fábrica de sueñosLa construcción artesana de la guitarra española

  • Antonio Dovao quiere que Huelva se convierta en referente en la confección y venta

  • Un proyecto ilusionante para un alumnado muy heterogéneo

Una fábrica de sueños es lo que Antonio Dovao tiene en la Asociación Cultural La Cavaera, en la calle Villablanca de la barriada de Fuentepiña. La cavaera es como se le denomina en Alosno a la guitarra y eso es a lo que se dedica, al noble oficio de lutier y a la enseñanza de su toque. Un taller donde el alumno puede aprender a realizar su propia guitarra y pasar luego a otro taller en el que aprender a tocarla o a perfeccionar. Una enseñanza que está en las manos de Antonio Dovao, uno de los pocos lutier que van quedando pero, además, uno de los grandes guitarristas no solo del panorama local sino nacional.

En una de las aulas de la antigua guardería El Garbanzuelo huele a madera, están barriendo el serrín cuando los alumnos acaban de salir del taller. Se desprende todavía ese ambiente que impregna todo lo artesano. En distintas estanterías reposan las guitarras que están en proceso de realización.

Antonio Dovao, que es el alma máter del proyecto, sigue paso a paso la ejecución de cada guitarra. Lo hace desde el convencimiento y la profesionalidad del que sabe lo que tiene entre las manos; pero, lo que es mucho más importante, se le nota que ama este trabajo. Que le echa todas las horas del mundo, es su ilusión, es su sueño.

Todo comienza marcando en un panel de madera de aglomerado la silueta para su corte de lo que es el cuerpo de la guitarra. Esta madera sencilla es la que dará forma a todo un proceso artístico con maderas nobles, cedro, ciprés o el ébano. Se colocan unas encima de otras hasta coger la altura precisa.

El alumno empieza desde cero, este molde inicial no valdrá luego para otra guitarra. "Aquí llegan personas que en su casa no saben colgar un cuadro, ni ha usado nunca una herramienta; pero se ilusionan, consiguen aprender y es un tiempo en el que están muy contentos. Es un trabajo que al final todos terminan y se sienten muy satisfechos", dice Antonio Dovao.

El mástil sale de un listón de madera de ciprés, al que hay que ensamblarle otros tacos de madera a los que se les dedica varias horas para lijarlo y darle la forma oportuna.

El fondo de la guitarra que servirá de base para el cajón puede ser de madera de cedro o de ciprés, donde no solo varía el color sino igualmente el sonido.

Con el calor de una pieza metálica se le va dando forma a la madera para que tome la curvatura perfecta, que se ensambla al fondo y que se adaptará a la forma curva propia de una guitarra española que se le ha marcado al inicio con el molde. Reforzadas las uniones de las paredes con unos pequeños tacos de madera en el interior, la guitarra llevará perfiles finos que se moldean también a base de calor en la pieza metálica, con un color distinto al resto de la madera que le irá dando su propia personalidad.

La tapa lleva unas varillas interiores, dependiendo del espesor influirá en el sonido y le ofrecerá un toque especial. En el mástil queda por colocar el diapasón, que se realiza en madera de ébano, siguiendo una plantilla que marca las distancias de los trastes. Se utiliza la plantilla de Antonio de Torres de 1884, que "gracias a él tenemos la guitarra española con sus peculiaridades y toda su belleza acústica", resalta Antonio Dovao. La cabeza tendrá una forma propia como la roseta; esta será la que identifique a un lutier de otro. Es el toque del diseño que no influye en el sonido. Le quedará luego el barnizado y la colocación del clavijero.

El último paso es comprobar el sonido de la guitarra, que se grabará en un vídeo y se verá entonces la calidad del trabajo realizado. Esto tiene lugar en el aula de guitarra, donde el alumno que ha hecho la suya propia podrá o bien aprender a tocarla o perfeccionar su formación en las clases que ofrece Antonio Dovao que es, además, un experto en la educación y ha creado el Método Pragmático de Educación Musical Inconsciente.

Se cierra así el círculo en el objetivo marcado de promoción de la guitarra española, en su confección y toque. Eso es lo que movió a un grupo de amigos aficionados a convertir esto en un taller profesional, en el que dar continuidad a un patrimonio inmaterial.

Las inquietudes de Antonio Dovao les llevaron hace años hasta José Antonio Gómez, en Paterna del Campo, del que aprendió el oficio y le motivará a crear una asociación para que este no se pierda. Hoy es una realidad el deseo de un grupo de amigos que tienen como objetivo común que la construcción de la guitarra española no se pierda. Un producto que se hace de manera industrial en Valencia, Barcelona, Madrid o Alicante. "Desgraciadamente es un producto muy nuestro, que luego solo ves que se vende en otras regiones y nosotros queríamos hacer algo aquí para promocionar este producto artesano", dice Diego Carmona.

Frente a la industrialización está el oficio noble de lutier. Artesanos de los que van quedando muy pocos, un oficio protegido en familia y trasmitido de padres a hijos, "pero al final acaba perdiéndose y por eso hemos querido hacerlos nosotros de forma abierta, para que Huelva se convierta en referente de la construcción de guitarras artesanas", señala Antonio Dovao.

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