Huelva

La voz de jóvenes de Huelva a punto de tener voto

  • Estudiantes de ESO y Bachillerato del IES Pablo Neruda defienden su derecho a expresar sus opiniones y a que se les escuche como parte de la sociedad que son

Alumnos de Secundaria y Bachillerato durante el tiempo de recreo.

Alumnos de Secundaria y Bachillerato durante el tiempo de recreo. / Josué Correa (Huelva)

Han pasado meses sin ver a muchos de sus familiares, sin quedar con sus amigos y recibiendo una docencia medio en el instituto medio en casa y no siempre con las mejores condiciones técnicas. Son los adolescentes de la pandemia, un grupo de edad en ocasiones señalado por falta de responsabilidad y a menudo visibilizado sólo en negativo.

“No se nos quiere escuchar por no tener una opinión madura pero estamos en primera fila en esto, también sufrimos las consecuencias”, defiende Diana, estudiante del IES Pablo Neruda de Huelva y que junto con sus compañeros Julio, Carlos, Aurora, Lucía y Marina dan voz a los adolescentes y a sus inquietudes.

Cuando se les pregunta por lo que han llevado peor en todos estos meses todos coinciden. Lo primero que se les viene a la cabeza son sus abuelos, a Carlos le preocupa que su abuela vive sola aunque ahora la puede ver más a menudo; los de Marina ya están vacunados pero los del lado paterno viven lejos y lamenta que “por teléfono no es lo mismo; Aurora recuerda unas navidades atípicas que no ha podido celebrar junto a su familia extensa.

Hace más de un año, tuvieron que volver deprisa y corriendo a sus casas para continuar desde allí con su formación. Este curso se desarrolla con un modelo mixto, con una parte de las clases vía on line que “no se escuchan”, señala Julio. “Tiene que ser presencial, este sistema es aburridísimo porque no se interactúa, con una semana sí y otra no, te olvidas, nos estamos adaptando como podemos”, añade este alumno de 1º de Bachillerato. Carlos, del mismo curso, coincide en que “es imposible enterarme por los audios, la cámara no se ve bien y entonces hay que detener la clase, eso perjudica a todos y cuesta más adaptarse”.

A todo esto le suma que “sin querer me distraigo, depende mucho de la responsabilidad de la persona aprovechar el tiempo porque no es lo mismo que si estuvieras en clase”. Para Julio, el instituto “tiene que ser presencial, al final venir todos los días sería lo mismo”.

Marina estudia 4º de Secundaria y prevé que “el año que viene habrá más dificultades”. En su clase desarrollan dos asignaturas on line que “van mucho más rápido, avanzan más en el temario que en otras”. Considera que “el tercer trimestre del año pasado lo perdimos y este va por la mitad del temario”.

Estos jóvenes están a las puertas de años decisivos para su futuro, un porvenir al que comienzan a darle vueltas. Marina quiere estudiar Fisioterapia y Lucía baraja cursar Derecho o quizá Administración y Dirección de Empresas aunque le da “un poco de miedo, soy muy organizada y el futuro no lo puedo controlar”. Diana se inclina por Psicología o Medicina y “más que miedo, tengo incertidumbre por encontrar un empleo”. Carlos piensa en Derecho pero le preocupa la economía, cree que “cuando termine la carrera igual hay empleo y ha pasado ya la crisis”.

Por su parte, Aurora “de siempre he optado por Criminología”. Después vendrá la salida al mercado laboral y entonces “igual tengo que irme a extranjero”, apunta Carlos. Una opción que también baraja Aurora, que teme terminar y “no saber por dónde ir y tener que irme para encontrar trabajo. Sólo sé inglés”, concluye.

A Julio le interesa mucho la política y le gustaría estudiar el doble grado de Relaciones Internacionales y Estudios Ingleses. Le preocupa “la polarización, no hay términos medios y eso parece no importarle a nadie. Se escucha a los que hacen más ruido, que son los extremos, y hay mucho sensacionalismo en los medios. Cómo puede ser que gente de nuestra edad tenga mentalidad de hace sesenta años. Hay mucha propaganda orientada a los jóvenes y parece que si no te etiquetan, no vales. Eso se va a acrecentar si nadie lo para”.

Personas al filo de llegar a la edad adulta que piensan en su entorno afectivo, en su futuro y el de su sociedad. Si eso no es madurez, se le parece mucho.

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