Huelva

Los arquitectos advierten del peligro de "derrumbe" por instalar piscinas en azoteas

  • El COAH hace un llamamiento a la “prudencia” y pide a los onubenses que soliciten el asesoramiento de un técnico para evitar escenarios “horribles”

Una piscina instalada en una terraza de una vivienda de la capital onubense. Una piscina instalada en una terraza de una vivienda de la capital onubense.

Una piscina instalada en una terraza de una vivienda de la capital onubense. / H. Información (Huelva)

La llegada de las altas temperaturas estivales trae consigo la compra masiva de piscinas hinchables, muchas de ellas para un uso urbano ubicándose en terrazas e incluso en el interior de las viviendas. La instalación de tales piscinas debe ir acompañada de forma inexcusable con un informe técnico que garantice la fortaleza de la estructura donde se instale, pues esta soportará un peso extra que puede poner en riesgo la estabilidad de la zona.

Una cosa es ubicar una de estas piscinas, que han tenido notables incrementos en las ventas en las grandes superficies de la provincia, en los patios o jardines que se emplazan en viviendas unifamiliares o chalés y otra las que se van a instalar en ciudades donde el único espacio libre son la terrazas o las azoteas. O en el interior de la vivienda como pasa con algunos jaccuzi.

En relación a la instalación de estas piscinas, la tesorera del Colegio de Arquitectos de Huelva (COAH), Natividad López, advierte que “la mayoría de edificios no están preparados para soportar un sobrepeso de tales características”.

Esta afirmación se ancla en un ejemplo que contempla una piscina de tamaño medio, de 2,5 por 1,5 y de 70 centímetros de fondo, la cual acumula una cantidad de agua en su interior que provoca una fuerte presión en la estructura sobre la que se ubique. De hecho, López va más allá y advierte que las piscinas infantiles hinchables tampoco deben colocarse en azoteas o terrazas sin asesoramiento previo. Una de mayor tamaño incrementa lógicamente esta presión estructural.

Una piscina infantil redonda cuenta con un metro de diámetro y una lámina de agua de 15-20 centímetros. Con tales datos ya puede superar los 200 kilos de sobrecarga que se calcula que tiene una superficie en un bloque de pisos. Por tanto, es “una barbaridad” la instalación de piscinas que van entre los 800 kilos y las nueve toneladas”, asegura Natividad López.

Desde el Colegio de Arquitectos de Huelva se señala a esta redacción que los profesionales están “muy preocupados” ante el boom del 300% en la compra de piscinas para aliviar el calor durante el estado de alarma. El motivo de la preocupación radica en que las personas no consultan a los técnicos cuando las azoteas, balcones y terrazas “no están preparadas para tal sobrecarga”.

Una piscina portátil de grandes dimensiones pero instalada sobre una superficie abierta. Una piscina  portátil de grandes dimensiones pero instalada sobre una superficie abierta.

Una piscina portátil de grandes dimensiones pero instalada sobre una superficie abierta. / H. Información (Huelva)

El riesgo principal es el derrumbe y, en este sentido, Natividad López, asegura que le consta que ya se han producido episodios de este tipo. Asimismo, la tesorera del COAH, evidencia el “gran poder del agua” en el derrumbe sucedido en un párking de Santander en enero al hacer la lluvia un embalsamiento.

Esta declaración es también compartida por el arquitecto, Aurelio Cazenave, quien advierte de las “horribles consecuencias” que puede tener la instalación de una piscina en un edificio plurifamiliar, en tanto que se crea “un efecto dominó”. A su vez, el mencionado arquitecto recuerda que los seguros no cubren “estos sustos”, por lo que nadie amparará un derrumbe por este motivo.

Ante el riesgo que entraña esta acción, el Colegio de Arquitectos de Huelva hace un llamamiento a “la prudencia” y pide a los onubenses que soliciten asesoramiento antes de realizar la compra.

En este escenario, debe ser un técnico especializado el que se encargue de verificar las especifidades de la superficie sobre la que se va a ubicar la piscina. “Hacer esta radiografía del entorno de forma personal puede tener graves consecuencias”, asegura Cazenave.

Igualmente, sobre el riesgo de derrumbe no influye únicamente el peso de la piscina, sino que hay otras variantes que pueden contribuir al mismo, véase la cantidad de personas, el peso de los usuarios o los movimientos del agua.

Otra cuestión es el riesgo de filtraciones, pues también hay pisos y terrazas cuyo pavimento no está preparado para un acumulación de agua superior a la normal, por el rebose del vaso de la piscina o la entrada y salida a la misma de los pequeños y mayores. En todo caso este es un problema, para los arquitectos, menor en cuanto que tiene una fácil solución. Por ello, si bien es cierto que la mayoría de las terrazas cuentan con canalización al saneamiento interior del edificio, también hay espacios que no están preparados para desaguar y para el aporte de agua.

De otro lado, el arquitecto Aurelio Cazenave advierte del peligro de los carteles promocionales, que reflejan azoteas de edificios con piscinas. Esta “imagen de confianza” puede alimentar la seguridad de las personas que, amparándose en estas fotos, creen que la instalación de piscinas en sus terrazas “no tiene perjuicio alguno”.

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