Huelva

Anumayores vuelve a cuidar a los mayores tras su año más difícil

  • La Asociación, que cumplió ayer 4 años, va recuperando su actividad después de la pandemia

Un grupo de usuarias de la asociación realizando los ejercicios del taller ‘Alegría de movimiento’ en el paseo de la ría.

Un grupo de usuarias de la asociación realizando los ejercicios del taller ‘Alegría de movimiento’ en el paseo de la ría. / Rafa del Barrio

Desde marzo del año pasado los mayores han pasado el que quizás se guarde en su memoria como uno de los peores años de sus vidas. Unos meses en los que el miedo y la soledad en muchos de los casos han marcado su día a día.

El confinamiento “quedarse en casa”, como medida impulsada por todo el mundo para frenar la pandemia, agravó la situación de nuestros mayores, aumentando la situación de soledad y en muchas ocasiones el sentimiento de abandono.

Y precisamente contra esta sensación de abandono tan común en algunos mayores lucha la asociación onubense Anumayores. Desde hace 4 años un grupo de voluntarios liderados por Isabel González, presidenta de la entidad, trata cada día de paliar la soledad de los mayores de Huelva. Así, con personas que vayan a sus casas para darles compañía, o mediante las actividades que realizan en su centro de la calle Vázquez Limón, los mayores comparten sentimientos en este punto de encuentro.

Pero lamentablemente la llegada del coronavirus en marzo del año pasado les obligó a hacer un parón, ya que ellos trabajan con uno de los colectivos más vulnerables. Después de unos meses retomaron la actividad en grupos reducidos de máximos 6 personas y ya por fin ayer, coincidiendo con el cumpleaños de la asociación, pudieron celebrar el primer día de encuentro tras más de un año.

Tocaba gimnasia, o como lo llaman en Anumayores, Alegría de movimiento, así que voluntarios y usuarios no dudaron en acercarse hasta el paseo de la ría para realizar la actividad, “aunque nos faltan muchos, lógicamente no están todos porque todavía hay mucha gente que continúa en casa con miedo, pero ellos tenían muchas ganas de reencontrarse y por ellos lo hemos hecho”, comenta Isabel.

En este sentido, y de cara a los reticentes que todavía dudan sobre si atreverse a retomar su rutina, la presidenta de Anumayores quiere lanzar un mensaje de tranquilidad, “porque no pasa nada si se toman las precauciones necesarias, como mantener las distancias o llevar siempre las mascarillas. Pero lo que no se puede hacer es dejar de vivir, eso les desanima mucho y el desanimo es lo peor que hay”.

Con esta idea en la cabeza, y con la mezcla de nervios y alegría que dan los reencuentros, algunos de los 52 usuarios que forman parte actualmente de Ayumayores acudieron a la llamada de la asociación.

Este es el caso de Inés Romero, que aunque nacida en Córdoba lleva ya 40 años en Huelva, ciudad que ama y que siente como propia. Para ella estos meses han sido muy tristes, “porque vivo sola y pasé la Nochebuena, la Navidad y todo solita. Por eso ahora estoy muy contenta de poder volver a la asociación”. “Nos queremos mucho, -continúa Inés-, y cada vez que nos vemos es como si viéramos a una hermana, somos como una familia”.

Para Inés, los mayores que no aprovechan oportunidades como las que ofrece Anumayor es por desconocimiento, “ya que si ellos supieran lo bien que estamos y lo felices que nos hace, seguro que no se lo pensaban y se animaban a venir. Aquí hay mucho cariño y todos los mayores que vengan con nosotros que ya verán lo bien que van a estar”.

Este mismo sentimiento es el que traslada Rosario Feria, que no duda cada mañana en venir desde Aljaraque a disfrutar de todas las actividades, “bueno menos el ganchillo, que eso no me gusta nada”, comenta.

Tal y como explica Rosario, Anumayores le ha aportado todo, “y es que después de una racha horrible en la que tuve la mala suerte de que algunos familiares fallecieran en un espacio muy corto de tiempo, venir a la asociación me devolvió las ganas de seguir viviendo. Yo estaba sumida en una depresión muy fuerte cuando oí hablar de ellos en la radio y decidí llamar su puerta. Eso me salvó”.

La aljaraqueña también insiste en la idea de que “el miedo hay que dejarlo en casa”. “Nos ha tocado vivir con esta pandemia como les tocó a nuestros antepasados, pero no hay otra que seguir hacia delante y gracias a Dios contamos con esta asociación que nos ayuda a continuar. Yo estoy encantada y mis hijas más de verme feliz”, asegura.

Cayetano Barba y Gil es, junto a su mujer, uno de los usuarios más veteranos. Llevan compartiéndo la vida más de 60 años y ayer volvieron a la asociación después de un año de ausencia provocado por la pandemia. “Estoy muy contento de estar de vuelta porque venir a Anumayores te ayuda a sacar todo lo negativo y a quedarte con lo positivo. Son momentos de hablar, de compartir sentimientos, hasta de contar algún chiste. Son dos horas que te cargan las pilas para todo el día y yo estaba deseando volver”, explica.

Pero si a los usuarios que forman parte de Anumayores les hace feliz poder estar de vuelta, el sentimiento de alegría por tenerlos de nuevo con ellos es todavía mayor en los voluntarios.

Rocío Márquez, responsable del taller de Arte Saludable, cuenta que después de vivir la experiencia no encuentra un modo mejor de pasar su tiempo libre, “es fantástico verles a ellos felices. Cuando tienes un mal día vas allí y sales renovada, ellos nos aportan mucho más de lo que podamos darles nosotros a ellos. Lo poco que nosotros le podamos dar se nos devuelve multiplicado por mil y eso es muy gratificante”.

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