El desgarrador adiós de Liliana Sáenz de la Torre en el funeral por las víctimas en Huelva: "Lo que perdimos no era una cifra, eran vagones llenos de esperanza"

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Las familias de las víctimas en Adamuz prometen "luchar desde la serenidad" por saber la verdad / EP

Uno de los momentos más emotivos de la misa funeral en honor a las víctimas ha sido la intervención de Liliana Sáenz de la Torre, hija de Natividad de la Torre, onubense fallecida en el accidente de Adamuz. En un gesto de entereza y dolor contenido, Liliana ha hablado en nombre de las 45 personas fallecidas en el trágico accidente ferroviario.

Comenzó su intervención mencionando que Huelva es una tierra mariana y Andalucía un pueblo creyente que hoy abraza su cruz en busca del mayor consuelo. Liliana quiso dar las gracias "a los que nos acompañan por amor, pasión y empatía, y a los que lo hacéis por agenda". Agradeció al pueblo de Adamuz, al que calificó como un lugar "que nunca olvidaremos" y con el que, afirmó, "nos sentiremos unidos para siempre". "No dudaron en subirse al caos de los hierros retorcidos. Acompañaron a nuestros heridos hasta ponerlos a salvo y, después, nos acompañaron a los familiares en nuestro lamento. Pusieron toda su entrega y su deseo de hacer que ese duro momento doliera un poco menos", relató.

Asimismo, envió un mensaje de gratitud a los cuerpos de seguridad y emergencias: "Hicieron cuanto pudieron. Gracias por la empatía y el afecto en los días posteriores. Gracias a la sanidad andaluza y a sus profesionales; tuvo que ser durísimo. Gracias a Cruz Roja, cuyos profesionales y voluntarios no soltaron nuestra mano en ningún momento".

No obstante, la portavoz también dedicó un espacio a la crítica institucional: "Permitidme una crítica a la lentitud de la información. Creedme: es mejor saber que imaginar. Gracias a las pequeñas corporaciones locales, cuyos vecinos iban corriendo la voz de que algo grave estaba ocurriendo y sintieron nuestro quebranto como el suyo propio".

También tuvo palabras para Pilar Miranda y la ciudadanía onubense: "Habéis demostrado que hay que ser grandes como personas para ser grandes servidores públicos. Gracias a nuestra querida Huelva, que no ha dejado de arroparnos, haciéndonos llegar la grandeza de su amor y su propio dolor".

Liliana Sáenz de la Torre junto a su hermano Fidel. / M.G.

La hija de Natividad de la Torre destacó que "lo que perdimos ese fatídico domingo 18 de enero no era solo una cifra; eran vagones llenos de virtudes y defectos, de triunfos y derrotas, de anhelos y silencios... Eran vagones llenos de esperanza". Aseguró que las víctimas "no solo son los 45 del tren; eran nuestros padres, madres, hermanos, hijos o nietos; eran la alegría de nuestros despertares y el refugio de nuestras penas".

Subrayó el dolor de la pérdida de un futuro truncado: "Eran la ilusión de buscar un futuro mejor, la alegría de disfrutar momentos en familia o el deseo de volver con nuestros seres queridos. Ellos eran eso que ya nunca serán. Eran parte de una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo y no nos estamos dando cuenta".

Concluyó recordando el vínculo que une a los supervivientes: "Somos las 45 familias a las que se les paró el reloj a las 7:45 de aquella fatídica tarde. Somos las familias que se abrazaron en aquel centro cívico, donde el paso del tiempo se inundaba de silencio y el silencio dejaba paso al llanto al comprender que volveríamos sin ellos". En sus palabras finales, dejó una reflexión sobre el amor y la búsqueda de justicia: "Hemos aprendido con crueldad que la llamada que no se hace se queda sin hacer y el beso que no damos es el que más recordamos. Sabremos la verdad y lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad y la paz de saber que, en los brazos de la Virgen, ahora duermen; y el regazo de una madre que los quiere es quien los mece".

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