Voces de Huelva | Diego Vázquez | gerente de Platalea

"Rodear nuestros cabezos con edificios de diez plantas es hacer que dejen de existir"

  • La relación de Huelva con sus colinas, la pérdida patrimonial o la situación de Saltés son varios de los temas que aborda el onubense, amante y divulgador del patrimonio natural, histórico y cultural

Diego Vázquez, junto al monumento dedicado al Alcalde Mora Claros, en la plaza que se lleva su nombre. Diego Vázquez, junto al monumento dedicado al Alcalde Mora Claros, en la plaza que se lleva su nombre.

Diego Vázquez, junto al monumento dedicado al Alcalde Mora Claros, en la plaza que se lleva su nombre. / fotos: josué correa

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Desde hace trece años, Platalea desarrolla sus actividades educativas y de divulgación del patrimonio natural e histórico de Huelva buscando llegar al corazón de los receptores para provocar una emoción compartida y, de esta manera, propiciar un cambio en el comportamiento hacia la naturaleza, la cultura y el entorno. Al frente del proyecto y de la gerencia está Diego Vázquez, quien, desde la base del conocimiento y con un fuerte componente emotivo, y a la vez reivindicativo, desempeña una labor que le apasiona y desde la que analiza algunos de los temas candentes en la actualidad. "Trochismo ilustrado" denomina a esa tarea de acercar la historia de Huelva de una manera amena. Porque, sí, "somos de Huelva y por lo tanto, un poco trochos", pero detrás de ese modo de contar las cosas de forma cercana y recurriendo a los personajes y a ejemplos de la vida cotidiana, siempre subyace un obligado rigor histórico.

-¿La sensibilidad del ciudadano hacia el patrimonio ha cambiado desde que Platalea inició su andadura?

-Creo que el camino está empezando. Por desgracia, hemos empezado muy tarde y queda un camino muy largo por recorrer, pero el hecho de que hayan surgido plataformas ciudadanas, como Huelva te mira, evidencia que la sociedad empieza a movilizarse. Era importante contar con una plataforma de este tipo. Cuando nosotros empezamos, la gente se sorprendía porque nadie hacía rutas de ese tipo: la ruta de los cabezos, llamada Los Cabezotas; la de los edificios que ya no están (la Huelva perdida); la ruta de la Huelva que perderemos; las de Pérez Carasa o José Caballero; o la de los portales, entre otras muchas. Cuando las hacíamos, introducíamos un punto reivindicativo que los participantes podían compartir, pero no había un lugar en el que aglutinar eso y Huelva te mira lo está logrando y es un ejemplo.

-¿Ha notado un cambio en la política local de conservación de edificios con la llegada del PSOE a la Alcaldía y tras 20 años de gobierno popular?

-Un cambio real todavía no es visible. Creo que sí hay intención, pero que posiblemente habrá que hacer algunas modificaciones en el catálogo de edificios porque eso ayudará a cambiar una serie de criterios. Pero los años de destrucción masiva del patrimonio no empezaron hace 20 años, por lo que no sería usto centrar la atención en los 20 años en los que estuvo Pedro Rodríguez porque eso venía de antes. Yo nací en el 72 y a medida que he ido creciendo, la ciudad ha ido cambiando. Y hay edificios que han desaparecido. La Huelva en la que nací y en la que pasé mis primeros 12 o 13 años de vida no tiene nada que ver con la Huelva actual. Recuerdo ver imágenes del Líbano, durante una de las eternas guerras entre Israel y Palestina, y recordarlas al pasear por la ciudad.

-¿Cómo era aquella estampa?

-Recuerdo una ciudad en la que, por donde pasaras, había una casa derruida. Esa era la ciudad de mi adolescencia, una ciudad en destrucción. No se han perdido solo edificios, se han perdido barrios enteros. ¿Qué queda del barrio de San Sebastián? Solo queda la ermita de la Soledad, y de milagro. Del antiguo barrio de El Carmen, donde estaba el Mercado del Carmen, ¿qué nos está quedando? Nada. Ves las fotos antiguas de Huelva y si hubiésemos mantenido un casco histórico más o menos con esa fisonomía, con un 70 u 80% de las casas que había, tendríamos un casco histórico interesante en lugar del casco griego que se encontró en la ría. Una vez, en la Plaza de las Monjas, dos turistas me preguntaron dónde estaba el casco histórico de la ciudad. Y eso duele mucho. En Huelva ya no nos podemos permitir perder más casas antiguas aunque desde el punto de vista arquitectónico la fachada no tenga interés. Hemos perdido tanto que no nos lo podemos permitir.

-El proyecto urbanístico del cabezo de La Joya y la situación de los cabezos ha generado la movilización de varios colectivos. ¿Qué le parece?

