Benito, vecino de Trigueros superviviente del tren Madrid-Huelva: "Fueron los 30 segundos más largos de mi vida, he vuelto a nacer"
"Nos iluminábamos con la luz de los móviles y aquello era una pesadilla: una niña en el suelo gritando, otra persona con la cabeza sangrando... Había gente rompiendo los cristales para poder salir...", relata el triguereño
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Ha vuelto a nacer. Así lo contaba aún emocionado Benito Sánchez, vecino de 35 años de Trigueros que venía ayer de hacer el examen de la oposición a funcionario de prisiones en Madrid. Es uno de los supervivientes del Alvia que descarriló hace unas horas y aún sigue sin creerse cómo pudo ocurrir "aquella pesadilla".
"Yo venía en el vagón 4. Estaba sentado, escuchando música con los cascos y mirando Instagram porque tenía que trabajar a las tres de la mañana y venía intentando dormir un poco. De repente, el tren se empezó a mover y se apagó la luz; entonces sentí el impacto. Empezamos a dar golpes y a pegar botes hasta que se paró. Fueron unos 30 segundos, los más largos del mundo. En medio del pánico me agarré al hombre de al lado, un compañero que no sabía ni quién era, y me abracé a él para protegernos", contaba aún sin aliento a este periódico.
Cuando se detuvo, todo estaba oscuro. "Nos iluminábamos con la luz de los móviles y aquello era una pesadilla: una niña en el suelo gritando, otra persona con la cabeza sangrando... Había gente rompiendo los cristales para poder salir, hasta que logramos abrir la puerta. Yo estaba bien, no tenía nada roto ni sangre, solo el susto, así que me puse a ayudar a los demás. La mitad del tren venía de Madrid de hacer las oposiciones de prisiones".
Salieron al campo y estuvieron allí dos horas esperando porque las ambulancias no podían entrar. "Hacía frío, unos estaban llorando, otros en shock...". Asegura que al venir andando hacia el puesto de socorro "vi a tres fallecidos tapados con mantas térmicas, se les veía la mano; yo no quería mirar", narra aterrado.
Cuenta que a los más leves los llevaron en ambulancia. "Yo viajaba con más gente de Huelva que conocí en la academia. A la madre de una de las opositoras se le rompió la tibia y el peroné. Al final, me vine para Huelva con ellos en el coche del marido y el novio de ambas que fueron a buscarlas".
Por suerte, Benito ha podido dormir esta noche en casa y, lo más importante, celebrar "su segunda vida" junto a sus seres queridos. "Mi madre me dio un abrazo y un beso. Mi padre ni fue a recibirme del sofocón que tenía. He nacido de nuevo. Ha sido una suerte".
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