Elecciones Generales 10-N El agua de riego para el Condado viene en el AVE

  • Los agricultores se cansan de la falta de pasos en un largo camino

Gran manifestación por los regadíos en junio de 2017 en Huelva. Gran manifestación por los regadíos en junio de 2017 en Huelva.

Gran manifestación por los regadíos en junio de 2017 en Huelva. / Alberto Domínguez

La dependencia del desarrollo económico onubense de las infraestructuras de comunicación es aún más intensa en las hídricas por su influencia directa en el sector agroalimentario. El campo necesita agua, no sólo para su desarrollo sino para su superviviencia. Y, como con las otras, las necesidades y reivindicaciones aquí se han convertido también en arma arrojadiza política, objeto de promesas electorales perdidas en el camino, como si las tuberías que se esperan fueran las vías que no llegan. Un motivo más de hartazgo entre la población onubense, que recuperará la fe en la política cuando sus demandas sean realidades.

Las de la provincia de Huelva se concretan, sobre todo, en la ejecución del trasvase de agua de la cuenca del Guadiana hacia el Condado. Son 15 hectómetros cúbicos que deben llegar tras ser aprobados el año pasado en el Senado después de un largo camino. Y tiempo ha pasado ya desde entonces para que hubiera sido licitado y ejecutado para ver luz, por fin, de verdad, en el horizonte.

Sólo el trasvase menor, el de 4,99 hectómetros cúbicos, está muy cerca de completarse. Y aún así hay que esperar todavía a que llegue la totalidad.

Quedan aún el trasvase, la presa de Alcolea, el canal de Trigueros y el desdoble de San Silvestre

La presa de Alcolea es una de las grandes infraestructuras proyectadas hace años, parte de esas eternas promesas a los regantes, de las que mucho se habla y poco se concreta. Hasta hace unas semanas no se ha conseguido el desbloqueo político entre administraciones, que debe desembocar, en el próximo paso, con la licitación de las obras, una vez más, y que se retomen donde se quedaron paradas, con la garantía aquí de la financiación compartida con los propios agricultores, que debe ser la mayor garantía para que no se vuelva a quedar en el camino.

Aquí hay inversión pública de unos y otros, de diferentes administraciones, que deben ir de la mano por el interés general, ese que se olvida. El Canal de Trigueros se ha quedado ahí, a medio camino, pendiente de esas tuberías que le deben conectar al inacabado dique de Alcolea. Y, en éstas, se alerta de la necesidad del desdoble del túnel de San Silvestre, básico para una parte de la población y varios sectores económicos provinciales, como para la ejecución del trasvase pendiente, al que mucho puede contribuir también.

Y ha llegado el 10-N, como antes el 28-A. Y persiste la sed del campo. Y la sensación de olvido.

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