-La relación de Huelva con sus cabezos ha sido una relación histórica, de miles de años de amor-odio. Pero los cabezos son una de las joyas de la ciudad y una de nuestras señas de identidad. Además, es algo que sorprende al viajero, le resulta curioso. La historia de la ciudad no se entiende sin los cabezos y sin nuestra ría. Son lugares en los que han jugado, vivido y se han enterrado nuestros antepasados. Son una memoria viva de la ciudad. Pero, además, desde el punto de vista geológico y desde el punto de vista cultural, encierran también un patrimonio digno de conocerse y conservar. Ahora bien, tenemos una zona de cabezos que se va a conservar, o eso parece, que es la zona del cabezo del Conquero; y después están los cabezos que están dentro de la ciudad, más en el caso urbano, porque el del Conquero era de las afueras hasta que la ciudad fue creciendo, sobre todo a partir del XIX, hacia allí. El Cabezo del Cementerio Viejo se pierde, el del Molino de Viento, también, en el siglo XIX; el de la Horca y parte del cabezo de la Esperanza, medio se pierde también cuando se hace el Parque Alonso Sánchez como intento de hacer algo con los cabezos, que desde mi punto de vista no fue la mejor solución, al quedar tapado por muros de hormigón, aunque, al menos, se crea un parque que permite ver la ciudad desde arriba.

-Y luego está lo que nos queda.

-El Cabezo de la Joya, el Cabezo Roma y la zona del Cabezo de Mundaka, que mira a La Merced. Esas zonas siempre han estado urbanizadas, al menos a partir de inicios del XX. Pero las casas que había lindando eran de una planta o dos. Por encima del caserío sobresalía el cabezo, que era visible. Pero si ahora se construyen cosas como lo que se ha construido en la calle Aragón, que yo pensaba que ya eso no lo iba a vivir... Pero lo he vivido y procuro no pasar por allí porque mi alma entra en colapso, no lo soporto. Claro, tenemos el Cabezo de la Joya. La mayoría de la gente de Huelva no sabe ni dónde está y, sobre todo, no sabe que ahí probablemente está la necrópolis de época orientalizante más importante de Europa. Ahí hay que hacer un parque arqueológico. Si lo rodeas con edificios de siete, ocho o diez plantas cuando estés ahí verás las ventanas de los vecinos y los tendederos. Es un error rodear nuestros cabezos con viviendas de diez plantas porque no los ves y entonces ya no existen. Debería haber otra forma de hacerlo, pero carezco de conocimientos técnicos para saber cuál es la forma. Los cabezos hay que cuidarlos, mostrarlos y poder dar un paseo por ellos.

-¿Qué le parece la situación actual del yacimiento de Saltés y las gestiones de la Junta para adquirir los terrenos al objeto de protegerlo?

-En Saltés queda un mundo por hacer. Yo empecé a hacer visitas al yacimiento arqueológico en 1999, cuando trabajaba en el Espacio Natural y le tengo gran cariño porque, además, en 2012 reactivamos las visitas a través de un proyecto que presentamos a la Delegación de Cultura para conmemorar los mil años del reino taifa Huelva-Saltés. A partir de ahí seguimos haciendo visitas, una al mes, pero hace dos años Cultura paró al estar el tema en negociación. Yo personalmente, como ciudadano de a pie alejado de la legislación y la política, sigo sin entender cómo sigue en este estado y cómo ante un yacimiento de esa importancia no se ha puesto toda la carne en el asador para adquirir la propiedad e intervenir arqueológicamente, estudiar con tiempo, poner en valor y difundir el yacimiento. Todos los meses nos llama gente preguntando cuándo se retomarán las visitas. Hay interés por parte de Cultura, y siempre lo ha habido, por Saltés. Creo que todo lo que nos espera será bueno.

-Pronto se adjudicarán las obras del Banco de España para la conversión del edificio en Museo Arqueológico. ¿Qué opina de esta iniciativa?

-Me parece genial y la apoyamos. No concibo cómo la provincia aún no tiene un museo arqueológico tal cual, porque tenemos una historia muy antigua y basta ver los fondos del Museo Provincial. Pero este espacio, que es pequeño, no es solo arqueológico, ya que también es Museo de Bellas Artes y no da cabida a todo. Y en Huelva tenemos edificios que desaparecen y otros que llevan años cerrados esperando a que venga una iniciativa privada que brilla por su ausencia en la mayoría de los casos. El Banco de España está en un sitio magnífico y desde el punto de vista arquitectónico también es bonito y realza la plaza. Es un lugar ideal. Se consiguen dos cosas con esta iniciativa que tuvo la Asociación de Amigos del Museo: una ubicación céntrica para el Arqueológico, y el uso para un edificio cerrado. Esperamos que la intervención que se haga sea la adecuada.

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