Huelva

Una arquitecta onubense en las entrañas del parlamento británico

  • María Rojas es una arquitecta onubense que hizo las maletas por la crisis y trabaja en el proyecto de restauración de Westminster

María Rojas posa sonriente ante la Puerta Victoria del Parlamento Británico. María Rojas posa sonriente ante la Puerta Victoria del Parlamento Británico.

María Rojas posa sonriente ante la Puerta Victoria del Parlamento Británico. / Huelva Información (Huelva)

El otoño está definitivamente instalado en Londres. El suelo está húmedo por la lluvia caída la noche que acaba de terminar, y sobre él caminan unas zapatillas deportivas blancas, son los pasos de una onubense, esos mismos que la llevaron día desde Tharsis a la capital británica. Son de María Rojas, una joven que se dirige por Victoria Embankment hacia su lugar de trabajo, que no es un lugar cualquiera sino uno de los epicentros del poder mundial en permanente actualidad por los acontecimientos de los últimos tiempos y los que están por venir como el Brexit.

Unos vaqueros, una camiseta básica blanca y una chaqueta azul marino la convierten en una mujer joven de infantería en una ciudad donde ya de por sí es sencillo pasar desapercibido. Lo que nadie sospecha cuando se cruzan con ella es que, en unos minutos, estará paseando por los pasillos prohibidos del edificio donde se deciden las grandes cosas del Reino Unido: el parlamento británico.

María se licenció en arquitectura en la Universidad de Sevilla, donde cursaban estudios otros tantos jóvenes onubenses y del Andévalo hace algunos años. La crisis la cogió de lleno en sus inicios profesionales, así que se echó la mochila a la espalda y se fue a Inglaterra a construirse un futuro con la cabeza llena de sueños y de ilusiones.

Comenzó de niñera, pasó por varios trabajos y fue durante su jornada como cajera en un supermercado cuando le llegó la oportunidad. Un cliente del supermercado, español, al enterarse de su formación le informó de que una empresa tecnológica de reconocido prestigio necesitaba un arquitecto. Un mes más tarde estaba con su primer proyecto. Pocos años después llegó el concurso público de la Corona Británica para la reforma del antiquísimo edificio del Parlamento en Westminster. María formó parte del equipo que presentó el proyecto por parte de su empresa, y ganaron. Abrió las puertas del sancta santorum de la democracia británica.

“Estar trabajando en el equipo de gestión encargado de la programación del proyecto para la restauración y renovación del Palacio de Westminster cinco años después de aterrizar aquí sólo con una mochila al hombro es un sueño”, cuenta María. Su papel es el de gestionar las fases que van a llevar a un modelado informático de todo el edificio, una herramienta que será la base de todo el trabajo posterior. Es el primer modelado que se hace de un edificio patrimonio de la humanidad, y es un trabajo complejo debido a la gran cantidad de partes interesadas que se relacionan con el mismo. Seguridad, procesos parlamentarios, logística o gestión de turistas son algunas de las cosas que no paran y deben tenerse en cuenta durante el diseño. Además está la parte más curiosa. “Tengo que admitirlo, lo más interesante es poder acceder a zonas del edificio restringidas que te ayudan a entender cómo funciona arquitectónica y políticamente”. Por las entrañas de Westminster “es fácil perderse, y verte caminando en un pasillo por el que te cruzas con personas muy conocidas mundialmente, lo que hace que la experiencia, a veces, tenga un toque surrealista”. Theresa May, Boris Johnson, o el archiconocido speaker de la Cámara de los Comunes John Bercow son algunas de las personas con las que esta joven de Tharsis, nacida y criada en Huelva, se cruza un saludo cada mañana. No es para menos. Comparten espacio de trabajo.

La situación política actual, según cuenta María, con el cierre del Parlamento aprobado por la reina, va a servir para que puedan acelerar el proyecto, que está programado para que finalice en 2025. “Trabajar de esta remodelación me hace sentir como parte de la historia, y estoy segura de que de esta experiencia saldrán muchas batallitas que contar cuando sea mayor a mi familia y amigos”. Lo que más le gusta es volver cada año a Huelva, y poder ir a Tharsis a la romería y a la Velada. Mientras tanto, esta onubense, sigue paseando por los pasillos donde se decide el futuro del Reino Unido y pensando en cómo cambiarlos.

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