Fútbol | División de Honor

Final dramático para el Cartaya en Guadalcacín (1-0)

  • Los onubenses gozaron de infinidad de ocasiones mientras el rival llegó una vez y acertó

Ambos equipos se saludan poco antes de comenzar el encuentro. Ambos equipos se saludan poco antes de comenzar el encuentro.

Ambos equipos se saludan poco antes de comenzar el encuentro. / Cartaya twitter

El Cartaya, que venía de ganar a La Palma, regresó de vacío de su visita al Guadalcacín en un partido en el que mereció al menos el empate.

Hay derrotas que te dejan un arañazo en el alma. Lo haces todo, lo pones todo. El fútbol, la creatividad, la iniciativa, las ocasiones, mil, y el rival llega una vez y te descose. Fue el mismo guión que en Córdoba ante el Ciudad Jardín, pero con un final dramático. Al menos allí, en la jornada inaugural del campeonato, empató a cero.

Pedro Nogueira y sus muchachos se lo tienen que hacer mirar. En tres partidos, el Cartaya ha generado treinta ocasiones de gol, sin exagerar un milímetro, con el resultado de tres goles. Un empate, una victoria y una derrota. Como ven, de psicólogo total. Hay cosas que no se entienden y dicen que hay cuestiones entrenables.

El Guadalcacín no deja de ser un rival de la medianía de la tabla siendo muy generosos, al menos por lo que se vio. Y de momento, porque luego hay quien se transforma y nos deja con lo que dijimos al aire. El caso es que el Cartaya se puso manos a la obra en un campo de reducidísimas dimensiones y aún así se adaptó como solo hacen los equipos que tienen la mente limpia y saben cuál es el camino. La propuesta de los jerezanos fue simple. Sostenerse en el acoso, balón largo y todo eso respaldado por un excelente portero. Miguel Ángel Díaz, al igual que le ocurrió al portero del Ciudad Jardín, salió declarado héroe del partido. Paró las parables y las imposibles. Y a todo eso hay que añadir que jugadores como Sebas, Diego, Lolo, Ordóñez o Mario, con un importante recorrido en el fútbol, no ven portería o el punto de mira de sus fusiles está preocupantemente desviado.

Tres en la primera parte, a cual más claras, en los minutos 10, 18 y 21, con protagonismo para Sebas, Lolo y Diego. Hay más. Sebas otra vez, Lolo en dos ocasiones, Mario y Zamorano, ya en la segunda parte. Todo eso hasta el punto que los aficionados celebraron el milagro como eso, como un auténtico milagro. Porque en la única que llegaron ellos, 56 de partido, Olmo batió a Bocanegra con un balón mordido que hasta pidió permiso para arrojarse en el fondo de la red.

Con la cuesta arriba en la fotografía para el Cartaya, Pedro Nogueira agitó el banquillo y metió a Álvaro y Pitu y luego a Aitor, que reaparecía tras la operación de menisco, y a Leo. Ni aún así. Por cierto, llamó la atención el cambio de un central como Aitor por Novoa, que estaba siendo el mejor, con el partido empinado.

El caso es que el Cartaya lo intentó por lo civil y por lo criminal en el epílogo, pero para entonces el Guadalcacín ya jugaba con sangre en los ojos y el cuchillo entre los dientes. Y así cerró el partido, despejando a todos los aviones visibles desde el campo. Y se consumó la tragedia, el final de una película ya vista antes. Porque fue una pena que haciendo tanto no consiguiese nada. La propuesta es excelente, pero son dos salidas en gatillazo. Solo hay que meterla. Y ahí está el meollo de la cuestión.

FICHA TÉCNICA

Guadalcacín: Miguel Ángel, Gómez, Giraldo, Roldán, Domingo, Fernando, Benítez (Diego), Gil, Berberá (Alba), Juanje y Olmo (Juan).

Cartaya: Bocanegra, Manuel, Zamorano, Franci (Leo), Novoa (Aitor), Mario, Sebas, Abu (Álvaro Pereira), Diego (Pitu) y Ordóñez.

Gol: 1-0 Olmo Minuto 56.

Árbitro: Luna Espejo; empañó su actuación en los últimos minutos con tarjetas que debió evitar. Técnicamente, bien. Amonestó en los locales a Gil y Gómez y por el Cartaya a Franci, Abu, Lolo y Leo.

Incidencias: Unos 300 espectadores. Campo en malas condiciones.

CLASIFICACIÓN

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