Crónica de la primera noche de semifinales: La capital domina el inicio de la segunda fase
Cuatro grupos de Huelva, y una comparsa de Punta Umbría, fueron los encargados de romper el hielo para las semifinales
Los lunes son días que no suelen tener brillo. Días de legañas, refunfuños y resaca del fin de semana. Pero este lunes era especial. Sí, también tenía ojeras y bostezos, sobre todo en quienes habían esperado el pase a semifinales hasta cerca de las dos de la madrugada. Pero, a pesar de todo eso, este lunes relucía en el calendario de los carnavaleros con una cruz en rojo que ponía: “Comienzan las semifinales del Carnaval Colombino 2026”. No había Blue Monday que valiera y más en una noche en la que cuatro de cinco grupos eran de la capital.
Las butacas arrancaron perezosas y con líneas vacías, pero conforme se acercaba la hora, dejó de parecer lunes. Es carnaval; no importa el día ni la hora, importaba llenar el teatro de emoción y vida.
La función empezó, al igual que empezaron las preliminares, con los compases puntaumbrieños de la comparsa Los Mariposas.
En su primer pasodoble, el grupo se mostró muy crítico con la clase política, tachándolos de ‘falsos, corruptos y ladrones’ al no haber sufrido las condiciones laborales de jornaleros de su país y no estar en la piel del pueblo. El segundo pasodoble no bajó el tono. Con rabia, el grupo cantó a la relación carnavalera entre la provincia y la capital, denunciando que esta última ha levantado un ‘muro de Berlín’ y que ellos no son los enemigos del Carnaval Colombino. Una letra que el público secundó de pie. En los cuplés destacó el segundo, dedicado al peluquín de Pepe Alvarado y las rachas de viento que se aproximan.
Le siguió en esta sesión La Purga de Huelva. Estos asesinos a los que no les gusta la sangre y todo les sale mal llegaron para pisar el acelerador del concurso y asentar el listón para el resto de las chirigotas con dos objetivos: dar carga y emocionar.
Abrieron fuego con un pasodoble sobre la memoria histórica, alertando con preocupación sobre cómo ciertos jóvenes quieren resucitar la dictadura. La segunda letra fue un giro de 180º. Dejando la lucha a un lado, se volvieron hacia la ternura por los suyos, dedicando su copla a sus hijos, quienes los miraban desde el pasillo central del patio de butacas. Un pasodoble que consiguió emocionar a un Gran Teatro lleno. Los cuplés mantuvieron el nivel de guasa, tocando desde los nuevos geles de placer con sabores a frutas hasta un intento de secuestro de Nacho Molina para que les dé el primero o el aparcamiento en el centro.
Antes del descanso, hizo presencia la comparsa del Púa, Los Manitas. Estos artesanos del carnaval que llegan desde la Peña La Colombina rodeados de la magia que hace posible cada forillo o disfraz.
En su primer pasodoble rindieron un bonito homenaje al Coro de Huelva, reconociendo su labor por nuestra fiesta y el haber hecho historia pasando a cuartos de final en Cádiz. Mientras que en el segundo, de corte más guerrillero, denunciaron falta de respaldo por parte del Ayuntamiento al Carnaval Colombino. En los cuplés no faltaron sus sketches introductorios, donde tiraron un par de dardos al foso de prensa, para rematar con un par de cuplés que cumplieron con su función.
Aunque la venta de localidades y la asistencia empezó con fuerza, fue mermando durante la función. La murga Coro ¡Ojú qué lío! sigue sin aclararse y sin decidir si son un coro de carnaval, campanilleros o góspel.
Su primer pasodoble apuntó directamente al patriotismo de boquilla, ese que se queda en la bandera y no en los hechos. En la segunda letra quisieron criticar y honrar a la misma vez: un pasodoble dedicado a todo aquel que se marcha después de que su grupo cante, reprochando los modales y señalando directamente a los abonados de siempre que cumplen con su carnaval sin dejar a nadie atrás. En los cuplés lanzaron el primero a la Feria del Caballo y el segundo tachándose de localistas, dándole carga al concurso de Punta Umbría. Un repertorio muy chirigotero que terminó con una lluvia de papelillos y un par de paraguas para el foso de prensa.
Cerró esta sesión la comparsa Equilibrio. El que fuera primer premio el pasado concurso llegaba a esta fase con mucha fuerza para seguir la dicotomía entre el bien y el mal, apostando todas sus cartas para pasar a la final.
Su primer pasodoble fue un regalo para los aficionados. Más de 30 nombres de comparsas históricas riegan un pasodoble que homenajea a la modalidad y que remata defendiendo que, como le canta el carnaval a Huelva, nadie le canta. En el segundo jugaron con la frase de Alberto Núñez Feijóo sobre eso de que «los andaluces no saben contar», hilando una letra que aunaba los números para defender a su tierra. Ambos pasodobles levantaron al patio de butacas. Terminaron su pase con una tanda de cupletinas muy simpáticas en la que repartieron tanto a la clase política como a los propios comparsistas.
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