Entrevista|Tomás Fernández Ríos, candidato de Vox al Congreso por Huelva “La ley de violencia de género es injusta: conculca la igualdad”

  • Infraestructuras, fosfoyesos o inmigración son algunos de los temas abordados por el cabeza de lista a la Cámara Baja 

Tomás Fernández Ríos, durante la entrevista realizada en la sede de ‘Huelva Información’. Tomás Fernández Ríos, durante la entrevista realizada en la sede de ‘Huelva Información’.

Tomás Fernández Ríos, durante la entrevista realizada en la sede de ‘Huelva Información’. / Josué Correa (Huelva)

Comentarios 0

Tiene su casa en el municipio de Soto del Real, en cuya prisión hay visitantes ilustres. “Todas las mañanas les saludo cuando voy a trabajar y ya luego en el Supremo les saluda Javier”, bromea Tomás Fernández. El cabeza de lista al Congreso de Vox por Huelva, un madrileño licenciado en Derecho que nunca ha ejercido como abogado, sino como director comercial, como cuando estuvo al frente de Móstoles Industrial, filial del Corte Inglés, estuvo afiliado al PP desde 2003 a 2011. Entonces el partido le defraudó, sobre todo “por las decisiones que tomó en el País Vasco”. Entró en Vox como militante y ahora es el vicesecretario de Organización de la formación de Abascal.

–¿Entiende el malestar que su designación ha generado en Vox Huelva?

–El partido considera que el hecho de que yo, como vicesecretario de Organización, lidere la candidatura en Huelva es quizás porque en otras provincias estamos más desarrollados y ese apoyo no se necesita en Sevilla, Málaga o Jaén. Hay provincias en cuyo desarrollo tenemos especial interés y Huelva es para nosotros estratégica. Entiendo el malestar en una primera etapa, pero somos un partido nacional y las políticas nacionales bien creadas nos a favorecerán a todos, pero especialmente a las provincias llamadas a crecer.

–¿Eso es más importante que el hecho de contar con un aspirante que conozca la provincia?

–Es que conozco la provincia.

–¿La conoce?

–Sí. Llevo 20 años viajando debido a mi trabajo. Tengo buenos amigos en Ayamonte o en Lepe. Ten en cuenta que en Madrid somos muy rocieros. En la época de Móstoles Industrial, teníamos una marca de cocina que se llamaba Forlady y en Huelva contábamos con dos tiendas a las que venía cuatro o cinco veces al año. Quiero volver ahora al Coto de Doñana. Creo que conozco bastante bien la realidad de Huelva.

–Tuvieron que cambiar el lugar en el que iba a realizarse el acto Cañas por España. ¿Tienen problemas con los grupos que se autodenominan antifascistas?

–Antinosequé es lo que son. Nosotros no somos fascistas. Cada vez nos pasa menos, pero son ellos los que se tachan de demócratas y se llaman antifascistas y son ellos quienes amenazan a gente que tiene negocios o bares para que no celebremos allí actos. Cada uno al final se identifica como lo que es.

–¿Qué infraestructuras son vitales para Vox?

–Es incomprensible que las conexiones ferroviarias y de carreteras no sean las apropiadas. Es evidente que Sevilla es uno de los sectores neurálgicos de las conexiones a nivel nacional y Huelva, por su cercanía, necesita un plus, sobre todo, pensando que lo que hay que mejorar con urgencia son las conexiones con Extremadura.

–¿AVE o lanzadera para llegar a Sevilla y Madrid?

–Puede ser una lanzadera rápida u otra modalidad. Cualquier solución que haga que no cueste lo mismo ir de Huelva a Sevilla que de Sevilla a Madrid. El problema es que el tiempo se cumpla. Todo debe partir de tomar decisiones para el bien general de todos. Y en ese bien general el primer aspecto es la solidaridad. No podemos enriquecer mucho a unas provincias en detrimento de otras. No tiene lógica, por ejemplo, que la zona logística de Badajoz tenga mejores conexiones de mercancías con Setúbal o Lisboa, y no se prime a un puerto como el de Huelva.

–¿Vox quiere un aeropuerto?

–Cuando las inversiones parten del sector privado, en principio hay que favorecer administrativamente esas actuaciones. ¿Por qué no un aeropuerto de uso privado? Ahora bien, si las conexiones Huelva-Sevilla o Huelva-aeropuerto de Sevilla fueran las correctas o en tiempo... Hay que mejorar las infraestructuras básicas.

