Crítica 'Nómada'

Caminando sin tregua

Nómada. Baile, coreografía y dirección: Manuel Liñán. Música y guitarra: Víctor Márquez 'El Tomate' y Francisco Vinuesa. Baile: Anabel Moreno, Águeda Saavedra, Inmaculada Aranda, Adrián Santana, Jonatan Miró y Manuel Liñán. Cante: Miguel Ortega, Miguel Lavi y David Carpio. Vestuario: Yaiza Pinillos. Iluminación: Olga García (A.a.i.). Lugar: Teatro Central. Fecha: Miércoles 1 de octubre. Aforo: Lleno.

Es la primera vez que el granadino Manuel Liñán viene a la Bienal con una compañía de esta envergadura. Por ello, en primer lugar, hay que agradecerle el que haya asumido, de manera completamente privada, el riesgo de poner en el escenario un cuerpo de baile con seis bailarines (él incluido), dos guitarras y tres cantaores de primer nivel.

Con muy buen gusto para elegir los cantes y las piezas, Nómada es un viaje por los pueblos y los estilos flamencos de Andalucía. Un periplo ininterrumpido que, desde la bonita caña que sirve de presentación a la compañía, va alternando las intervenciones corales, en las que se luce el muy experimentado Liñán coreógrafo, con unos solos en los que éste se entrega sin reservas, como en la emotiva seguiriya que le baila al cante de Miguel Ortega y de los jerezanos Miguel Lavi y David Carpio. Entre las primeras, se cuentan unos tanguillos realmente trepidantes y unas alegrías de Córdoba hermoseadas con el uso de las batas de cola y los mantones. De las segundas, impactaron -aunque ya se había visto en Los invitados de Belén Maya- los caracoles finales que baila con bata de cola y mantón. Una verdadera sorpresa ver unidos la feminidad de la estampa, de la manera de caminar, con la fuerza masculina con la que somete el mantón a todos sus caprichos. Aunque nos dejó con ganas de verlo más tiempo parado, este bailaor de apariencia frágil es un prodigio de fuerza y de velocidad. Y baila con el mismo brío con el que coreografía las decenas de transiciones, valiéndose solamente de unas cuantas sillas y de las luces igualmente dinámicas de Olga García.

Nómada, estrenado este mismo año en el Festival de Jerez, nos llevó anoche de la serranía de Ronda a las plazas de Córdoba, del viejo Cádiz a Almería pasando por Huelva (qué bonitos fandangos se cantaron), Jerez y Granada. Pero Manuel Liñán, con el ansia de que lo viéramos todo, nos llevó tan a matacaballo que no logramos saborear por completo el viaje. Y es que, como decía Salvador Távora en una de sus obras, "Andalucía es un país".

Imágenes cedidas por el ICAS. Ayuntamiento de Sevilla.

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