Entrevista a Gabriel Cruz, alcalde de Huelva “Llegar a acuerdos es responsabilidad de todos, del gobierno y la oposición”

  • Inicia su segundo mandato al frente del Ayuntamiento con muchos retos por delante para consumar la transformación de la capital

  • Infraestructuras y empleo lideran la lista de objetivos

Gabriel Cruz se asoma al balcón del despacho de la Alcaldía momentos antes de iniciar la entrevista. Gabriel Cruz se asoma al balcón del despacho de la Alcaldía momentos antes de iniciar la entrevista.

Gabriel Cruz se asoma al balcón del despacho de la Alcaldía momentos antes de iniciar la entrevista. / Josué Correa (Huelva)

Con una agenda frenética, Gabriel Cruz inicia su segundo mandato, en el que empleo, infraestructuras, cultura, comercio, servicios públicos y movilidad centran sus objetivos. Queda mucho por hacer, pero tiene claro que no le preocupa ser quien termine las obras para ser recordado, sino el artífice del desarrollo de las mismas. La gestión de los últimos cuatro años (y una oposición en horas bajas) le ha hecho valedor de una mayoría absoluta –catorce concejales– que le sitúa en un punto de partida muy diferente al de 2015. Comienza la segunda parte del partido.

–¿Se le ha subido a la cabeza la mayoría absoluta?

–Yo entiendo el papel que tiene que hacer la oposición y va estar cuatro años diciendo que va a haber un rodillo de mayoría absoluta. Por eso, en el discurso de investidura apelé a que el diálogo, el consenso y el llegar a acuerdos es responsabilidad del Gobierno y de la oposición. Porque por mucha voluntad que yo tenga de llegar a acuerdos, si la oposición prefiere como estrategia lanzar el mensaje de que hay un rodillo de mayoría absoluta es imposible llegar a consensos. Es responsabilidad de las dos partes. Vamos, ni se me sube a la cabeza ni se me va a subir.

–En el Pleno orgánico de esta semana hubo críticas de la oposición por la falta de tiempo para analizar la documentación.

–El Pleno orgánico define las estructuras, nombramientos, remuneraciones y lo que es el funcionamiento del Ayuntamiento. Esos temas estaban hablados con la oposición y no es verdad que se condicionase su labor. Salvo las decisiones propias (la definición de las áreas de Gobierno y los titulares), que no afectan para nada al Pleno orgánico, todo estaba tratado a nivel particular con cada grupo y después en una reunión en la que se abordaron todos esos asuntos.

–¿Le preocupan las críticas por su aumento de sueldo?

–Es costumbre que este tema se trate desde el punto de vista de la demagogia, que es una estrategia que apela al prejuicio y a la emoción desde la desinformación. Al abordar la estructura de personal del Ayuntamiento, a la hora de asignar la remuneración se tienen que tomar en consideración cuáles son los sueldos de las personas que dependen del Ayuntamiento, desde los habilitados nacionales, los jefes de servicio hasta las diferentes estructuras. Lo que resultaría raro es que los responsables del equipo de gobierno estuvieran en el último escalón de las remuneraciones del Ayuntamiento. Aun así, la del alcalde, que es quien está en la escala más alta de las remuneraciones, no es ni de lejos la remuneración más alta del Consistorio. Y son muchos los empleados públicos que están por encima. Ya lo estaban hace cuatro años.

–¿Cuáles son las limitaciones?

–Una es la ley, que fija el tope máximo que se puede cobrar en función de la dimensión de los municipios. Y, desde luego, la remuneración del alcalde, de los tenientes de alcalde, etcétera, están muy lejos del tope máximo. Y en segundo lugar, las remuneraciones no pueden suponer una carga para las políticas que tienes que desarrollar desde el Ayuntamiento. El Consistorio ha experimentado una evolución desde el punto de vista económico y hace cuatro años, con un Ayuntamiento intervenido y con un 240% de endeudamiento, había que tomar una decisión y hubo una rebaja de remuneración de algo más del 10%. Ahora se toma otra decisión, siempre con esas limitaciones.

–Pero se congela el sueldo de los portavoces de la oposición.

