bastante negro”: “se trabaja mucho para ganar muy poco, y eso no atrae a los jóvenes de los pueblos a dedicarse a la ganadería”. No obstante considera que gracias a estas movilizaciones “podemos conseguir algo, sobre todo si nuestros políticos quieren que siga habiendo vida en el campo y en nuestros pueblos”. De no ser así, concluye, “están condenando a la ganadería a su desaparición y total extinción”.

Juan Carrellán Díaz, viticultor de Bollullos. Juan Carrellán Díaz, viticultor de Bollullos.

Juan Carrellán Díaz, viticultor de Bollullos. / Jordi Landero (San Juan del Puerto)

También en el ámbito ganadero Silvia Bermejo, responsable de la sección de piensos y suministros ganaderos de la única cooperativa ganadera onubense, Ovipor, añade una nueva variable, el papel de la mujer en el campo, que a su juicio “tiene mucho que aportar”.

En este sentido Bermejo afirma haber acudido a la tractorada “para reivindicar el sostenimiento de nuestros pueblos, de nuestros ganaderos y de nuestra gente”, para lo cual. A su juicio, “es fundamental una mejora en los precios de los productos ganaderos” ya que “la materia prima tiene muchos costes, que actualmente no se compensan y por tanto repercute muy negativamente en la rentabilidad del ganadero, que cada vez obtiene menos por su actividad”.

No obstante está convencida de que “hay que protestar porque, poco a poco, granito a granito, esperemos que vayamos logrando cosas. Si nos quedamos en casa nadie va a hacer nada por nosotros”, concluye.

Agustín González, presidente de Ovipor, se mostró pesimista por la situación de la ganadería en la Sierra y el Andévalo onubenses. De seguir así, añade, “los pueblos seguirán despoblándose y el campo se seguirá abandonando” porque “por desgracia, no hay rentabilidad. Otros problemas pasan para González por la “alta fiscalidad” o la “elevada complejidad administrativa, lo que está provocando que el 80% de los ganaderos onubenses titulares de explotaciones tengan más de 55 años, lo que a su juicio se traduce en que “no existe relevo generacional, y como no se produzca pronto, el campo desaparecerá”.

Finalmente considera que la situación es “delicada” porque “no vemos una solución fácil para esto, a pesar de que los empresarios ganaderos nos estamos esforzando por hacer las cosas bien”

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