Un estudio científico sitúa en Huelva las huellas humanas más antiguas de Andalucía: "Tienen más de 150.000 años"
Un hallazgo único en Doñana, uno de los más antiguos de la paleontología en España, evidencia cómo los neandertales vivían, cazaban y recorrían la costa onubense hace cientos de miles de años
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Huelva no solo fue Tartessos, ni empezó con los dólmenes o los primeros poblados mineros. Huelva fue mucho antes. Muchísimo antes. Tan atrás en el tiempo y más allá de pueblos, caminos o nombres: Personas que dejaron su huella en la costa onubense hace cientos de miles de años.
Un hallazgo científico en la costa onubense, concretamente en El Asperillo, Matalascañas, sitúa a la provincia en el mapa de la prehistoria europea: Huellas humanas fosilizadas consideradas las más antiguas de toda Andalucía.
Pisadas que desafían al tiempo
No se trata de restos óseos ni de herramientas de piedra. Son 87 pisadas de neandertales, de varios individuos, impresas sobre antiguas dunas hoy visibles gracias a la erosión natural. Huellas claras, de adultos y jóvenes, que caminaron por esta costa hace entre 151.000 y 296.000 años, según diferentes estudios científicos que han generado debate sobre la edad exacta del yacimiento.
El primer estudio publicado en 2022, liderado por Eduardo Mayoral, catedrático de Paleontología de la Universidad de Huelva, dató las huellas en aproximadamente 295.800 años, mientras que investigaciones más recientes, apoyadas por el CENIEH, establecen una edad de unos 151.000 años, coincidiendo claramente con la presencia de neandertales en la Península Ibérica.
Doñana: Refugio de neandertales
Según el catedrático en Geodinámica Externa de la UHU, Joaquín Rodríguez, Doñana y sus alrededores fueron ocupados por “humanos neandertales”, una novedad significativa, ya que esta zona funcionó como refugio de los últimos neandertales durante las épocas frías terminales del Cuaternario.
Estas huellas ponen también en evidencia la fauna que compartía el entorno con los homínidos, así como la naturaleza de su hábitat: No vivían en cuevas, sino en costa, marisma y dunas, como se refleja en los registros estratigráficos de los acantilados de Matalascañas.
Además, estudios liderados por el CSIC han demostrado que los neandertales de la zona cazaban aves como las chovas por la noche para su consumo, ampliando nuestro conocimiento sobre la dieta variada de estos grupos, que incluía grandes herbívoros, pequeños mamíferos, aves y plantas.
Huelva, miles de años antes de la historia
Mientras enclaves fundamentales del pasado onubense, como Tejada la Vieja, se remontan a unos 3.000 años de antigüedad, o yacimientos como Los Millares, en Almería, superan los 5.000, las huellas de Matalascañas multiplican esas cifras por decenas de miles. Aquí no hablamos de civilizaciones organizadas ni de agricultura: Hablamos de grupos de neandertales que vivían, cazaban y recorrían la costa atlántica.
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