–A eso me refiero con los tintes demagógicos. Hay portavoces que estaban en el mandato anterior y otros a los que no se les congela nada porque no estaban. Nadie se ha parado a pensar que lo que se ha hecho es intentar, en el marco de una definición actual, darle un sentido común que igual no tenía. No parecía lógico que los portavoces de la oposición, reconociendo su importante papel, estuvieran por encima en la escala remunerativa que los concejales delegados con responsabilidades de Gobierno. Lo que se ha hecho es equiparar los portavoces con los concejales de área, no con los tenientes de alcalde. Pero no con ánimo de congelar ni de nada, sino para reconocer la responsabilidad de los concejales de Gobierno.

–Hace cuatro años se comprometió a estar un máximo de dos mandatos. ¿Será este el último?

–Acabamos de comenzarlo y tendremos ocasión de hablar de eso. Y no, yo nunca me desdigo y no suelo hablar a tontas y a locas. Tampoco me suelo desdecir y cuando cometo un error tampoco tengo problema en asumirlo y retroceder. Siempre he dicho que el ejercicio público –y el más apasionante y exigente como es la Alcaldía– tiene una única exigencia: debes tener la obligación de ofrecer todo tu tiempo, todo tu trabajo, toda tu inteligencia y todo tu compromiso. No se le puede regatear a la ciudadanía ni un minuto de esfuerzo, compromiso e inteligencia en abordar los retos de la ciudad. Y yo dije en 2015 que estimaba que ocho años, por lo que supone el ejercicio de este cargo, parece un tiempo razonable y suficiente. Lo sigo sosteniendo porque entiendo que es muy complicado mantener ese nivel de tensión, compromiso y esfuerzo.

–Y si se viera con fuerzas tras cuatro años en los que ve cumplidos los retos fundamentales, ¿se lo replantearía?

–Hablaremos de esto si acaso dentro de tres años, pero sigo pensando que depende efectivamente de la fuerza que tenga y entiendo que en principio ocho años es un periodo bastante razonable. Es un posicionamiento intelectual y apriorístico. Es decir, estás anticipando cómo te vas a sentir dentro de ocho años, que igual estás con más fuerza. Pero uno mira su ciclo vital y la energía y lo que tiene que poner en marcha, y entonces intenta hacer un posicionamiento coherente con la ciudadanía pero también consigo mismo. Dentro de cuatro años tendré 59 años y a ver cómo estamos.

–¿Cómo lleva la agenda de las infraestructuras?

–Dije que lo primero que haría sería eso, una vez que tuviésemos Gobierno de España. En el tema de las infraestructuras tenemos que interrelacionarnos con el Gobierno central y con el de la Junta, del que necesitamos su complicidad. Pero me parecería, dadas las infraestructuras de las que hablamos, aventurado y hasta cierto punto demagógico intentar establecer contactos con el Gobierno de la Junta y poner la pelota en su tejado sin haber hablado con el ministro o ministra del ramo. Porque, en principio, el marco fundamental presupuestario de obra y de ejecución del proyecto está en el Gobierno de España. Lo que deseo y espero es que cuanto antes se pueda conformar el Gobierno para que desde el minuto uno que tengamos titular en la cartera de Fomento solicitemos ese encuentro y ponernos a trabajar.

–¿Será el alcalde del AVE?

–Eso no me preocupa en absoluto. Por los tiempos que se maneja en una infraestructura de esa naturaleza es casi seguro que yo no seré el alcalde del AVE. En primer lugar, es la Huelva del AVE. Y, en segundo lugar, lo que sí me gustaría es que los pasos para resolver esos problemas de conexión óptima con Sevilla a través de la Alta Velocidad se empiecen a dar ya y que se culminen bajo el mandato de quien corresponda. Porque estamos hablando de una infraestructura cuyas obras van a exigir un tiempo que casi con toda seguridad va a ser cercano a la década. Entre cinco y diez años, empezando a trabajar ya, seguro.

–Siempre ha apuntado que la prioridad es la conexión en media hora con Sevilla.

