Huelva Supervivientes del infierno de La Hispanidad

  • Las víctimas conviven en la casa de emergencia con la esperanza de recuperar al bebé y su abuela heridos de gravedad. Cuentan cómo han vivido la tragedia y sus secuelas

Óscar, su hijo Osquita, Patricia, y Paco con su nieto en brazos, ayer en la vivienda de emergencia en la que están alojados desde el miércoles. Óscar, su hijo Osquita, Patricia, y Paco con su nieto en brazos, ayer en la vivienda de emergencia en la que están alojados desde el miércoles.

Óscar, su hijo Osquita, Patricia, y Paco con su nieto en brazos, ayer en la vivienda de emergencia en la que están alojados desde el miércoles. / Josué Correa (Huelva)

La tragedia ha asestado un golpe mortal a los Palma Bravo. Desde que el miércoles pasado enterraron a Jesús Manuel Kiki y Noelia –fallecidos en el incendio del día 7–, los cinco miembros del núcleo familiar que han sobrevivido al fuego de la calle Salvador Rueda conviven en una nueva vivienda facilitada por el Ayuntamiento de Huelva y la Fundación Santa María de Belén.

Lo han perdido todo. Apenas se han salvado los teléfonos móviles, los documentos de identidad y un puñado de enseres personales. La única hermana superviviente de la familia, Patricia, lleva al cuello una cruz de Caravaca. "Era de mi hermana y la voy a llevar siempre conmigo; siempre duermo con una foto de mi madre y con el papelito que nos dieron en el tanatorio de mi hermano y mi hermana debajo de la almohada".

Están noqueados. Así se lo comunicaban ayer a la que ellos llaman "la alcaldesa de La Hispanidad", Juani Manzano, varios miembros de Cruz Roja que salían del inmueble antes de la entrevista en primicia con Huelva Información. "Hoy están más tocados, son más conscientes de lo que les ha pasado". Las víctimas admiten que "estamos de pie" por los heridos y "por la fuerza que nos ha dado Huelva volcándose con nosotros".

Una familia humilde

Los afectados por el terrible incendio han vivido durante años en la calle Gonzalo de Berceo, en La Orden. Pero el año pasado, tras el fallecimiento de Francisco, hijo mayor de Paco Palma y Loli Bravo (en estado grave), se acabaron trasladando al 4ºB de la calle Salvador Rueda de La Hispanidad, donde estaban en régimen de alquiler desde marzo.

Bajo el mismo techo vivían nueve personas: el matrimonio, sus tres hijos –Noelia, Patricia y Kiki–, su yerno Óscar y sus tres nietos, Osquita (de dos años), Juan Carlos (de nueve meses) y el bebé que lucha por su vida en la UCI del Juan Ramón Jiménez, al que llamarán Francisco Jesús por sus dos tíos.

La situación económica de la familia era ya delicada. "En casa solo entraba el sueldo de mi padre", marinero de profesión, afirma a este diario Patricia. Eso sí, "no nos faltaba de nada, mi padre se buscaba la vida, siempre ha sido muy trabajador para que no le faltara de nada a sus hijos, su mujer y sus nietos". El yerno estaba convaleciente después de haber sufrido un aparatoso accidente.

Juani Manzano y Óscar en la habitación de los enseres por clasificar. Juani Manzano y Óscar en la habitación de los enseres por clasificar.

Juani Manzano y Óscar en la habitación de los enseres por clasificar. / Josué Correa (Huelva)

El maldito brasero

A las 5:00 del día de autos, Paco se dispuso a marcharse de casa para poner rumbo a Portugal, donde tenía que echar la jornada de trabajo. "Desenchufé el brasero. Lo quité de debajo de la camilla, lo saqué al balcón y lo metí en un mueble que tenemos", detalla.

Óscar y Natalia, la amiga íntima de Patricia, estaban en el salón en ese momento y corroboran su versión. "Lo dije delante de Óscar: ten cuidado, yo quito la estufa. Yo sabía que iba a pasar algo", insiste Paco.

En los sofás durmieron Natalia, una hermana de Loli llamada Rocío y su hija Erika, de 14 años. "Mi padre lo que hizo fue quitar la estufa porque él se lo veía venir", subraya Patricia. Así que lo que tiene claro es que "alguien la volvió a enchufar".

¿Qué ocurrió el día 7?

Pasaban escasos minutos de las 7:00 cuando el humo despertó a Natalia en el salón. Abrió los ojos y estaba sola, "Rocío y Erika se habían ido y no me habían despertado". Saltó como un resorte del sofá. "Ya estaba todo el fuego, se estaban quemando las cortinas, el paño de la camilla, la mesa y el sofá que estaba al lado de la ventana", narra a este rotativo.

Se colocó un trapo en la boca "e intenté abrir la puerta del pasillo pero nada, ya se caían los muebles y la puerta estaba hinchada". Arriesgó tanto por lo que considera su familia que "me salió ardiendo toda la ropa, salí en cueros a la calle".

Minutos antes, según Patricia, su tía Rocío "se quedó en el pasillo y dijo: "¡Loli, fuego!", y se fue y nos dejó a todos allí". La joven se despertó y, como "a mi madre le han hecho muchas bromas con el fuego, la agarré del brazo y le dije: "Mamá, que es verdad que hay fuego, coge al niño".

