"Madre, no me riñas más por salir de costalero"
Tertulia Cofrade El Aguaó
Un variado grupo de capataces charlan sobre las cuadrillas de hermanos costaleros, edad límite, el aumento de aspirantes y el futuro del costal en Huelva
Huelva pide paso en la nueva logística industrial andaluza
Los pasos no llevan ruedas como piensa el forastero. Cuarenta personas debajo que se llaman costaleros. Al tercero de martillo, con el costal, las zapatillas, y la faja reliá, continua la chicotá de la Tertulia Cofrade El Aguaó de Huelva Información, con el patrocinio del Ayuntamiento de Huelva. Este ciclo mantiene su mejor esencia reuniendo en cada cita de miércoles a los mejores invitados para hablar y debatir los temas de mayor interés de la actualidad cofrade onubense.
El Aguaó convive y habla en el Hotel Growers Boutique Huelva, un espacio concebido para hacer una pausa en medio del vértigo cotidiano. Un lugar que invita a desconectar sin renunciar al confort, donde bienestar, sostenibilidad y tecnología conviven de forma armónica para ofrecer una experiencia más cómoda, más consciente y alineada con el tiempo presente.
Ese mismo espíritu fue el que quedó impregnado en cada rincón del espacio, donde se logró recrear la atmósfera idónea para continuar esta nueva edición de la tertulia cofrade de Huelva Información.
En esta segunda chicotá del ciclo de Cuaresma, El Aguaó tuvo el placer de aliviar la sed de unos tertulianos con gran experiencia y un profundo conocimiento para hablar de pasos y parihuelas.
Los principales protagonistas de esta segunda tertulia, Rafael Casillas, capataz de la Hermandad de la Santa Cruz y la Virgen de Resignación; Manuel Gómez Carnicerito, capataz de la Hermandad de la Borriquita, del Cristo de Los Estudiantes, la Virgen de la Esperanza, y de la Hermandad de Oración en el Huerto; José Carranza, capataz de la Hermandad del Cautivo, y de la Virgen de los Dolores de Los Judíos; y Raúl Gómez Wert, joven capataz de la Virgen de Soledad de María.
La Magna Mariana y su impacto en la sociedad
Hablar de la Madre del Hijo de Dios resulta sencillo. El amor hacia una madre es un sentimiento del que nacen mil palabras del corazón. Porque querer a María es encontrarse con el amor de todo un pueblo, de una tierra mariana que no sabe, ni quiere, convivir sin una Madre.
Así arrancó esta edición. Hablando de María, lugar permanente de aprendizaje. “En este mundo siempre hay algo que aprender, pero Huelva se convirtió en espejo en el que mirarse todos los cristianos”, inició Manuel Gómez Carnicerito. Para él, las cofradías han sabido aprender de la mejor manera, el verdadero sentido de todo cuanto se vivió en la Magna, manteniéndose en todo momento dentro del orden.
“Una organización exquisita, con las cuadrillas de costaleros plenamente comprometidas, y una Magna extraordinaria”, expresó Rafael Casillas, subrayando que la procesión fue un acontecimiento difícilmente superable.
José Carranza se sumó a las palabras de Carnicerito y destacó que “Huelva se volcó en todos los sentidos, sacamos pecho y dimos ejemplo de lo que somos capaces”.
El auge de los costaleros en los pasos en la actualidad
Una dinámica creciente que se viene produciendo en los últimos diez años es el aumento del número de costaleros solicitando hueco en las principales, y no tan protagonistas cofradías de la capital. Para algunos, cuantos más, mejor. Para otros, mejor la calidad que la cantidad.
Es ahí donde la figura del capataz adquiere un papel importante, porque es quien conoce verdaderamente quién va debajo y quien debe tomar la decisión final. En ese equilibrio entre número y compromiso coincidieron nuestros tertulianos de esta semana.
“Hace quince años había la mitad, ahora somos el doble de costaleros”, afirma Raúl Gómez Wert. Sumar siempre es positivo, pero ese crecimiento, dijo, se debe saber encauzar.
