Huelva

La imagen eterna de la abogacía onubense

  • Juan José Domínguez deja de ser el decano de los letrados onubenses

  • Lleva en el cargo desde 1990 y como colegiado desde el año 1954

Juan José Domínguez deja el decanato de los abogados de Huelva. Juan José Domínguez deja el decanato de los abogados de Huelva.

Juan José Domínguez deja el decanato de los abogados de Huelva. / Josué Correa (Huelva)

“El actual decano del Colegio de Abogados de Huelva, Juan José Domínguez, ha anunciado a la Asamblea del Colegio de Abogados que en los próximos días formalizará su renuncia a seguir siendo el Decano del Colegio de Abogados, renuncia que llevará a cabo por motivos personales y con la que pone fin a 29 años al frente de la organización de letrados onubenses”. Fue el comunicado que el Colegio de Abogados de Huelva hizo público ayer, una de esas no habituales ocasiones en las que el órgano de gobierno de los letrados onubenses, considera que debe fijar una posición conjunta sobre algún tema en concreto, normalmente en torno a reivindicaciones concretas de la profesión letrada. Ayer le tocó el turno a quien durante casi tres décadas ha sido su voz, su imagen, su líder pocas veces tan incontestado como en el caso de Juan José Domínguez. Desde la pérdida reciente de quien fuera su compañera durante la vida, cuentan que no volvió a ser el mismo.

Tantas veces postergada su marcha al frente del Colegio de Abogados, Juan José Domínguez y sus compañeros del colegio, tomaron la decisión ayer de que “el cargo será asumido por el actual vicedecano del Colegio de Abogados, Fernando Vergel, quien de forma provisional ostentará el decanato del colegio hasta la celebración de elecciones, que se llevarán a cabo en el último trimestre del año”.

Juan José Domínguez es el Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Huelva desde 1990 cumpliendo 29 años como mandatario de la organización de letrados. Desde ese mismo año es consejero del Consejo General de la Abogacía Española y del Consejo Andaluz del Colegio de Abogados, del que fue presidente entre 2005 y 2007. Domínguez, que es abogado en ejercicio desde 1954 (55 años en ejercicio). En el año 2011 recibió la Medalla al Trabajo de Huelva, concedida por el Ayuntamiento y obtuvo la concesión en el 2004 de la Cruz de Honor de la Orden de la Cruz de San Raimundo de Peñafort. Concedida por el Ministerio de Justicia por sus méritos a la justicia. Del mismo modo, también es depositario de la Medalla al Mérito al Servicio de la Abogacía Española. En su hoja de servicios se destaca también que ha formado parte de la directiva del Real Club Recreativo de Huelva y ha sido Hermano Mayor de la muy Ilustre y Universitaria Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Sangre (Estudiantes).

Juan José Domínguez, en la última entrevista concedida a Huelva Información en el mes de abril de 2017, repasaba con lucidez todos los asuntos pendientes de la administración judicial en la provincia y señaló que “tener casi 30.000 sentencias sin poder ejecutar es un signo de cómo está la Justicia en todas partes; es algo absolutamente intolerable”. A tal respecto, se mostró inflexible en la reclamación de más medios que terminen con una lentitud que no cuestionaba en absoluto y que centraba en la raíz de todos los males que la aquejan.

Tal vez por ello, fue una de las voces que muestra sensatez respecto a la posibilidad de construir una Ciudad de la Justicia que no considera urgente, aunque sí la dotación de medios que precisan los órganos judiciales de toda la provincia. Una de las últimas veces que cogió una pancarta fue cuando, de manera colegiada en todos los órganos de España, defendió el turno de oficio que pensaba que “está mal pagado y consume buena parte de los recursos del Colegio”.

Juan José Domínguez en su comparecencia para defender a los abogados de oficio. Juan José Domínguez en su comparecencia para defender a los abogados de oficio.

Juan José Domínguez en su comparecencia para defender a los abogados de oficio. / M. G. (Huelva)

Enemigo de los jueces estrella y de las macrocausas, Domínguez analizaba la denominada pena del Telediario de la que se mostraba radicalmente crítico “porque a nadie le restituyen el honor que se pierde; siempre estás señalado y a eso no contribuye nada la dilación en los procesos judiciales”. Defensor de clientes, compañeros de profesión y de los jueces, se mostró “aunque soy un analfabeto en cuestiones tecnológicas” partidario de la informatización de la administración de Justicia como uno de los atajos que deberían considerarse a la hora de agilizarla.

Con un cigarrillo detrás de otro y su vaso de whisky poco antes de irse a dormir, Domínguez reconocía el secreto de su longevidad: “antes de acostarme y nada más levantarme, rezo una salve a la Virgen”. Tal vez esa sea la fórmula.

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