La aldea de Huelva dividida en dos que tiene unos 70 habitantes, nació junto a un manantial y convirtió el agua en su identidad

Una bella aldea donde brotó del agua y se quedó para siempre en su identidad / Google Street View

En la Sierra de Aracena, cuando el paisaje empieza a ondularse entre encinas, alcornoques y senderos que huelen a tierra húmeda, aparece la bonita y pequeña aldea de Aguafría.

Esta pedanía no compite por ser el más grande ni el más fotografiado, pero es una bella población que se deja descubrir con calma, como todo lo que merece la pena: Pertenece a Almonaster la Real, uno de los municipios con mayor riqueza patrimonial de la provincia de Huelva.

Y aunque muchos viajeros llegan atraídos por su castillo mezquita o por el conjunto histórico de la localidad matriz, quienes se adentran en sus aldeas descubren otra dimensión del territorio: La más íntima. Y ahí, Aguafría ocupa un lugar especial.

Aldea de Aguafría / Google Gabriela Carrizo

El origen de un nombre que lo dice todo

El propio nombre de Aguafría es una declaración de identidad. Su topónimo remite directamente a la presencia de manantiales y fuentes de agua fresca que históricamente abastecieron a sus habitantes. En una comarca donde el agua ha sido siempre un recurso determinante para el asentamiento humano, no es casualidad que la aldea creciera en torno a ese elemento.

Las aguas frías que brotan en sus numerosas fuentes no solo dieron nombre al lugar. El abastecimiento natural permitió la vida agrícola y ganadera, configurando un pequeño núcleo rural vinculado a la tierra y al monte desde sus orígenes.

Una de las humildes fuentes de Aguafría / Google Street View

Una aldea serrana con esencia intacta

Aguafría está dividida en dos por la N-435, pero no quita la belleza de su entorno, de una arquitectura tradicional serrana con fachadas encaladas, tejados de teja árabe, calles estrechas que serpentean sin prisa y ese silencio limpio que solo existe lejos del ruido urbano.

Aquí el tiempo tiene otro ritmo. No hay prisas. No hay escaparates luminosos. Hay chimeneas, patios, huertas y conversaciones que todavía se sostienen al fresco en verano. Su edificación más reconocida es la Ermita de Cristo Rey, y justo a su lado está su único restaurante, el Mesón La Abuela.

Ermita de Cristo Rey / Google Street View

Hoy mantiene una población estable de 72 vecinos, algo que no todas las pedanías serranas pueden decir. Esa continuidad humana es parte de su valor: Aguafría no es un decorado rural, es un lugar vivo.

Senderistas y amantes del turismo rural encuentran aquí un punto estratégico para recorrer caminos tradicionales, antiguas rutas de trabajo y paisajes que alternan dehesas, bosques y formaciones serranas. Cada sendero es una ventana a la naturaleza que buscamos para huir de la rutina.

Vive Aguafría alojándote en ella

En un momento en el que el turismo rural en Huelva vive un auge sostenido, Aguafría representa una alternativa auténtica. Mientras en muchas pedanías y diminutas poblaciones, no hay alojamientos, aquí hay dos encantadoras opciones.

En ella encontramos La Casona de Aguafría, ideal para grupos grandes, o Casa Lola, un precioso alojamiento de piedra y madera.

Casa Lola / Airbnb

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