Pero el humo ya había invadido la habitación de matrimonio, en la que habían dormido Patricia, su hijo Juan Carlos, su sobrino recién nacido y Loli. "Mi madre estaba ya un poco atontaíta y lo que hizo fue coger a su nieto chico, que es el que está en la UCI, e intentó salvarlo".

En la habitación contigua se encontraban Óscar, Noelia y Osquita, el mayor de los dos hijos de la pareja. "A mi hermana lo que le pasó es que él le dijo "no salgas, quédate en el cuarto, que cogemos a tus hermanos y los metemos con nosotros". Pero mi hermana era muy impulsiva y salió; estaba buscando a los niños, a mi madre, a todos".

Los DNI de los fallecidos en el incendio, en primer término. Los DNI de los fallecidos en el incendio, en primer término.

Los DNI de los fallecidos en el incendio, en primer término. / Josué Correa (Huelva)

Patricia cogió en brazos a su hijo. "Del salto que di me caí porque había agua en el suelo". Trató de buscar a los suyos desde el pasillo, "pero ya estaba el fuego por lo alto". Así que se acabó encerrando en una habitación. "Les pusimos a los niños (Osquita y Juan Carlos) paños en la boca".

Óscar cuenta que "intenté salir del cuarto y me quemé; estaba todo en llamas". Procedió a cerrar la puerta "y explotó". Mientras Patricia se encargaba de los dos pequeños, él pateó la cama y el somier para bloquear la puerta rota y contener las llamas.

"Empezó a quemarse la puerta y yo estaba chillando, histérica, diciendo por favor, ayudadme, que no encuentro a mi madre ni a mis hermanos ni a nadie, por favor, que se está quemando la puerta...", relata la joven con lágrimas en los ojos. Su cuñado acabó rompiendo la ventana para que pudieran respirar. Quizá esa acción les salvó la vida.

En otra de las estancias, el pequeño Kiki dormía solo esa noche. Su novia, Carolina, acompañaba ayer muy afectada a la que considera su familia. "Yo solía quedarme a dormir con él, pero esa noche me fui".

El rescate

Los vecinos alertaron al 112. La familia tiene la percepción de que los bomberos "tardaron mucho en llegar, unos 20 minutos, todo por culpa de la pasarela esa". Sin embargo, les están muy agradecidos.

A Patricia la rescataron del piso "y yo no estaba bien, me daba vueltas la cabeza". Con un nudo en la garganta explica que "sacaron delante de mí a mi hermano, lo vi muy mal; después sacaron a mi hermana, que la vi también fatal, y por último vi a mi sobrino chico".

A los heridos de menos gravedad "nos pusieron en la plazoleta de abajo, quizá para que no viéramos a mi madre", quien pelea duro por su vida en la Unidad de Quemados del hospital Virgen del Rocío.

Natalia acompaña a Patricia, que observa la medalla del Perdón de su hermana Noelia. Natalia acompaña a Patricia, que observa la medalla del Perdón de su hermana Noelia.

Natalia acompaña a Patricia, que observa la medalla del Perdón de su hermana Noelia. / Josué Correa (Huelva)

Las secuelas

Los Palma Bravo todavía "no asimilamos" lo que les ha ocurrido. Patricia cierra los ojos y "veo humo por todos lados, se me ha quedado en la cabeza".

Los más pequeños están "trastornados: mi Osquita solo sabe decir "mamá, mamá", y "Kiki", "tito", "abuela". Ellos se han dado cuenta. Y mi chico, aunque tenga nueve meses, está raro. Escucha que alguien nombra a Kiki o abuela o tita y mira para todas partes".

Paco tiene medicación para el corazón y la tensión. A sus 55 años, cree que necesita mucha ayuda de "un psicólogo; estoy destrozado. A mí lo que me tienen en pie son mis nietos". Está muy pendiente y preocupado por el más pequeño. "Nos han dicho que si sale adelante puede quedarse vegetal", anuncia apesadumbrado. También teme que su mujer se despierte y se entere de las pérdidas.

Loli tiene una mano quemada y un pulmón muy afectado. Cuando Patricia fue a verla el sábado "le dije que la queremos, que va a salir de esta; si ella no tiene fuerzas, nosotros vamos a hacer que la tenga porque ella es una luchadora y va a poder con esto y con más". La mujer está sedada, "pero consciente y ya mueve la manita".

La subida al 'infierno'

Hace unos días la Policía Nacional comunicó en comisaría a la familia que podía volver al piso de La Hispanidad a buscar las pertenencias que quedaran en pie. "Les pedí que nos acompañara un policía y se comportaron muy bien con nosotros". Rescataron los DNI, los móviles, algo de dinero o la Play de Kiki. Poco más.

La unión hace la fuerza

El agradecimiento de las víctimas hacia todas las personas que las han ayudado es infinito. Y ellos se sienten "más unidos que nunca". La única superviviente de los hermanos Palma Bravo confiesa que cuando vio todo lo que los onubenses les han donado en las instalaciones de la asociación de vecinos Virgen del Pilar, "me quedé llorando porque han hecho mucho por nosotros".

Incluso en Gonzalo de Berceo "nos han sacado el seguro al coche para un año y nos han buscado un abogado que un chaval está pagando", cuenta Paco.

Ahora permanecerán en la vivienda de Virgen de Belén "hasta que nos den otra de cuatro habitaciones". No les hace falta "nada más, tenemos de todo". Solo necesitan "que mi madre y mi sobrino se pongan bien, que se investigue y que se haga Justicia: aquí alguien tiene que pagar porque esto es muy grave".

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