La laguna sobre la que se levantó la casa hermandad de Bollullos en pleno corazón de El Rocío

La Laguna de la Barrera fue desecada en los años sesenta tras un suceso que cambió el destino de este lugar.

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La laguna de la Barrera en los años 50, antes de la construcción de la casa de la Hermandad del Rocío de Bollullos par del Condado. / Inge Morath The Inge Morath F
Chemi Saavedra

16 de febrero 2026 - 08:17

La planimetría de El Rocío ha ido cambiando con los años. En la Plaza de Doñana, junto al eucaliptal y a pocos metros del Santuario, se levantan hoy varias casas de hermandad. En la esquina más próxima a la Plaza Menor se encuentra la de la Hermandad del Rocío de Bollullos Par del Condado. Lo que muchos desconocen es que ese mismo emplazamiento fue durante décadas una laguna conocida como la de la Barrera.

Aquel enclave formaba parte del paisaje natural de la aldea almonteña, históricamente salpicado de charcas y lagunas integradas en el sistema de marismas y humedales del entorno de Doñana. De la Barrera se extraía barro para fabricar ladrillos que después se cocían en hornos como el de Pamúe o el de la Caravela, situados en la calle Sanlúcar, según explica el investigador almonteño Javier Coronel.

Con el paso del tiempo, aquel espacio exigía precaución. En la década de los sesenta, un suceso impactó profundamente a la población: un niño murió ahogado en la laguna. Hasta entonces, la Hermandad de Bollullos no disponía de casa en El Rocío y durante la Romería se alojaba en viviendas alquiladas. Fue en ese contexto cuando el Ayuntamiento de Almonte, siendo alcalde Heliodoro Carrión, decidió ceder este terreno a la filial del pueblo vecino con una condición clara: desecar la laguna y acondicionar la parcela para evitar que pudiera repetirse un accidente similar.

La propia hermandad recoge este hito en su historia, describiendo aquel lugar como “una charca llena de juncos y ánsares en el Gran Eucaliptal”, sobre la que habría de levantarse su casa hermandad. Un reto que la filial, presidida entonces por José García Perea, asumió con el compromiso de muchos rocieros bollulleros. Hubo que drenar el terreno y rellenarlo antes de comenzar a levantar los muros. Así empezó a tomar forma la casa que hoy se integra con naturalidad en esa esquina de la emblemática Plaza de Doñana.

Es la historia de esta casa, perteneciente a la filial número 22 de la Hermandad Matriz de Almonte, que vivió su primera Romería en 1936, y cuya construcción simboliza también la transformación del paisaje rociero. Un episodio más de cómo la aldea fue adaptándose a su entorno y configurando, capa a capa, El Rocío que hoy conocemos.

Casa de la Hermandad del Rocío de Bollullos par del Condado. / M.G.

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