–¿Qué propone ante el problema de los fosfoyeso?

–Es un problema complicado que viene dado por una gestión nefasta de administraciones que se han pasado la pelota. La solución habrá que acometerla poco a poco, con un estudio objetivo y un proceso de inversiones para ir retirando sobre todo la parte más peligrosa.

–¿Cómo explica que los distritos en los que Vox obtuvo más votos en la capital en el 2-D fueran Centro y Torrejón ?

–El voto de Vox es muy transversal y por eso creo que será muy sorprendente el resultado que vamos a tener. Hay mucho voto oculto y estamos recibiendo apoyo de un montón de gente joven, personas humildes, gente obrera y trabajadora. Nuestro mensaje es el del sentido común, que funciona igual para gente de un distrito u otro.

–En Cartaya, municipio agrícola con alta tasa de inmigrantes, cosecharon su mejor resultado provincial.

–No es que Vox cale porque seamos xenófobos. Necesitamos inmigración, y mucha. Pero debe tener una regulación según las necesidades del momento. No hay que confundir una inmigración bien ordenada, basada en lo que necesita el país, con una inmigración ilegal, porque que al final se crean situaciones peligrosas.

–¿No es un mensaje poco católico la expulsión de los inmigrantes en situación irregular? Abascal dijo en la Merced que en Vox tienen sitio los católicos. No sé si ha visto la entrevista al Papa.

–No hay que entrar en la confrontación entre inmigración y catolicismo. Canadá, Nueva Zelanda o Australia tienen leyes de inmigración mucho más restrictivas y nadie se rasga las vestiduras de si son o no católicos. No tenemos nada contra los musulmanes ni contra otro tipo de confesiones porque no estamos hablando de religión, lo que decimos es que la inmigración debe ser controlada bajo unos parámetros. A partir de ahí, creemos que es más fácil que ciertas personas se integren. Una persona hispanoamericana es más fácil que se integre que una musulmana. Ahora, que si el musulmán se integra, fantástico.

–Entonces habría inmigrantes de primera y de segunda, ¿no cree?

–Esque no es así. Hay ciertos colectivos a los que en un momento dado les cuesta más integrarse. El propio idioma ya lo dificulta. Una de las cosas que dice el catecismo es que el inmigrante debe entender que va a la sociedad a la que va como receptor a aportar y, sobre todo, tiene que respetar las costumbres. Si no, creamos dentro de un entorno dos realidades paralelas y eso no es bueno porque acaba en conflicto. Si no, que se lo digan a los franceses. En el sur de Francia y otros lugares del mundo encuentras guetos. No quiero que eso pase en España.

–¿La derogación de la Ley de Violencia de Género les restará votos?

–En Vox nos tomamos las decisiones pensando en el rédito político. Eso lo hace Cs y el PP. La ley de Violencia de Género conculca un principio fundamental en un Estado de derecho: el de igualdad. Hombre y mujer deben tener los mismos derechos y obligaciones. Debe haber una ley, pero intrafamiliar. Que reconozca la violencia en sí por ser violencia y no porque venga de un hombre o una mujer.

–¿Cuestionan las estadísticas entonces?

–No es un problema tanto de estadísticas. En violencia de género se ha generado en ciertos casos una persecución o un arbitrio hacia un colectivo que son los hombres. Lo que no tiene sentido es que un hombre, por el mero hecho de ser hombre, sea tratado de una forma distinta a una mujer por el mero hecho de ser mujer y que se entre ya en un concepto arbitrario y, como medida preventiva, se tomen ciertas decisiones.

–¿No cree que hay un problema estructural de violencia hacia la mujer?

–Pues mira, creo que no. Por distintos intereses, que no son propiamente defender a la mujer, el mundo progre ha cogido aquí una batalla que cree que es suya. Y no es así. En Suecia, Dinamarca o Noruega, que son países muchos más avanzados, hay tres veces más violencia hacia la mujer y más asesinadas. Y nadie dice que en Suecia los hombres sean mejores o peores que los españoles. Queremos abrir el debate en su totalidad, poniendo los datos sobre la mesa. Por ejemplo, me gustaría saber los datos de los agresores, cuántos hombres y cuántos son de nacionalidad española. La ley futura debe ser mucho más protectora, pero que proteja a todos. Porque la actual es absolutamente injusta.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios