XII Feria del Libro de Tomares Un reencuentro en clave de género (negro)

  • La primera gran cita literaria del área metropolitana de Sevilla encara con arrojo y las mejores firmas la pandemia.

  • César Pérez Gellida y Toni Hill plasman el auge de una novelística que trasciende lo policial

César Pérez Gellida es una de las firmas destacadas de la Feria del Libro de Tomares.

César Pérez Gellida es una de las firmas destacadas de la Feria del Libro de Tomares. / José Ángel García

El que uno de los padres de las novelas de espías, John le Carré, sea el autor homenajeado y el que Lorenzo Silva, creador de la pareja de guardias civiles más célebres de la literatura española, haya sido el pregonero indican muy claramente cuál es el género al que está dedicado la XII Feria del Libro de Tomares: el negro. Un tipo de narrativa que, con el paso del tiempo, ha dejado de ser una tendencia de temporada para convertirse en un género de consumo mayoritario, y no sólo de curtidos y coleccionistas lectores, como lo fue durante décadas. En Tomares, en su Feria del Libro, se están dando cita algunos de los nombres más representativos del panorama nacional, como son Víctor del Árbol, Alicia Giménez Bartlett, Javier Cercas -que este viernes presentó su segunda incursión en el género, Independencia-, Manel Loureiro, Susana Martín Gijón -de nuevo su Camino Vargas recorre las calles de Sevilla en Especie-, o César Pérez Gellida y Toni Hill, con los que transcurre esta entrevista. Ambos autores coinciden en proclamar la euforia que les supone volverse a encontrar con los lectores, que no "dejan de ser el feedback más real con el que contamos los escritores, después de tantas horas de soledad frente a la pantalla del ordenador".

César Pérez Gellida (Valladolid, 1974). César Pérez Gellida (Valladolid, 1974).

César Pérez Gellida (Valladolid, 1974). / José Ángel García

César Pérez Gellida: "Me siento muy atraído por la criminología y la ciencia forense"

Desde su primera obra, Memento Mori, el vallisoletano César Pérez Gellida ha ido creciendo, tanto en lectores como en propuesta literaria, hasta convertirse en uno de los nombres indiscutibles del género. En su nueva novela, La suerte del enano, nos presenta a la imprevisible inspectora Sara Robles, que ha de enfrentarse a un criminal metódico, sangriento y muy inteligente.

-Regresa a las calles de su Valladolid natal, y también a sus alcantarillas, de la mano de La suerte del enano y de Sara Robles, su protagonista. ¿Qué va a encontrar el lector en esta novela?

-Es un thriller negro y criminal en el que el principal ingrediente es la investigación, contada a través de una narración con un ritmo muy rápido, con varios giros argumentales y una protagonista, Sara Robles, la mujer que está al frente del grupo de homicidios de Valladolid, que es la que focaliza buena parte de la acción, ya que es la que se enfrenta a este sangriento atraco.

-¿Se despide definitivamente de Sara Robles o es sólo un hasta luego?

-Me cuesta muchísimo despedirme de determinados personajes, muchísimo. Sara Robles es un personaje que recupero de una anterior novela (Sarna con gusto), que aparecía de forma tangencial, y que ya supe que acabaría protagonizando una historia. Es muy probable que no sea su última novela, ya que es un personaje que me ha costado bastante interpretar, porque me cuestan los personajes femeninos, y tras meterme dentro de la cabeza de esta inspectora he establecido un fuerte vínculo que quiero seguir manteniendo en el futuro.

-Su obra siempre se ha caracterizado por su minuciosidad a la hora de describir los procesos policiales, algo que curiosamente suele ser bastante ignorado, cuando no interpretado, por los autores de género.

-Yo me siento muy atraído por la criminología y la ciencia forense, y eso forma parte del sello identitario con el que yo escribo. Me gusta ser minucioso con esos aspectos, y procuro saber, por ejemplo, lo que ocurre en un cuerpo humano cuando entra una bala, que se podría obviar, pero a mí me gusta contarlo.