–Comenzar con eso no es incompatible con desarrollar otras acciones en paralelo, pero es fundamental que el estudio informativo y las alegaciones se resuelvan, que se encargue la Declaración de Impacto Ambiental, que se empiece y que se dote para la redacción del proyecto constructivo de la línea Huelva-Sevilla. En definitiva, que se acometan las obras una vez que se tenga el proyecto. A lo mejor, siguiendo todos esos pasos, las obras empiezan en tres años pero bueno, vamos a empezar con esto hoy. Porque si empezamos con esto en tres años, las obras pueden empezar dentro de siete. Entonces, tenemos que acometerlo ya.

–Cayó el muro del Matadero pero lo que hay es una alambrada. ¿Qué avances reales se verán del Parque del Ferrocarril?

–Hay que contar las cosas como son. Caen el muro y eso forma parte de la urbanización del Ensanche Sur. Estamos en contacto con la empresa responsable de la urbanización y las últimas noticias que tenía es que estaban ultimando algunos ajustes en el proyecto. También le pedimos que incluyesen en el proyecto del Parque del Ferrocarril y en el gran bulevar que va a unir Pescadería con el Matadero algunas propuestas que aportasen soluciones desde el punto de vista del aparcamiento. Y una vez que se tenga, la empresa tiene la obligación de desarrollarlo y tiene que ser inmediato. Pero ya no sólo el bulevar y el parque, sino muchos equipamientos y actuaciones pendientes en el Ensanche Sur que también tienen que suponer un impulso importante para Huelva.

–¿Cuándo se va a licitar la revisión del PGOU?

–Tiene que estar a punto. Llevamos mucho tiempo trabajando con el expediente de la licitación y, de hecho, se ha revisado en varias ocasiones porque las cuestiones tan técnicas hay que precisarlas mucho para garantizar el derecho de las personas que ejercen la libre concurrencia. Pero el pliego estaba elaborado, se estaban afinando algunas cuestiones y espero que en estas semanas tengamos ya la licitación de la revisión.

–¿Cuáles son los grandes retos de esa revisión?

–La compactación de los barrios y la integración de los espacios degradados es una parte fundamental. También que el espíritu que presida la revisión del plan sea un espíritu coherente, respetuoso y fiel a la personalidad, la historia de Huelva y también a las ambiciones de crecimiento y de futuro, ya no solo territorial, sino de desarrollo económico, social, cultural... Es fundamental la compactación y, sobre todo, hacer una ciudad moderna, sostenible y en la que el principio de movilidad nos permita ser referente en esa materia.

–Esto nos lleva a abordar el desarrollo industrial, sobre el que usted siempre ha mantenido una postura muy clara.

–Intentamos abordarlo desde la coherencia, la información y, sobre todo, desde la defensa de los intereses de la ciudadanía, que no se circunscriben solamente al desarrollo económico y al empleo, sino al bienestar, a la sostenibilidad, a la calidad de vida o la seguridad. La industria de hoy no tiene nada que ver con la del asentamiento del polo químico en Huelva en los 70 y 80. El futuro de Huelva pasa por ese desarrollo del sector industrial que tire de las empresas auxiliares y de los otros sectores económicos. En definitiva, que no sólo genere empleo, sino que amplíe y mejore esa estructura de pequeñas y medianas empresas, esa red de actividad económica que tanta falta hace en Huelva.

–¿Qué espera el Ayuntamiento del proyecto final que Fertiberia presentará en septiembre para restaurar las balsas de fosfoyeso?

–Siempre he sido muy respetuoso con el trabajo que tiene que hacer Fertiberia que, por una sentencia de la Audiencia Nacional, está condenada a la recuperación y regeneración en los términos que se establecen en la propia sentencia. Fertiberia ha encargado un proyecto a una consultoría de enorme solvencia y de un prestigio internacional tremendo y, por lo tanto, a mí no me cabe duda de que el proyecto –desde una perspectiva técnica y después de todas las matizaciones, correcciones y las profundizaciones a requerimiento de todas las partes que estamos personadas en el expediente– será solvente desde el punto de vista de Fertiberia.

–A partir de ahí, ¿cuál es el siguiente paso?

–Una vez que el proyecto sea definitivo, formará parte también del estudio del comité de expertos, así como las diferentes alternativas que plantee el comité. Y el objetivo es que este órgano de expertos lleve a la mesa de participación, una vez estudiado todo lo estudiable, las alternativas que considere oportunas para que se pueda pronunciar la mesa de los fosfoyesos.

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