Para Raúl, “hemos mejorado en herramientas, porque antes era muy complicado comprar un costal”, señalando el nacimiento de empresas especializadas que hoy facilitan la adquisición del mismo.
Recordó cómo tiempo atrás se recurría al conocido saco de azúcar o al popular punto de cruz, los que hacían las madres, o una vecina de al lado. Referencias con las que muchos lectores se sentirán identificados.
José Carranza añadió que “ahora se están perdiendo muchos valores; antes había mucho más debajo de los pasos”. En la misma línea, Casillas señaló que “vivimos un momento abrumador, y la lealtad de la cuadrilla a un capataz se ha perdido en parte”.
Ambos hicieron hincapié en que últimamente es frecuente ver a costaleros pasar de un paso a otro hasta encontrar su sitio dentro del mundo cofrade, una realidad que, a juicio de Casillas, resulta “una auténtica pena”.
A esas palabras se suma el joven Wert. “Vivimos una época en la que los valores cambian, esto evoluciona y hay que tener honestidad y decir las cosas de frente”, señaló.
Manuel Gómez Carnicerito afirmó que “no merece la pena comparar lo antiguo con lo nuevo, pero yo me quedo con lo que hay hoy”. En su intervención señaló que éste es el momento en que los capataces deben cuidar lo que tienen.
“Los tíos visten todos perfectos, pero yo quiero a los que aprietan debajo de los pasos”, comentó con firmeza Manolo, reivindicando la entrega del costalero por encima de la famosa estética. Recordó Carnicerito, además, que tiempo atrás la provincia de Huelva no acudía a sacar pasos a la capital, mientras que hoy existe un sinfín de costaleros procedentes de distintos puntos de la provincia.
La edad límite para estar debajo de los pasos en Huelva
"¿Prefiero a uno de 18 o a uno de 56?". Esa fue la principal pregunta que sobrevoló por la cabeza de nuestros tertulianos.
En la ciudad vecina, en algunas hermandades ya se ha implantado la norma de establecer una edad límite en las cuadrillas de costaleros. Decisiones que en muchas ocasiones, parten de una Junta de Gobierno que no siempre conoce lo que realmente sucede debajo de los pasos.
Raúl comentó que “aún nos queda para llegar a ese punto”. Una reflexión a la que se sumó José Carranza, estableciendo un paralelismo entre la forma física del costalero y la de un futbolista. “Hay jugadores de edad avanzada que siguen en forma y continuan compitiendo; el costalero, si puede, sigue debajo de un paso, aunque también sabe cuándo le ha llegado su hora”.
“El capataz sabe perfectamente quién está para salir debajo de un paso y quién no”, señaló Rafael Casillas, aludiendo a la responsabilidad que tiene saber gestionar, con criterio y conocimiento, a quienes forman parte de su cuadrilla.
Las cuadrillas de hermanos costaleros
El denominado ‘hermano costalero’ surge tras la etapa de los conocidos costaleros asalariados o profesionales. Fue entonces cuando un grupo de hermanos de la propia hermandad daba un paso al frente y comenzaban a sacar la cofradía como un servidor más en la calle.
Lo hacían como forma de estación de penitencia, sin percibir remuneración alguna.
Los tertulianos llegaron a la conclusión de que si es hermano, adelante. Pero, si se trata de asumir la responsabilidad bajo el paso, debe ser ante todo un buen costalero. Ambas condiciones pueden ir de la mano, aunque no siempre ocurre así. Cuando los kilos aprietan, y el paso hunde, la devoción por sí sola no basta.
Para Raúl Wert, “el costalero es ya casi un privilegiado, hay paredes en igualás con cerca de más de cincuenta hombres”. Por ello, al costalero se le puede exigir más, siempre dentro de unos límites razonables. Tener la pared llena permite apretar a las cuadrillas y buscar la excelencia, un punto en el que los tertulianos coincidieron.
“El costalero debe ser educado y no faltar a las fechas”, señaló Carnicerito, subrayando la importancia del compromiso y la formalidad.
No hay comentarios