-El género negro, en España, ha pasado de la moda a la plena consolidación. ¿A qué lo achaca?

-Ese análisis es muy difícil. Porque una parte de la explicación procede de la demanda, o falsa demanda, alimentada por las editoriales, y cuando hay tanto donde elegir, de alguna forma se está adoctrinando al lector. Porque cuando en los "puntos calientes" de las librerías hay mucho de novela negra, los lectores acuden. Por otra parte, hay una hornada fabulosa de escritores y escritoras de novela negra en este país, que se han ganado su espacio. Hasta hace muy poco tiempo los escritores españoles de novela negra se contaban con los dedos de media mano, y ahora tenemos muchos y algunos muy buenos, que es una noticia estupenda. En mi caso particular, es el género que más leo, pero también es el que más me defrauda.

Toni Hill (Barcelona, 1966), escritor y traductor. Toni Hill (Barcelona, 1966), escritor y traductor.

Toni Hill (Barcelona, 1966), escritor y traductor. / José Ángel García

Toni Hill: "La novela negra española ya se codea con la que nos llega de otros lugares"

El escritor y traductor barcelonés Toni Hill regresa a la novela con El oscuro adiós de Teresa Lanza, tras la celebrada Tigres de cristal. En esta ocasión, Hill se cuela en un conjunto residencial de clase alta en el que conviven las protagonistas de la novela, en contraposición a los inmigrantes que "se ocupan de sus tareas domésticas", para desarrollar una trama de suspense con tintes sociales.

-En su nueva novela, El oscuro adiós de Teresa Lanza, se percibe muy claramente su formación académica: la psicología.

-Puede ser, porque uno nunca sabe lo que utiliza realmente a la hora de escribir. Es una novela en la que los personajes son muy importantes, porque la trama es importante, pero quienes la empujan son esos personajes que he creado. El retrato de las cinco protagonistas, así como de Teresa, es esencial. No sé si es más psicológica que Tigres de cristal, en cualquier caso me costaría mucho trabajo decidir cuál de las dos obras lo es más.

-Su novela es un magnífico ejemplo de que el negro es un género desde el que radiografiar la realidad actual: inmigración, clases sociales, enfermedad mental, adopción.

-El género negro lo puedes circunscribir a lo que es lo policial y lo criminal, a lo clásico, y que puede dar mucho de sí, dependiendo de la habilidad del escritor, pero que tiende a ser algo más limitado. O puedes, como hago yo, interpretar el negro, hacerlo mucho más amplio. Y lo hago a través de una mirada, que es oscura, pero es que el mundo es más oscuro, y lo que hago es incorporar determinados comportamientos, que dentro de una novela negra parecen mucho más escandalosos de lo que nosotros creemos. El origen de El oscuro adiós de Teresa Lanza no es otro que el de contar cómo el mundo de los privilegios se relaciona con su contrario, el de la inmigración sin papeles, que se ocupa de tareas que no queremos hacer. En realidad, es una novela que habla sobre el mundo, sobre cómo tenemos montada esta sociedad.

-Además de autor, también es traductor, lo que le permite tener una visión más amplia y global del género negro. ¿España ya está en la media o aún se encuentra lejos de otras escuelas, como la nórdica o la anglosajona?

-Sin ninguna duda, la novela negra española ya puede codearse con la que nos llega de otros lugares. En cuanto a la calidad, siempre hemos sido muy solventes, lo que sucedía es que antes eran muy pocos: Madrid, Silva, Bartlett, Martín… y ahora somos muchos más los autores. También ocurre que se está diversificando el género, dándole forma, introduciendo otros elementos. Hay una gran producción, en la que se cuelan cosas que están fatal, también hay que decirlo. Hay quien cree que escribir una novela negra es como contar un episodio de C.S.I. o de Mentes criminales.

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