Marga Gil, la mujer que se suicidó por amor a Juan Ramón Jiménez

  • La fundación del Nobel en Moguer inaugura hoy una exposición con fotografías, dibujos, libros ilustrados y objetos personales de la escultora y dibujante

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La Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez, presidida por la Diputación de Huelva, inaugura hoy la exposición Lo de Marga, de la escultora, ilustradora y poetisa española Margarita Gil Roësset. La artista, que se suicidó en plena juventud, mantuvo una relación muy cercana con Zenobia y Juan Ramón Jiménez, del que se enamoró. Como era imposible el amor con un hombre casado, Margarita decidió quitarse la vida de un disparo a la cabeza.

La muestra, que coincide con el 70 aniversario de su muerte, permanecerá abierta en la Casa Museo Zenobia-Juan Ramón Jiménez durante dos meses. En ella puede verse una gran selección de los fondos de la artista, que pertenecen a la Casa Museo y que incluyen una importante colección de dibujos originales, documentos, libros ilustrados por ella y su hermana, fotografías de su vida y objetos personales que le dejó a Juan Ramón antes del suicidio.

Marga Gil Roësset nació el 3 de marzo de 1908 en el seno de una familia acomodada. Nació muy enferma, hasta el punto de que los médicos la desahuciaron, pero el tesón de su madre y el convencimiento de que el amor podía sacarla adelante la salvaron. Fue educada en el disfrute de las bellas artes, el aprendizaje de idiomas, el dominio del lenguaje musical y los viajes por múltiples ciudades europeas. Su madre se encargó de su esmerada educación, de manera que cuando la llevaron a las irlandesas para realizar estudios reglados, sólo estuvo unos meses, porque nada nuevo le enseñaban.

Artista precoz, la llevaron al estudio de López-Mezquita para que aprendiera a dibujar y éste se limitaba a contemplar asombrado lo que Marga hacía. A los siete años escribió e ilustró un cuento para su madre, La niña curiosa. En 1920, otro cuento de su hermana Consuelo, El niño de oro. En 1923, en París, ambas hermanas publicaron el cuento Rose des Bois, con unos diseños de gran complejidad.

Cansada del dibujo, con 13 años da un giro y decide dedicarse a esculpir. Intentó recibir clases de Victorio Macho, quien rehusó al estimar que poco podía enseñarle. Considerada como única y genial, fue la primera mujer escultora en piedra. En 1930, con sólo 22 años, presentó con gran éxito el grupo Adán y Eva en la Exposición Nacional. Era ya una mujer alta (casi 1.80), elegante, esbelta, profunda, de ojos transparentes y maravillosos, a veces miel, a veces verdes, con pelo castaño y piel clara, y de un atractivo felino y andrógino por su cuello poderoso.

A principios de 1932 conoció a Juan Ramón Jiménez. En un concierto, una amiga común (Olga Bauer) los presentó y la escultora quedó enamorada de él. Marga decidió de inmediato hacer un busto de su mujer, Zenobia Camprubí. Como era imposible el amor con un hombre casado, Margatita decidió quitarse la vida de un disparo en la cabeza, pero antes destruyó toda la obra propia que logró localizar, incluso las fotografías de sus esculturas.

El 28 de julio de 1932 se suicida en Las Rozas, en un hotelito de su tío Eugenio. Por propio deseo dejó de vivir. No quiso vivir y no vivió. Habiendo premeditado todo, y queriendo no dejar rastro de sí en el mundo, pidió que le devolvieran lo que tenían editoriales, galerías de arte y academias para destruirlo.

Fue una artista nata y autodidacta, tremendamente instintiva, que no debió nada a profesores ni maestros. Trabajaba sin hacer bocetos y sin rectificar. En ella todo estaba como un don que pudo desarrollar y desarrolló de manera precoz.

Juan Ramón Jiménez quedó impresionado por el hecho, al que dedicó varios poemas, y consagró a la autora una de las semblanzas literarias contenidas en sus Españoles de tres mundos.

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